martes, 25 de marzo de 2014

DOS FINES DE SEMANA ENTRE PÁJAROS

Nos puede el vicio, lo sé. El pasado día 15 Edu González y un servidor quisimos quitarnos el  "mono" de pajareo (después de la excelente jornada del día 8) volviendo, como antaño, a aprovechar el sábado recorriendo algunos lugares ya conocidos y, de paso, que nos diera un poco el sol, que ya tocaba.

Nuestra idea era visitar en primer lugar el puerto de Navacerrada y la estación de esquí de Valdesquí para buscar, principalmente, verderón serrano. De lo que no éramos coscientes era de que, siendo el día que era y que la climatología era benigna, estacionar allí iba a ser misión imposible, como pudimos comprobar a nuestra llegada. La nieve acumulada aun en las cotas altas y el excelente día invitaban a niños y mayores a pasar el día en la montaña. Nosotros también queríamos pasar el día en la montaña, pero de otra manera. No pudimos ni poner el pie en tierra.

Seguimos camino hacia Rascafría, haciendo una breve parada en un lugar donde Edu tiene controlado al mirlo acuático. No faltó a la cita. La primera buena noticia. También aparecieron en el cielo dos buitres negros y dos culebreras europeas, de las primeras que veo esta temporada.

A pocos metros cogimos el desvío al mirador de los Robledos, con un evocador paisaje y tranquilidad inusitada que agradecimos. Disfrutamos de la bella estampa montañera y de una parejita de trepadores azules preparando su nido. Ya en Rascafría visitamos unos prados con la esperanza de ver curruca mirlona y alcaudón dorsirrojo, pero eran todavía fechas tempranas. Démosles un poco más de tiempo. Aprovechamos la hora para comer en el pueblo.

Alameda del Valle fue el primer destino vespertino, a ver que tal le iba al pico menor localizado el año pasado en la zona. Llegamos al lugar donde lo vimos el año pasado pero solo nos llevamos el característico reclamo de pícido, sin atribuirlo al cien por cien a este enano o a un picapinos. Un breve asomo al embalse de Pinilla del Valle nos llevó directamente a acabar la jornada en la Morcuera. Aquí volvió a darnos esquinazo el verderón serrano pero, en su lugar, aparecieron los piquituertos. 

El domingo 23 nos volvimos a encontrar Edu y yo con nuevos retos en la mente. Se habían observado varias especies interesantes en la Mancha (flamenco enano, porrón pardo, gaviota enana…) y nos decantamos por estas últimas en el embalse del Vicario. A media mañana llegamos al embalse y nos dirigimos al lugar donde se habían observado tanto los porrones como las gaviotas. Después de un rato buscando, dimos con los porrones pardos (3 ejemplares; 2 machos y 1 hembra) pero ni rastro de las gaviotas enanas. Un pequeño dormidero de garcillas bueyeras y garzas reales (con otros individuos agrupados por los campos cercanos) fue de lo más destacado allí. Comimos en Peralvillo y nos acercamos a la laguna de Navaseca por la tarde. No me cansaré de repetir el paraíso ornitológico que representa. Era la segunda vez que lo visitábamos este mes y aun así no dejábamos de sorprendernos la variedad de aves que se pueden ver.




Porrón pardo Aythya nyroca
(macho a la derecha, hembra a la izquierda)





Garcilla bueyera Bubulcus ibis


La lista era casi interminable, y la zona inundada a la derecha de la carretera albergaba casi más vida que la propia laguna: flamencos, zampullines cuellinegros, malvasías cabeciblancas, porrones europeos, combatientes, cucharas europeos, ánades azulones, patos colorados, cigüeñuelas… ¿sigo?




Malvasía cabeciblanca Oxyura leucocephala
(macho)



Malvasía cabeciblanca Oxyura leucocephala
(hembra)



Zampullín cuellinegro Podiceps nigricollis
(plumaje nupcial)



Y en estas, sin saber bien por donde empezar, nos recreábamos la vista con este espectáculo sin parangón. 

Un paseo relajado por el lado oeste deparó los mejores momentos de la tarde. Las malvasías salían de los recodos sin prisa pero sin pausa, los zampullines realizaban el cortejo como una clase de ballet, había pájaros por todos lados. Un precioso macho de pájaro moscón dejó que le observáramos hasta casi cansarnos de encarar con el telescopio. Tres jóvenes se acercaron a nuestra posición y el pajarito voló a un carrizal cercano. Y mientras Edu hablaba con ellos, yo me percaté de la presencia de un par de aves entre los fumareles cariblancos que tenía un aspecto diferente. ¿Qué será?, me preguntaba. ¿Un fumarel aliblanco? ¿Alguna gaviota rara? Saqué algunas fotos para poder comparar luego con la guía. 

No era ninguna especie de fumarel pero se parecía mucho a alguna especie de gaviota pequeña. Ya no hay más pistas y, de paso y tras consultar con un par de amigos pajareros, se descartó la opción de la gaviota de Ross. Lástima. Las protagonistas a las que habíamos ido a ver al embalse también andaban por aquí…


Pájaro moscón Remiz pendulinus
(macho)



Gaviota enana Hydrocoloeus minutus
(primer invierno)



Gaviota enana Hydrocoloeus minutus
(primer invierno)




viernes, 14 de marzo de 2014

PAJAREO POR ZONAS CIUDADREALEÑAS

El pasado sábado día 8, Spainbirds Nature Tours brindó la oportunidad a un entusiasta grupo de aficionados a la ornitología a participar en una visita a algunos parajes de la provincia de Ciudad Real, centrando nuestra curiosidad a las aves esterarais y acuáticas. El tiempo primaveral que, por fin, asomó en la Península ayudó sobremanera a que fuera una extraordinaria jornada de pajareo.

La primera parada fue en Campo de Calatrava, lugar de origen volcánico, plagado de pequeñas elevaciones del terreno y uno de las mejores zonas peninsulares para observar aves esteparias. Un par de paseos rondando la sobremesa dio para la observación de avutardas en lo alto de un cerro y un pequeño grupo de gangas ibéricas. La reverberación y la distancia no ayudó a que las observaciones fueran buenas. La anécdota del día fueron las observaciones, aun mejores que pie en tierra, que tuvimos de ganga ibérica, sisón y alcaraván. Varias veces tuvo que pasar Miguel Ángel, nuestro conductor, por la misma carretera para deleitarnos con estas observaciones. 



Ganga ibérica Pterocles alchata
(hembra a la derecha, macho a la izquierda)


Con la ganga ortega como única ausencia, nos dimos por satisfechos y eso derivó en la inclusión de la laguna del Prado, en Pozuelo de Calatrava, como siguiente destino. Aprovechamos para comer allí, dividiéndose el grupo entre los que decidieron hacerlo en el pueblo y los que comimos mientras observábamos aves en la laguna. La diversidad era desmesurada y estábamos más pendientes del telescopio que del bocata. Flamencos, zampullines cuellinegros en cortejo, malvasías persiguiéndose, gaviotas reidoras con su estridente griterío… Un inesperado paraíso ornitológico que ya está apuntado en mi cuaderno de campo para futuras visitas.

Y, para mí, el mejor lugar lo dejábamos para el final. Con buena temperatura y mejor luz, la laguna de Navaseca nos esperaba. Las abundantes lluvias, que hacen que se inunden las zonas colindantes y la aportación de la EDAR de Daimiel hacen de este enclave un lugar aun mejor que el cercano Parque Nacional de las Tablas para la observación de aves. Un rato desde una zona alta y un agradable paseo por su perímetro nos permitió disfrutar como enanos de una diversidad sin parangón entre los humedales peninsulares. Otro buen grupo de flamencos se alimentaban en la aledaña zona inundada al otro lado de la carretera, sorprendimos a alguna agachadiza común haciendo honor a su nombre, los primeros críalos acosaban a las ingenuas urracas para asaltar sus nidos, las malvasías cabeciblancas se contaban por cientos, al igual que las fochas comunes, gaviotas reidoras y numerosas anátidas más como, por ejemplo, porrón europeo o cuchara europeo. Algunos tuvieron suerte con el calamón, e incluso un fumarel cariblanco apareció a última hora para redondear el día. Fue una pena tener que abandonar el lugar con cientos de aves reclamando y revoloteando a nuestro alrededor con una preciosa puesta de sol como telón de fondo. Excusa perfecta para repetir visita.



Agachadiza común Gallinago gallinago



Críalo Clamator glandarius



Focha común Fulica atra



Malvasía cabeciblanca Oxyura leucocephala


Resumiendo, un gran día de pájaros, con muy buen ambiente y rodeados de personas con ganas de disfrutar y de aprender. 

Gracias por seguir mi blog.




miércoles, 5 de marzo de 2014

LA FIO Y MONFRAGÜE

El primero de marzo Virginia, Mariajo y yo salimos temprano desde Madrid para pasar el día en la FIO (Feria Internacional de Ornitología) y en el Parque Nacional de Monfragüe. Se dio la circunstancia de que Virginia nunca había estado en la FIO, y nosotros hace dos años que no disfrutábamos del paisaje mediterráneo por antonomasia. Así que no había ninguna duda sobre lo que debíamos hacer ese sábado gris y plomizo. El esfuerzo mereció la pena porque pudimos hacer prácticamente todo lo que teníamos en mente: visitar las carpas curioseando, informándose, deleitándose con el arte allí expuesto y, por supuesto, comprando alguna cosilla. Además de reencontrarnos con viejos amigos de aquí y de allá que hacía tiempo que no veíamos. Con las manos llenas de folletos, libros, cuadernillos... íbamos de un lado a otro saludando a cuantas personas nos salían al paso o parándonos en casi todos los puestos. La carpa de los artistas fue especialmente satisfactoria, con mucho arte y talento en todo lo que veíamos. Simplemente geniales. 

Pero claro, uno no puede irse de Monfragüe sin, por lo menos, desempolvar un poco los prismáticos. Fue lo primero que hicimos según llegamos a la Portilla del Tiétar. La cantidad de gente que, ya a esas horas había, era ingente y delataba que algo estaba pasando. Lo descubrimos según colocábamos el telescopio: la pareja de águilas imperiales ibéricas estaba posada para deleite del personal. El macho ya defendía el territorio con reclamos, vuelos y picados a los indefensos buitres leonados y todo lo que se pusiera por medio. Es la reina del lugar. 



Águila imperial ibérica Aquila adalberti


Amablemente nos colocaron el telescopio para poder observar al otro protagonista del roquedo y habitante habitual: el búho real. Escondido esta vez en una encina, y del que apenas podíamos adivinar el vientre y parte de la cabeza. La feria abría sus puertas a las 10 y ya era hora de movernos. Al pasar por el mirador de la Higuerilla, descubrimos un alimoche acicalándose en lo alto de un seco árbol. Vimos dos más en la Tajadilla. Tras la entretenida y maravillosa jornada en la FIO, tocaba comida en el Salto del Gitano, con cientos de buitres leonados surcando el cielo a nuestro lado. Mariajo descubrió una parejita de cigüeñas negras, que ya han ocupado sus nidos. 



Buitre leonado Gyps fulvus


Ya íbamos apretados de tiempo y decidimos apurar lo que quedaba de tarde de nuevo en la Portilla, dándole la oportunidad al búho de mostrarse mejor. Y, cuando pasamos por la Higuerilla, un simpático zorro se deslizaba entre los coches para llegar a la comida que los turistas le dejaban en el suelo. Estuvimos un buen rato disfrutando de esa pillina mirada y su belleza hasta que la lluvia apareció. El búho prácticamente seguía igual que lo dejamos por la mañana así que, tras un reparador café en el alojamiento Puerta de Monfragüe, pusimos rumbo a Madrid dejando atrás un gran día (en todos los sentidos) y deseando volver ya con la primavera oliendo a jara. 



Zorro Vulpes vulpes



martes, 25 de febrero de 2014

VILLAFÁFILA, LA NAVA Y BOADA

El fin de semana del 15 y 16 de febrero el sol presidía nuestra salida pajarera para nuestro regocijo. Después de semanas de lluvias y fuertes vientos, el desánimo se hacía patente incluso horas antes del viaje, pensando que, quizás, el mal tiempo se hubiera llevado a los ánsares de Tierra de Campos hacia el norte de Europa y, con ellos, al resto de aves del lugar. Nada más lejos de la realidad. El buen tiempo y el buen ambiente, para no perder la costumbre, del grupo hizo que esta salida fuera especial. Y las aves fueron protagonistas principales del fin de semana.



Ánsar común Anser anser


Ya en la carretera de Tapioles a Villafáfila tuvimos las primeras observaciones interesantes, como avutardas, alondras comunes  y milanos reales, entre otras. Llegando al observatorio de Revellinos nos encontramos con la especie del fin de semana: un precioso ejemplar de búho campestre se posaba en el suelo, cerca de la carretera, tras un corto vuelo. Miguel Ángel paró el bus para deleitarnos con semejante observación. No nos habíamos bajado del bus y el viaje ya había cundido. Pero, como no, queríamos más. En el observatorio, un ejemplar más acosado por un cernícalo vulgar. Nuestros telescopios y prismáticos echaban humo. Para colmo, por las cercanías se movía un par de halcones peregrinos. Y, tanto en la laguna de Barillos como en las zonas inundadas a nuestras espaldas, una variedad de aves sin parangón: avefrías europeas (vigilando por si alguna sociable se colaba), chorlitos dorados (con algún bando cercano a los 500 ejemplares), ánsares comunes y una variada comunidad de anátidas, destacando cuchara europeo, ánade rabudo, ánade azulón, cerceta común, ánade friso, tarro blanco, silbón europeo... No podíamos pedir más.

Antes de comer, en el pueblo de Villafáfila, visitamos brevemente el centro de visitantes de El Palomar y la laguna de San Pedro, sin mayor novedad. 

El siguiente lugar, de visita obligada, es a la laguna Grande desde Otero de Sariegos. En las ruinas del pueblo, un mochuelo común, habitante insigne del lugar, nos daba la bienvenida. Tras un agradable paseo, sacando nuevas especies como avocetas o porrones moñudos, volvemos al bus, desde donde observamos, seguramente, la primera cita para la comarca de cernícalo primilla, con un hermoso macho posado en los cables del tendido eléctrico. Buena jornada celebrada con una merecida cena y un reparador descanso en nuestro hotel en Palencia.



Cigüeña blanca Ciconia ciconia


El domingo amanecía frío y soleado. Quien nos lo iba a decir. De camino a la laguna de La Nava anotamos ya gorrión chillón, habitante fiel a los bonitos palomares que salpican las llanuras palentinas. Las aves nuevas iban saliendo al paso mientras nos dirigíamos al observatorio de la Colada. Varios cisnes vulgares y un total de 11 garcetas grandes como especies más destacadas. Lavandera cascadeña, buitrón, escribano palustre o ruiseñor bastardo se sumaban a nuestras listas de aves. Desde el observatorio, buenas observaciones de aguilucho pálido y aguilucho lagunero. Tocaba un refrigerio en Fuentes de Nava. 



Aguilucho pálido Circus cyaneus
(hembra)


La visita al otro observatorio no deparó nada nuevo y, tras un intento fallido para localizar la famosa barnacla cuellirroja observada aquí meses atrás, nos dirigimos a comer a la ermita de San Pedro de Aceves, cerca de Guaza de Campos. Y aquí, sin haber puesto siquiera un pie en tierra, otro precioso búho campestre a escasos metros de nuestra posición. Lo volvimos a disfrutar como pocas veces se nos presentará en otras ocasiones. 



Búho campestre Asio flammeus


Tras un reparador almuerzo y unas observaciones de categoría como varios grupos de avutardas, nos dirigimos a Boada de Campos para visitar la laguna homónima. Antes de iniciar la marcha, la mayoría del grupo prefirió tomar un café en el centro de visitantes. Después de un kilómetro y medio de caminata llegábamos al observatorio, desde donde podíamos divisar la cantidad de ánsares y patos que allí había. Mucho tarro blanco y, entre los gansos, numerosos ánsares caretos grandes. Yo estaba seguro de que la barnacla debía seguir allí, pero no teníamos tiempo material para barrer todas las orillas buscando alguna rareza. Una pena porque, encima, la luz era perfecta. Con la imagen de los gansos en vuelo o la mirada inquieta del búho campestre llegamos a Madrid sin novedad esperando, como siempre, volver a vernos pronto y disfrutar de las aves y la naturaleza.




viernes, 14 de febrero de 2014

VISITANDO ALGUNOS RINCONES DEL PARQUE REGIONAL DEL SURESTE

Con retraso publico esta entrada correspondiente a principios de mes, y pido disculpas por la demora, pero una inoportuna enfermedad me ha tenido bajo mínimos varias semanas.

Saltan las alarmas a finales del mes de enero con la presencia de una cerceta de Carolina en los humedales sureños de Madrid. Decidí entonces ir a buscarlo el primer sábado de febrero a ver si sonaba la flauta. Me acompañaron en la aventura Rafa Almena, Jus Pérez y Alberto San Martín. Así que el Soto de las Juntas fue el destino mañanero para disfrutar de una jornada de pájaros y, si encima, aparecía el divagante americano, pues redondearíamos un gran día. Desgraciadamente nuestro intruso no apareció. La empresa era, cuanto menos, difícil. Las cigüeñas blancas cicleaban sobre nuestras cabezas y los ratoneros maullaban de amor a la vez que, en diversos asomos al Manzanares, el Jarama y las propias lagunas aparecían varias especies de anátidas, un preciosos calamón y unos cuantos pájaros moscones, sin duda el ave de la mañana. 



Pájaro moscón Remiz pendulinus
(macho) © Alberto San Martín



Calamón común Porphyrio porphyrio
© Alberto San Martín


Nos fuimos a comer a Rivas con el mal sabor de boca que nos había dejado la americana, pero no íbamos a cejar en nuestro empeño de seguir disfrutando de las aves. 

La siguiente parada eran los cortados de la Marañosa desde el puente y Casa Eulogio. Con un poco de suerte podríamos ver halcón peregrino, totovía y collalba negra pero, de nuevo, las aves no aparecieron. ¡Qué tarde más poco productiva! Así es la naturaleza a veces...



Andarríos grande Tringa ochropus
© Alberto San Martín


Solo teníamos una bala en la recámara, acabar el día en Velilla de San Antonio. Tras un agradable paseo hasta los cortados, y ya anocheciendo, distinguimos el canto del búho real. Estaba más cerca de lo que pensábamos y, mientras las garcillas bueyeras nos pasaban en constantes bandos a sus dormideros, de pronto, el búho real emergió de entre las sombras para dibujar su silueta oscura en nuestras sorprendidas retinas. Creo que fue un perfecto fin de fiesta. El penetrante canto del cárabo común nos despidió cuando la noche era ya cerrada. 


domingo, 19 de enero de 2014

LA NAVA, SANTOÑA Y UN PLAN NO PREVISTO

Lo que iba a ser un viaje en solitario a Santander y Santoña se convirtió en un viaje de tres personas (Mariajo, Virginia y yo) aunque a última hora la primera no pudo acompañarnos. Así pues, el día 9 de enero, apurando mis vacaciones, salimos desde Madrid Virginia y yo con dirección, primero a laguna de la Nava. El objetivo era claro: la barnacla cuellirroja que se me escapó en diciembre y que esperaba no volviera a darme esquinazo. Con el cielo plomizo pero sin lluvia llegamos a nuestro destino a media mañana, donde se unieron Óscar y su novia Patri para pasar el día. Realizamos un par de rutas por pistas de tierra para observar gansos en los campos aledaños a la laguna y, al contrario que en diciembre, la cifra era paupérrima. También hicimos uso de los observatorios para inspeccionar la lámina de agua. En esos primeros momentos destacaré la observación de varios escribanos palustres, un macho de escribano soteño, un total de 7 garcetas grandes, un macho y joven de pájaro moscón, multitud de anátidas (casi todas las especies representadas) y el gruñido inconfundible del rascón. 

Un bonito momento fue el vivido mientras observábamos avutardas, cuando un bando de grullas nos sobrevoló con su característico trompeteo. No estaba yendo mal la jornada aunque la barnacla se resisitía. Varios intentos hicimos para que los grupos de ánsares se pudieran ver más cerca pero poco pudimos conseguir. Se acercaba la hora de comer y decidimos acabar en el parking del observatorio de Corralillos para descansar. 

Mientras comíamos, comentamos cómo afrontar la tarde porque se nos acababan las oportunidades de poder localizar y observar a esta rareza venida del frío. Comenté que el mejor punto para intentarlo era en el borde de la carretera, más o menos en medio de la laguna, y esperar a que los gansos se acercaran a la laguna a beber y relajarse, cosa que suelen hacer sobre la hora de comer. Pues así lo hicimos. Trayecto a pie hasta el punto elegido y a barrer con los telescopios toda la zona, con especial atención a los grupos de ánsares. A eso de las 16:15 horas, localizo al protagonista de la jornada. ¡Por fin! 



Barnacla cuellirroja Branta ruficollis


Así la pudimos contemplar y disfrutar hasta que, una hora más tarde, el bando de ánsares al que estaba asociada levantara el vuelo y con él a nuestra protagonista, dirigiéndose hacia la puesta de sol que ya avisaba que debíamos seguir viaje. Sobre las 17:30 horas emprendimos el viaje hacia el norte. Santoña nos esperaba, e íbamos repasando las especies que podíamos ver allí mientras se cernía la noche sobre la tierra palentina.

Llegamos al albergue pasadas las 21:30 horas, donde pasaríamos las tres siguientes noches.

Salimos al día siguiente con las primeras luces hacia Montehano. En primer lugar bajamos por el monasterio para localizar al primer protagonista del día: el somormujo cuellirrojo. Mientras esperábamos que apareciera, las especies se iban sucediendo: zampullín cuellirrojo y cuellinegro, garceta grande, águila pescadora, somormujo lavanco... se iban añadiendo a nuestros cuadernos de campo a medida que avanzaba la mañana. Al parecer, el mejor punto para localizarlo era en el puente sobre el canal. Y para allá que nos fuimos. Al rato de llegar, una persona nos dice que el somormujo hace un rato remontó el canal, perdiéndose de vista. Pusimos cara de haba pero no desistimos. Si seguía por aquí, aparecería tarde o temprano. Seguíamos observando todo bicho viviente que aparecía cerca del puente y en una de estas, ¡por allí viene! Se acercaba como si no fuera la cosa con él. Ya lo teníamos cerca, muy cerca.



Somormujo cuellirrojo Podiceps grisegena



Zampullín cuellinegro Podiceps nigricollis


Ni que decir tiene que estuvimos disfrutando de él prácticamente toda la mañana, la ocasión lo merecía. Era el principal objetivo del viaje y ya estaba conseguido. Visitamos a continuación las charcas de Bengoa y Dueso, donde abundaban las gaviotas reidoras y las anátidas. La playa de Berria fue nuestro siguiente destino donde, además de comer, añadimos a la lista alcatraces y trenes de alcas. 

La tarde estuvimos buscando al colimbo ártico que se adentró en el puerto de Santoña unos días atrás pero no apareció. Aprovechamos también para asomarnos a la pequeña ensenada que hay al lado de la plaza de toros por si algún otro colimbo aparecía por allí. Sólo vimos colimbo grande, habitual invernante por estos lares. Yo también aproveché para hacer un recuento de barnaclas carinegras que, según parece, han aumentado en población con respecto a otros años. Contabilicé 88 individuos, aunque podría haber más.



Focha común Fulica atra



Colimbo grande Gavia immer


Lo que quedaba de tarde lo dedicamos a acercarnos al puerto de Colindres donde se había citado un colimbo chico y una hembra de porrón bastardo. Sólo vimos al porrón, y descubrimos unas marismas muy interesantes. El día no dio más de sí. Esa noche, en el albergue, coincidimos con un grupo de pajareros que venían prácticamente a por las mismas citas que nosotros. Hablando con uno de ellos, nos dio a conocer el plan del grupo para el día siguiente: la collalba desértica de Muskiz. Virginia y yo nos miramos y, ante lo apetecible del plan, decidimos unirnos a ellos y así variar nuestro plan original. 

Aun era de noche cuando salimos dirección a Muskiz, en cuyas dunas se había observado una collalba desértica. Sin duda, una interesante cita. Llegamos con los últimos coletazos de la noche, y empezamos a buscar cerca del puente de acceso. Pudimos ver como cita más interesante la barnacla cariblanca que anda por allí desde hace unos días. Un rato después, el grupo decidió acercarse a Colindres mientras Virginia optó por que nos quedáramos un rato más. En esto que un hombre con prismáticos se acercó a nuestra altura y nos preguntó si estábamos buscando la famosa collalba. Tras nuestra respuesta afirmativa nos reveló que lo acababa de ver en el lado oriental de la playa, al otro extremo de donde nos encontrábamos. En unas pequeñas dunas junto a un aparcamiento encontramos al pajarillo revoloteando sin parar hasta la playa, mostrando un comportamiento esquivo para, inmediantamente después, acercarse a nosotros sin ningún pudor. Allí lo disfrutamos un rato. Nos regocijamos en nuestra suerte porque nos daba tiempo a visitar otros lugares que teníamos pensado, como Colindres. Afortunadamente, el grupo repitió visita a la hora de comer y también vio al pájaro.



Collalba desértica Oenanthe deserti


En Colindres disfrutamos un buen rato de los numerosos limícolas que había en las marismas, y nos ahorramos la visita al puerto porque no había ni colimbo chico ni porrón bastardo, según nos dijeron los numerosos pajareros con quienes nos cruzamos. 

Hicimos un último intento con el colimbo ártico, sin éxito, y dedicamos la tarde, ya con mi tobillo maltrecho, a visitar Cicero y Escalante, donde localizamos varios ánsares comunes y un único ánsar careto.

Para rematar el fin de semana, nos enteramos de la presencia de un escribano nival en la Morcuera aunque, cuando nosotros llegamos, no lo vimos. Desconozco si se sigue viendo por allí.

Agradecer a Virginia el acompañarme en este viaje a Santoña y Palencia, y lamentar que mi amada Mariajo no hubiera podido ser de la partida. También al grupo de pajareros, del que tan solo conozco el nombre de uno, Pedro. Gracias. Y a Óscar y Patri por el ratito tan agradable en Tierra de Campos.

Gracias por seguir mi blog, un saludo.








viernes, 17 de enero de 2014

PAJAREANDO POR GIJÓN

Nos fuimos Mariajo y yo a Gijón a pasar los Reyes, hacer turismo y, por supuesto, pajarear aprovechando la presencia de interesantes aves en la ciudad. Dedicamos la noche del día 3 y todo el día 4 a recorrer la ciudad, visitando lugares tan interesantes como el monumento de Chillida, el barrio antiguo o la Casa Museo de Jovellanos, entre otros. El día de Reyes lo dedicamos a la observación de aves visitando algunos lugares propicios para ello. Por la mañana visitamos el Parque Isabel la Católica en busca, principalmente, del ánsar piquicorto que lleva ya un tiempo pasando el invierno. Quizás porque aun no calentaba el sol, no vimos nada significativo así que dedicamos la mañana en recorrer el paseo de la playa de San Lorenzo deseosos de observar correlimos oscuro que, personalmente, no veía desde hace años. Lo conseguimos después de un rato buscando entre las pedreras, entre los comunes y confiados vuelvepiedras y los continuos oleajes de la brava mar. Llegados al mediodía marchamos de nuevo al parque, donde ya había movimiento y presencia de aves. Destaca su notable colección de aves exóticas, con varias especies de tarros, barnaclas y anátidas varias de otros continentes, y donde localizamos, por fin, al ánsar piquicorto. Sorprendía su confiado comportamiento, como si de una oca se tratara. Otra de las joyas del parque, y habitual invernante aquí, es la gaviota de Delaware, que localizamos incluso antes que el ánsar. Es increíble la diversidad de aves presente en el lugar, anátidas, gaviotas, gallinetas y fochas... y, al menos, una pareja de martín pescador, cuyo macho pudimos disfrutar a placer. Ya se echaba la oscuridad encima y tuvimos que desistir de visitar el puerto del Musel, como era mi deseo. Una excusa más para volver pronto. 

A continuación, unas fotos del viaje.



Cuchara europeo Anas clypeata
(macho)



Correlimos oscuro Calidris maritima



Gaviota cabecinegra Larus melanocephalus
(juvenil)



Gaviota de Delaware Larus delawarensis
(adulto)



Ánsar piquicorto Anser brachyrhynchus



Cormorán grande Phalacrocorax carbo



Martín pescador Alcedo atthis
(macho)



Porrón moñudo Aythya fuligula
(hembra)



Vuelvepiedras Arenaria interpres



Gracias por seguir mi blog, un saludo.