lunes, 31 de diciembre de 2018

SERRETA CHICA ARAGONESA: ÚLTIMA ENTRADA DEL AÑO

Última entrada del año la de este bimbo que me llevé a casa el pasado mes de noviembre. Se que el blog está muy descuidado, pero ahora no tengo ni tiempo ni fuerzas para mantener cierto ritmo de publicaciones, por lo que pido disculpas por ello. Ojalá 2019 sea el año de "retorno" de esta publicación, porque no será por falta de material (hay mucho, además).

Por ahora os dejo, como dije al principio, con esta avecilla a la que tenía ganas y que, por fin, pude disfrutar hace un mes en Ejea de los Caballeros, en la llamada Estanca de El Gancho, en las afueras de esta localidad. 

La tarde del sábado me presenté recién bajado del autobús para verlo cuanto antes, con buena climatología pero el sol de cara, con lo que las fotos son a contraluz. Además, su comportamiento retraído no hacía la observación más fácil, y mucho menos las fotos, pero me contentaba, como no iba a ser de otra manera, con la observación de este bimbo, el último del año. La mañana del domingo amaneció con cielo cubierto y llovizna, refugiándome en el observatorio que hay al este de la charca hasta que abriera el cielo, hecho que sucedió ya al mediodía. Pude disfrutar de nuevo con la elegancia de este pequeño pato saliendo de una cercana masa de vegetación, don de pasa la noche, paseándose por delante del observatorio mientras se acicala y se alimenta tranquilamente. Eso sí, siempre manteniendo distancia con la orilla. Por fin pude disfrutar de la serreta chica, volviendo a Madrid con una sonrisa de oreja a oreja. Os dejo a continuación con unas fotos de la protagonista de esta entrada.



Serreta chica Mergellus albellus



Serreta chica Mergellus albellus



Serreta chica Mergellus albellus



Serreta chica Mergellus albellus



Serreta chica Mergellus albellus


Aprovecho para desearos un feliz 2019, que traigan más bimbos que este año que se acaba, salud y felicidad para todos. ¡Qué lo disfrutéis!

PD: y a ver si me pongo las pilas con el blog ;-)

sábado, 24 de marzo de 2018

NUEVO BIMBO, ESTA VEZ EN EL SUR

Después de dos citas de aves abatidas, saltaba la sorpresa en Cádiz. Un zorzal rojigrís aparecía en unos jardines en plena ciudad, descubierta por Carmela Quijano e identificada por Paco Jácome y Manuel Jiménez (enhorabuena a los tres), y la noticia no tardó en difundirse. Lo bueno de esta observación es que, por fin, se trataba de un ave del que se podía disfrutar y cuyas observaciones llegaban a ser muy buenas debido a la cercanía y la relativa confianza del ave. Así pues la oportunidad la pintaban calva y organicé un viaje express para tratar de observarla. Se trataba de la cuarta cita para España de esta especie siberiana y que, en estas fechas, debía estar en el sureste asiático invernando. Allí me presenté el primer sábado de marzo por la mañana, en plena borrasca, con la esperanza puesta en una segura observación. Cuando llegué a los jardines de Varela, me encontré con el primer revés; los jardines estaban cerrados debido al temporal. Pero gracias a la información que varias personas me comunicaron por teléfono y Facebook, sabía que el ave se movía cerca de las vallas que delimitan el parque y que tenía por costumbre acudir a beber a una fuente cercana. Había otras personas buscando y no tardaron en localizarlo. Más pequeño que un mirlo común, su comportamiento era idéntico a este, como todos los túrdidos, y no se estaba quieto ni un segundo. Poco más puedo contar, que disfruté de él toda la mañana y a la hora de comer decidí irme y descansar después. Ya había cumplido de sobra. A continuación, unas fotos del protagonista.



Zorzal rojigrís Turdus obscurus



Zorzal rojigrís Turdus obscurus



Zorzal rojigrís Turdus obscurus



Zorzal rojigrís Turdus obscurus


Como veis, el viaje relámpago fue provechoso. Gracias por seguir el blog.

¡Qué lo disfrutéis!


jueves, 22 de marzo de 2018

RAREZAS EN EL NORTE CON SPAINBIRDS

Pues un año más, y creo que ya son tres, nos aventuramos unos pocos intrépidos, de la mano de Spainbirds, hacia el frío y la lluvia en busca de rarezas. Esta vez visitaríamos, como el primer año, Asturias y Galicia buscando rarezas ya observadas con anterioridad y alguna nueva.

Hasta última hora no decidimos, casi llegando, cual sería el primer lugar que visitaríamos, pues en Avilés se estaba observando una gaviota de Delaware y en Gijón, dos gaviotas polares. Vimos que el tiempo daba una tregua y decidimos ir primero al puerto de El Musel a por las polares. Además de estas gaviotas, observamos como especie interesante un colimbo grande.



Gaviota groenlandesa Larus glaucoides



Gaviota groenlandesa Larus glaucoides



Gaviota groenlandesa Larus glaucoides



Gaviota patiamarilla Larus michahellis


Antes de abandonar Gijón nos asomamos a la playa de Poniente con la intención de observar un zampullín cuellirrojo que permanecía en la zona. Tuvimos suerte y pudimos disfrutarlo. No fue nada agradable descubrir también el cadáver orillado de un fulmar boreal.

Tampoco localizamos en la desembocadura del río Piles y la playa de San Lorenzo un gavión hiperbóreo pero, a cambio, disfrutamos de un nutrido grupo de otras especies de gaviotas y algún ejemplar de correlimos oscuro.



Gaviota reidora Larus ridibundus


Rápidamente salimos hacia Avilés, parando en el embalse de La Granda, donde disfrutamos de un lejano macho de porrón bastardo. Después de un rato dando vueltas para salir del complejo industrial, ahora sí que íbamos para Avilés donde Merche tenía controlada la gaviota de Delaware. Pero como suele pasar en esto de la observación de aves, cuando llegamos, el ave había levantado el vuelo y había desaparecido del lugar que usaba de dormidero. Esperamos un buen rato, casi hasta que se hizo de noche, con la esperanza de que apareciera de nuevo pero no volvió. Con este revés acabamos el primer día y nos dirigimos a nuestro hotel en Burela, donde empezaríamos el pajareo a la mañana siguiente.


A primera hora estábamos recorriendo el puerto de Burela en busca de gaviotas blancas, principalmente. Había poco movimiento de gaviotas en general, así que nos contentábamos con lo que aparecía en el agua, como alca común o colimbo ártico.



Colimbo ártico Gavia arctica



Gaviota argéntea europea Larus argentatus


Ya estábamos planteando la retirada cuando Santi canta un gavión hiperbóreo en vuelo por encima de nuestras cabezas, perdiéndose entre los tejados de las naves. Intentamos localizarlo pero no hubo manera. Tengo muchas ganas de pillarlo en condiciones pero no hay forma. Una breve parada en San Cibrao y el Portiño de Morás no deparó nada interesante, por lo que ya pusimos rumbo a la ría de Ortigueira. El primer objetivo, en las afueras de Morouzos, era un grupo de ánsares piquicortos que llevaban un tiempo por allí. Desgraciadamente no los pudimos localizar. La siguiente parada era Cariño, donde este año no han citado a Phil, la gaviota de Bonaparte que lleva años visitando el lugar. A cambio, localizamos otra gaviota polar en el otro extremo de la playa. Volvimos a la ría de Ortigueira, donde tuvimos un 50% de éxito; vimos el negrón especulado que lleva un tiempo allí y falló el macho de silbón americano. Última parada en Cedeira para observar eider común, con resultado positivo. Noche en Cee.


Nuestro último día en Galicia amanecemos en Nemiña/Lires para observar un adulto de gaviota argéntea americana que lleva varios años visitando la zona. Contamos, una vez más, con la inestimable ayuda de Fernando Pereiras, al que doy las gracias por su ayuda, esperando repetir el año que viene. La observación, al otro lado de la ría, es satisfactoria. Añadimos a la lista un primer invierno de gaviota cana y martín pescador. Dadas las previsiones metereológicas adversas a nuestra vuelta a Madrid, decidimos acortar la visita a este espectacular paraje y dirigirnos a la última parada del viaje: cerceta aliazul. Para ello, llegamos a Cabaña de Bergantiños y realizamos un paseo por una pasarela de madera paralela a la ría. Recorremos un lado sin éxito y a la vuelta, nos tenemos que refugiar en el vehículo debido a un fuerte chaparrón. En este momento puedo decir que vivimos el momento mágico del fin de semana. Dos personas con telescopio vuelven al aparcamiento con la lluvia aun presente y Santi decide ir a preguntarles si han visto la cerceta. Veo que los tres, tras una breve conversación, vuelven juntos y llegan a la altura de la furgoneta. La lluvia ha parado y bajamos del vehículo. Santi nos presenta: "Chicos, tengo el placer de presentaros a José Luis Rabuñal". Ante nosotros se encontraba un maestro de la ornitología gallega y española, una autoridad al que debemos el auge de la observación de aves en nuestro país. El revuelo estaba justificado, estábamos encantados de tenerle ahí y poder hablar con él. Nos contó con emoción su famosa anécdota de su observación de chorlitejo semipalmeado allá a finales de los 70, y lo narraba como si hubiera sido ese mismo día. Encima, nos dio la buena noticia de que la cerceta seguía allí. Fue un enorme placer  y un honor conocerle y haber podido conversar con él, escuchando sus innumerables historias y citas de un pionero de la ornitología en Galicia y España. Como podéis imaginar, pudimos observar la cerceta unos minutos, antes de que otro tremendo chaparrón precipitara nuestro regreso a Madrid, sin contratiempos.



Cerceta aliazul Anas discors



Cerceta aliazul Anas discors



Cerceta aliazul Anas discors


Gracias por seguir el blog, un saludo.



miércoles, 14 de marzo de 2018

BUSCANDO RAREZAS EN CANTABRIA

Retomamos el ritmo del blog con la que fue mi primera salida del 2018, un fin de semana de enero en Cantabria en busca de rarezas. El plan era visitar la Marisma Blanca y Cicero en busca de porrón osculado y zarapito trinador americano, respectivamente. 

La llegada a Santander vino acompañada de muy mal tiempo y yo, temeroso de que las rarezas desaparecieran, decidí casi sobre la marcha dejar las cosas en el hotel y dirigirme de inmediato a Astillero a por el porrón osculado. Así pues llegué a la Marisma Blanca a primera hora de la tarde y aposté el telescopio en una zona a cubierto de la lluvia. Ahora tocaba rastrear la laguna y tener algo de suerte. Muy animada estaba la cosa con fochas comunes, mucha anátida, una pareja de cisne vulgar y varias gallinetas comunes, entre otras aves. Después de un rato buscando sin éxito, decido moverme hasta el pequeño observatorio para tener una mejor panorámica de la lámina de agua. Bueno, pues no tardé mucho en localizar al objetivo de la visita en el otro extremo de la laguna. ¡Bimbo! La lástima fue que no había luz, llovía y estaba lejos, la observación fue pobre, y las fotos ni os cuento. Pero lo había observado, y con eso me daba con un canto en los dientes. Ahora tocaba volver al hotel y descansar porque al día siguiente tocaba el día grande.


Este día tocaba una hora de trayecto en FEVE hasta Cicero para localizar y bimbar el zarapito trinador americano que llevaba casi un año en la zona. Un divagante neártico citado por primera vez por Haritz Sarasa y David Arranz el 29 de enero del 2017. Lo dicho, casi un año (en el momento de publicar esta entrada, esta especie se ha citado el 10 de marzo). Tuve la inestimable ayuda de Álvaro Bustamante, que se ofreció por FB para acompañarme, y al que doy las gracias por su ayuda. Desde el apeadero de FEVE nos dirigimos primero a unas pequeñas conserveras de la zona para resguardarnos de la lluvia. Algún zarapito trinador se movía por ahí hasta que di con uno que me pareció distinto. Ceja muy marcada, color marrón más claro... Después de unos minutos siguiéndolo por el telescopio, Álvaro no duda a la hora de confirmar que se trata de nuestro objetivo. Estaba en el buen camino. Una tregua climatológica nos permitió acercarnos a una pasarela de madera donde había más opciones de observación. Efectivamente, el zarapito se acercó a nuestra posición, y con los telescopios pudimos verlo en detalle. Una amenazadora nube se acercaba con malas intenciones, y empezaba a lloviznar cuando nuestro protagonista echó un corto vuelo, alejándose de nuestra posición, permitiendo que viéramos la principal característica para confirmar que es trinador americano: su ausencia de cuña blanca en el obispillo. ¡Otro bimbo! Y a correr al coche. Y en ese corto trayecto, vivimos y observamos una escena de naturaleza pura que queda grabada en las retinas por siempre: un ratonero común prueba suerte lanzándose a por una incauta garcilla bueyera. Incluso yo percibo alguna pluma blanca en el aire. Lo que no esperábamos es que ¡un azor también estaba en el lance! y no nos habíamos dado cuenta. Alzó el vuelo y nos pasó delante a la altura de los ojos, pudiéndolo ver en detalle. Cuando llegamos al coche no pudimos por menos que felicitarnos por tan excepcional observación. No hizo falta ni prismáticos. El aguacero duró lo que tardamos en abandonar el lugar y asomarnos al observatorio de La Arenilla, donde observamos barnacla carinegra, colimbo grande, zampullín cuellirrojo y el famoso eider que lleva un tiempo por allí. En cuanto mejoró un poco el tiempo, regresamos a la pasarela. Álvaro se tuvo que ir al rato y yo me quedé con la esperanza de poder hacer una foto del ave pero no se dejó. El cielo volvía a amenazar y decidí regresar al apeadero, previa parada en un bar cercano para tomar algo caliente.

Último día completo, con mejoría del tiempo, y que decidí dedicar a mejorar fotos de las dos especies objetivos del viaje. Así pues, primera parada de nuevo en la Marisma Blanca para porrón osculado. La sorpresa aquí fue encontrarme con Pedro Tapia, Jesús Ruiz y Javier Martínez, que venían a lo mismo. Disfrutamos un rato del pato en cuestión.



Porrón osculado Bucephala clangula


La siguiente visita fue a la marisma de Alday, con presencia de un precioso macho de porrón acollarado. No pude resistir la tentación de unirme al grupo. ¡Gracias chicos! En una charca pegada a un complejo comercial, disfrutamos de nuevo de bastante paterío, incluido nuestro protagonista. ¡Por fin me echaba al bolsillo al macho! No era bimbo pero, como acabo de decir, le tenía ganas al macho.



Porrón acollarado Aythya collaris


Todo venía de cara. Ellos se quedaban a comer por allí y después emprendían viaje de vuelta y yo cogía el FEVE para volver a Cicero. Aproveché la espera del tren para comer. Y toda la tarde en la pasarela donde, ahora sí, pude disfrutar del zarapito trinador americano en todo su esplendor. Y conseguí algunas fotos, en vuelo también, de esta megarareza. En las siguientes fotos se aprecian las principales características que lo diferencian de nuestro zarapito trinador: ceja muy marcada, color general pardo más claro, pecho y flancos con barrado muy difuso y ausencia de cuña blanca en el obispillo (en la última foto se aprecia perfectamente). Ahora sí que me podía ir con una sonrisa en la cara, y descansar bien después de tres días a tope. 



Zarapito trinador americano Numenius hudsonicus



Zarapito trinador americano Numenius hudsonicus



Zarapito trinador americano Numenius hudsonicus



Zarapito trinador americano Numenius hudsonicus



Finalmente, dar las gracias a todos los que ofrecieron su ayuda a través de FB y por privado (especialmente a Máximo Sánchez Cobo) y me pasaron datos y coordenadas para facilitar el acceso a los lugares de observación. ¡Muchas gracias!