martes, 25 de febrero de 2014

VILLAFÁFILA, LA NAVA Y BOADA

El fin de semana del 15 y 16 de febrero el sol presidía nuestra salida pajarera para nuestro regocijo. Después de semanas de lluvias y fuertes vientos, el desánimo se hacía patente incluso horas antes del viaje, pensando que, quizás, el mal tiempo se hubiera llevado a los ánsares de Tierra de Campos hacia el norte de Europa y, con ellos, al resto de aves del lugar. Nada más lejos de la realidad. El buen tiempo y el buen ambiente, para no perder la costumbre, del grupo hizo que esta salida fuera especial. Y las aves fueron protagonistas principales del fin de semana.



Ánsar común Anser anser


Ya en la carretera de Tapioles a Villafáfila tuvimos las primeras observaciones interesantes, como avutardas, alondras comunes  y milanos reales, entre otras. Llegando al observatorio de Revellinos nos encontramos con la especie del fin de semana: un precioso ejemplar de búho campestre se posaba en el suelo, cerca de la carretera, tras un corto vuelo. Miguel Ángel paró el bus para deleitarnos con semejante observación. No nos habíamos bajado del bus y el viaje ya había cundido. Pero, como no, queríamos más. En el observatorio, un ejemplar más acosado por un cernícalo vulgar. Nuestros telescopios y prismáticos echaban humo. Para colmo, por las cercanías se movía un par de halcones peregrinos. Y, tanto en la laguna de Barillos como en las zonas inundadas a nuestras espaldas, una variedad de aves sin parangón: avefrías europeas (vigilando por si alguna sociable se colaba), chorlitos dorados (con algún bando cercano a los 500 ejemplares), ánsares comunes y una variada comunidad de anátidas, destacando cuchara europeo, ánade rabudo, ánade azulón, cerceta común, ánade friso, tarro blanco, silbón europeo... No podíamos pedir más.

Antes de comer, en el pueblo de Villafáfila, visitamos brevemente el centro de visitantes de El Palomar y la laguna de San Pedro, sin mayor novedad. 

El siguiente lugar, de visita obligada, es a la laguna Grande desde Otero de Sariegos. En las ruinas del pueblo, un mochuelo común, habitante insigne del lugar, nos daba la bienvenida. Tras un agradable paseo, sacando nuevas especies como avocetas o porrones moñudos, volvemos al bus, desde donde observamos, seguramente, la primera cita para la comarca de cernícalo primilla, con un hermoso macho posado en los cables del tendido eléctrico. Buena jornada celebrada con una merecida cena y un reparador descanso en nuestro hotel en Palencia.



Cigüeña blanca Ciconia ciconia


El domingo amanecía frío y soleado. Quien nos lo iba a decir. De camino a la laguna de La Nava anotamos ya gorrión chillón, habitante fiel a los bonitos palomares que salpican las llanuras palentinas. Las aves nuevas iban saliendo al paso mientras nos dirigíamos al observatorio de la Colada. Varios cisnes vulgares y un total de 11 garcetas grandes como especies más destacadas. Lavandera cascadeña, buitrón, escribano palustre o ruiseñor bastardo se sumaban a nuestras listas de aves. Desde el observatorio, buenas observaciones de aguilucho pálido y aguilucho lagunero. Tocaba un refrigerio en Fuentes de Nava. 



Aguilucho pálido Circus cyaneus
(hembra)


La visita al otro observatorio no deparó nada nuevo y, tras un intento fallido para localizar la famosa barnacla cuellirroja observada aquí meses atrás, nos dirigimos a comer a la ermita de San Pedro de Aceves, cerca de Guaza de Campos. Y aquí, sin haber puesto siquiera un pie en tierra, otro precioso búho campestre a escasos metros de nuestra posición. Lo volvimos a disfrutar como pocas veces se nos presentará en otras ocasiones. 



Búho campestre Asio flammeus


Tras un reparador almuerzo y unas observaciones de categoría como varios grupos de avutardas, nos dirigimos a Boada de Campos para visitar la laguna homónima. Antes de iniciar la marcha, la mayoría del grupo prefirió tomar un café en el centro de visitantes. Después de un kilómetro y medio de caminata llegábamos al observatorio, desde donde podíamos divisar la cantidad de ánsares y patos que allí había. Mucho tarro blanco y, entre los gansos, numerosos ánsares caretos grandes. Yo estaba seguro de que la barnacla debía seguir allí, pero no teníamos tiempo material para barrer todas las orillas buscando alguna rareza. Una pena porque, encima, la luz era perfecta. Con la imagen de los gansos en vuelo o la mirada inquieta del búho campestre llegamos a Madrid sin novedad esperando, como siempre, volver a vernos pronto y disfrutar de las aves y la naturaleza.




viernes, 14 de febrero de 2014

VISITANDO ALGUNOS RINCONES DEL PARQUE REGIONAL DEL SURESTE

Con retraso publico esta entrada correspondiente a principios de mes, y pido disculpas por la demora, pero una inoportuna enfermedad me ha tenido bajo mínimos varias semanas.

Saltan las alarmas a finales del mes de enero con la presencia de una cerceta de Carolina en los humedales sureños de Madrid. Decidí entonces ir a buscarlo el primer sábado de febrero a ver si sonaba la flauta. Me acompañaron en la aventura Rafa Almena, Jus Pérez y Alberto San Martín. Así que el Soto de las Juntas fue el destino mañanero para disfrutar de una jornada de pájaros y, si encima, aparecía el divagante americano, pues redondearíamos un gran día. Desgraciadamente nuestro intruso no apareció. La empresa era, cuanto menos, difícil. Las cigüeñas blancas cicleaban sobre nuestras cabezas y los ratoneros maullaban de amor a la vez que, en diversos asomos al Manzanares, el Jarama y las propias lagunas aparecían varias especies de anátidas, un preciosos calamón y unos cuantos pájaros moscones, sin duda el ave de la mañana. 



Pájaro moscón Remiz pendulinus
(macho) © Alberto San Martín



Calamón común Porphyrio porphyrio
© Alberto San Martín


Nos fuimos a comer a Rivas con el mal sabor de boca que nos había dejado la americana, pero no íbamos a cejar en nuestro empeño de seguir disfrutando de las aves. 

La siguiente parada eran los cortados de la Marañosa desde el puente y Casa Eulogio. Con un poco de suerte podríamos ver halcón peregrino, totovía y collalba negra pero, de nuevo, las aves no aparecieron. ¡Qué tarde más poco productiva! Así es la naturaleza a veces...



Andarríos grande Tringa ochropus
© Alberto San Martín


Solo teníamos una bala en la recámara, acabar el día en Velilla de San Antonio. Tras un agradable paseo hasta los cortados, y ya anocheciendo, distinguimos el canto del búho real. Estaba más cerca de lo que pensábamos y, mientras las garcillas bueyeras nos pasaban en constantes bandos a sus dormideros, de pronto, el búho real emergió de entre las sombras para dibujar su silueta oscura en nuestras sorprendidas retinas. Creo que fue un perfecto fin de fiesta. El penetrante canto del cárabo común nos despidió cuando la noche era ya cerrada. 


domingo, 19 de enero de 2014

LA NAVA, SANTOÑA Y UN PLAN NO PREVISTO

Lo que iba a ser un viaje en solitario a Santander y Santoña se convirtió en un viaje de tres personas (Mariajo, Virginia y yo) aunque a última hora la primera no pudo acompañarnos. Así pues, el día 9 de enero, apurando mis vacaciones, salimos desde Madrid Virginia y yo con dirección, primero a laguna de la Nava. El objetivo era claro: la barnacla cuellirroja que se me escapó en diciembre y que esperaba no volviera a darme esquinazo. Con el cielo plomizo pero sin lluvia llegamos a nuestro destino a media mañana, donde se unieron Óscar y su novia Patri para pasar el día. Realizamos un par de rutas por pistas de tierra para observar gansos en los campos aledaños a la laguna y, al contrario que en diciembre, la cifra era paupérrima. También hicimos uso de los observatorios para inspeccionar la lámina de agua. En esos primeros momentos destacaré la observación de varios escribanos palustres, un macho de escribano soteño, un total de 7 garcetas grandes, un macho y joven de pájaro moscón, multitud de anátidas (casi todas las especies representadas) y el gruñido inconfundible del rascón. 

Un bonito momento fue el vivido mientras observábamos avutardas, cuando un bando de grullas nos sobrevoló con su característico trompeteo. No estaba yendo mal la jornada aunque la barnacla se resisitía. Varios intentos hicimos para que los grupos de ánsares se pudieran ver más cerca pero poco pudimos conseguir. Se acercaba la hora de comer y decidimos acabar en el parking del observatorio de Corralillos para descansar. 

Mientras comíamos, comentamos cómo afrontar la tarde porque se nos acababan las oportunidades de poder localizar y observar a esta rareza venida del frío. Comenté que el mejor punto para intentarlo era en el borde de la carretera, más o menos en medio de la laguna, y esperar a que los gansos se acercaran a la laguna a beber y relajarse, cosa que suelen hacer sobre la hora de comer. Pues así lo hicimos. Trayecto a pie hasta el punto elegido y a barrer con los telescopios toda la zona, con especial atención a los grupos de ánsares. A eso de las 16:15 horas, localizo al protagonista de la jornada. ¡Por fin! 



Barnacla cuellirroja Branta ruficollis


Así la pudimos contemplar y disfrutar hasta que, una hora más tarde, el bando de ánsares al que estaba asociada levantara el vuelo y con él a nuestra protagonista, dirigiéndose hacia la puesta de sol que ya avisaba que debíamos seguir viaje. Sobre las 17:30 horas emprendimos el viaje hacia el norte. Santoña nos esperaba, e íbamos repasando las especies que podíamos ver allí mientras se cernía la noche sobre la tierra palentina.

Llegamos al albergue pasadas las 21:30 horas, donde pasaríamos las tres siguientes noches.

Salimos al día siguiente con las primeras luces hacia Montehano. En primer lugar bajamos por el monasterio para localizar al primer protagonista del día: el somormujo cuellirrojo. Mientras esperábamos que apareciera, las especies se iban sucediendo: zampullín cuellirrojo y cuellinegro, garceta grande, águila pescadora, somormujo lavanco... se iban añadiendo a nuestros cuadernos de campo a medida que avanzaba la mañana. Al parecer, el mejor punto para localizarlo era en el puente sobre el canal. Y para allá que nos fuimos. Al rato de llegar, una persona nos dice que el somormujo hace un rato remontó el canal, perdiéndose de vista. Pusimos cara de haba pero no desistimos. Si seguía por aquí, aparecería tarde o temprano. Seguíamos observando todo bicho viviente que aparecía cerca del puente y en una de estas, ¡por allí viene! Se acercaba como si no fuera la cosa con él. Ya lo teníamos cerca, muy cerca.



Somormujo cuellirrojo Podiceps grisegena



Zampullín cuellinegro Podiceps nigricollis


Ni que decir tiene que estuvimos disfrutando de él prácticamente toda la mañana, la ocasión lo merecía. Era el principal objetivo del viaje y ya estaba conseguido. Visitamos a continuación las charcas de Bengoa y Dueso, donde abundaban las gaviotas reidoras y las anátidas. La playa de Berria fue nuestro siguiente destino donde, además de comer, añadimos a la lista alcatraces y trenes de alcas. 

La tarde estuvimos buscando al colimbo ártico que se adentró en el puerto de Santoña unos días atrás pero no apareció. Aprovechamos también para asomarnos a la pequeña ensenada que hay al lado de la plaza de toros por si algún otro colimbo aparecía por allí. Sólo vimos colimbo grande, habitual invernante por estos lares. Yo también aproveché para hacer un recuento de barnaclas carinegras que, según parece, han aumentado en población con respecto a otros años. Contabilicé 88 individuos, aunque podría haber más.



Focha común Fulica atra



Colimbo grande Gavia immer


Lo que quedaba de tarde lo dedicamos a acercarnos al puerto de Colindres donde se había citado un colimbo chico y una hembra de porrón bastardo. Sólo vimos al porrón, y descubrimos unas marismas muy interesantes. El día no dio más de sí. Esa noche, en el albergue, coincidimos con un grupo de pajareros que venían prácticamente a por las mismas citas que nosotros. Hablando con uno de ellos, nos dio a conocer el plan del grupo para el día siguiente: la collalba desértica de Muskiz. Virginia y yo nos miramos y, ante lo apetecible del plan, decidimos unirnos a ellos y así variar nuestro plan original. 

Aun era de noche cuando salimos dirección a Muskiz, en cuyas dunas se había observado una collalba desértica. Sin duda, una interesante cita. Llegamos con los últimos coletazos de la noche, y empezamos a buscar cerca del puente de acceso. Pudimos ver como cita más interesante la barnacla cariblanca que anda por allí desde hace unos días. Un rato después, el grupo decidió acercarse a Colindres mientras Virginia optó por que nos quedáramos un rato más. En esto que un hombre con prismáticos se acercó a nuestra altura y nos preguntó si estábamos buscando la famosa collalba. Tras nuestra respuesta afirmativa nos reveló que lo acababa de ver en el lado oriental de la playa, al otro extremo de donde nos encontrábamos. En unas pequeñas dunas junto a un aparcamiento encontramos al pajarillo revoloteando sin parar hasta la playa, mostrando un comportamiento esquivo para, inmediantamente después, acercarse a nosotros sin ningún pudor. Allí lo disfrutamos un rato. Nos regocijamos en nuestra suerte porque nos daba tiempo a visitar otros lugares que teníamos pensado, como Colindres. Afortunadamente, el grupo repitió visita a la hora de comer y también vio al pájaro.



Collalba desértica Oenanthe deserti


En Colindres disfrutamos un buen rato de los numerosos limícolas que había en las marismas, y nos ahorramos la visita al puerto porque no había ni colimbo chico ni porrón bastardo, según nos dijeron los numerosos pajareros con quienes nos cruzamos. 

Hicimos un último intento con el colimbo ártico, sin éxito, y dedicamos la tarde, ya con mi tobillo maltrecho, a visitar Cicero y Escalante, donde localizamos varios ánsares comunes y un único ánsar careto.

Para rematar el fin de semana, nos enteramos de la presencia de un escribano nival en la Morcuera aunque, cuando nosotros llegamos, no lo vimos. Desconozco si se sigue viendo por allí.

Agradecer a Virginia el acompañarme en este viaje a Santoña y Palencia, y lamentar que mi amada Mariajo no hubiera podido ser de la partida. También al grupo de pajareros, del que tan solo conozco el nombre de uno, Pedro. Gracias. Y a Óscar y Patri por el ratito tan agradable en Tierra de Campos.

Gracias por seguir mi blog, un saludo.








viernes, 17 de enero de 2014

PAJAREANDO POR GIJÓN

Nos fuimos Mariajo y yo a Gijón a pasar los Reyes, hacer turismo y, por supuesto, pajarear aprovechando la presencia de interesantes aves en la ciudad. Dedicamos la noche del día 3 y todo el día 4 a recorrer la ciudad, visitando lugares tan interesantes como el monumento de Chillida, el barrio antiguo o la Casa Museo de Jovellanos, entre otros. El día de Reyes lo dedicamos a la observación de aves visitando algunos lugares propicios para ello. Por la mañana visitamos el Parque Isabel la Católica en busca, principalmente, del ánsar piquicorto que lleva ya un tiempo pasando el invierno. Quizás porque aun no calentaba el sol, no vimos nada significativo así que dedicamos la mañana en recorrer el paseo de la playa de San Lorenzo deseosos de observar correlimos oscuro que, personalmente, no veía desde hace años. Lo conseguimos después de un rato buscando entre las pedreras, entre los comunes y confiados vuelvepiedras y los continuos oleajes de la brava mar. Llegados al mediodía marchamos de nuevo al parque, donde ya había movimiento y presencia de aves. Destaca su notable colección de aves exóticas, con varias especies de tarros, barnaclas y anátidas varias de otros continentes, y donde localizamos, por fin, al ánsar piquicorto. Sorprendía su confiado comportamiento, como si de una oca se tratara. Otra de las joyas del parque, y habitual invernante aquí, es la gaviota de Delaware, que localizamos incluso antes que el ánsar. Es increíble la diversidad de aves presente en el lugar, anátidas, gaviotas, gallinetas y fochas... y, al menos, una pareja de martín pescador, cuyo macho pudimos disfrutar a placer. Ya se echaba la oscuridad encima y tuvimos que desistir de visitar el puerto del Musel, como era mi deseo. Una excusa más para volver pronto. 

A continuación, unas fotos del viaje.



Cuchara europeo Anas clypeata
(macho)



Correlimos oscuro Calidris maritima



Gaviota cabecinegra Larus melanocephalus
(juvenil)



Gaviota de Delaware Larus delawarensis
(adulto)



Ánsar piquicorto Anser brachyrhynchus



Cormorán grande Phalacrocorax carbo



Martín pescador Alcedo atthis
(macho)



Porrón moñudo Aythya fuligula
(hembra)



Vuelvepiedras Arenaria interpres



Gracias por seguir mi blog, un saludo.








LOS URRUTIAS Y LOS NIETOS

El penúltimo día del pasado 2013, Mariajo, mi hermano Raúl y yo nos acercamos al puerto deportivo de los Urrutias aprovechando la luz vespertina a ver que deparaba el lugar. Lo primero que nos llamó la atencion fue un grupito de 9 flamencos comunes descansar plácidamente cerca de la orilla. Los limícolas eran el grupo más representado esa tarde, con la presencia de un solitario chorlito gris, una avoceta, correlimos comunes y menudos, dos juveniles de chorlitejo chico y un nutrido bando de 25 chorlitejos grandes. A continuación, unas fotos de la jornada.



Chorlito gris Pluvialis squatarola



Chorlitejo chico Charadrius dubius


El primer día del nuevo año, Mariajo y yo nos acercamos al arenal de los Nietos para que ella bimbara el bisbita de Richard. Su característico reclamo nos alertó de su presencia y la vimos muy bien. Objetivo cumplido. La serreta mediana era nuestro otro objetivo, y tras una larga búsqueda, apareció Richard Howard para ayudarnos en su localización. Un grupito de hembras y un precioso macho descansaban a gran distancia nuestra, pero conseguimos verlas por fin. Al rato ayudé a Richard a relocalizar al bisbita de Richard para que lo pudiera anotar en su particular maratón de año nuevo. La mañana fue muy fructífera, la climatología acompañó y me alegró haber coincidido con Richard después de un tiempo sin vernos. Buena manera de comenzar el año.

Gracias por seguir mi blog, un saludo.


jueves, 26 de diciembre de 2013

VIAJE ORNITOLÓGICO A GAMBIA (II)

23-10-2013

Madrugamos en Tendaba, impacientes por sumergirnos en los manglares de Tunku Bolombs en un placentero viaje en canoa motorizada y descubrir sus secretos mejor guardados. Nos dividimos en dos grupos y embarcamos rumbo a lo desconocido. Cruzamos el río Gambia a la misma vez que el sol del amanecer nos acompañaba en su despertar. Las serpenteantes curvas nos trazaban la ruta a seguir una vez el manglar nos engulló en su innegable misterio. Y las primeras aves de interés empezaban a interesarse por nuestra presencia. Un hermoso alcotán africano nos sobrevoló sin apenas poder acompañarlo con los prismáticos. El suimanga pardo apenas abandonaba la vista de su curioso nido colgado de una delicada rama. Y el elminia azul, un ave con el que no contábamos dada su complicada observación, nos permitió una fugaz pero buena visión entre la espesura de las ramas. No se podía empezar mejor, y la cosa pintaba muy bien. A medida que avanzábamos, la variedad de aves crecía a pasos agigantados, con buenas observaciones de diversas ardeidas, como la garceta dimorfa, grande e intermedia, aninga africana, cormorán africano, ganso espolonado, alción pechiazul o martín pescador malaquita. La nota negativa fue la ausencia del hermoso pigargo vocinglero, con el que contábamos antes de comenzar el viaje. Los patrones de las canoas nos llevaron después a un punto concreto para observar al tímido martinete encapuchado, objetivo que cumplimos con creces gracias a su pericia. 



Garceta grande Egretta alba



Ganso espolonado Plectropterus gambensis


Después de un refrigerio en el campamento, llegaba el momento de regresar tranquilamente a la costa, visitando varios lugares de interés de camino. La primera parada fue en el Parque Nacional de Kiang West, donde destacaron la observación de un trío de cálaos terrestres y rapaces varias, como águila azor africana, buitre dorsiblanco africano y moteado, culebrera sudanesa y un juvenil de águila volatinera. ¡¡¡Menudo repoker de rapaces!!!

La tarde sería la de la búsqueda de especies esteparias, con un barrido a una zona propicia donde, sin embargo, debido a la hierba alta, no localizamos ninguna. Una pena. Ya de camino a nuestro hotel, paramos en las graveras cercanas a Pirang para observar a un búho ceniciento que localizó uno de los locales de la zona. Después de dos intensos días, agotados, llegamos al hotel para cenar y descansar antes de un nuevo día en Gambia.


24-10-2013

Nuestro último día con Ousman. El plan estaba concretado, con una primera visita, de nuevo, a los bosques de Pirang, destacando la observación de hilia verde y polluela pulcra, otra ave con la que no contábamos. Era curioso ver como se acercaba al camino entre sombras y pasar a un metro de nuestra posición sin apenas intuirla. Sólo veíamos un culo rojizo menearse mientras desaparecía en la espesura de los matorrales. 

A mediodía visitamos un colegio local para dejar el material escolar que habíamos traído desde España y ver en primera persona las barreras que encuentran a la hora de educar a los niños, con escasos medios y sin apenas ayudas. Impactante.

Nos esperaba la comida en el Marakissa Lodge. Una vuelta por dentro del complejo nos deparó la presencia de cosifa coroniblanca y una pareja de suimangas colilargos en pleno proceso de cría. En un agradable paseo hasta un puente, vimos alción gigante africano, polluela negra africana y, mientras comíamos, cocodrilo del Nilo.

La llegada al hotel fue temprana para descanso del grupo y, tras una entrañable despedida a Ousman, que se lo curró de verdad, algunos pudieron disfrutar de un merecido baño en la piscina. 


25-10-2013

Nuevo día, nuevo guía. Abba era tímido pero tenía un gran don a la hora de localizar aves donde nosotros jamás las hubiéramos visto. Nos acompañaba también Manju, hermano de Lamin y también con buen ojo. Y más extrovertido. 

Con estas premisas iniciamos la mañana en Brufut, con un buen surtido de aves, destacando vinago africano, cuclillo Didric, zorzal africano, prinia oropéndola, camaróptera baladora, abejaruco chico y estornino de Swainson. La verdad es que el lugar fue muy productivo y la mañana se nos pasó en un momento. 

Lamin nos esperaba en Tanji con la comida, un excelente picnic marca de la casa en medio de la playa. Nos pusimos las botas ese día, como todos los días, diría yo...

La variedad de hábitas de Turejang no dejaba indiferente a nadie, al igual que sus pobladores alados, que nos dejó un muy buen sabor de boca. Aquí la lista de aves se alargó hasta límites insospechados. Por citar algunas de las citas más sobresalientes, observamos chagra del Senegal, carbonero aliblanco, tejedor-gorrión coronicastaño, aguilucho caricalvo, bufalero piquiblanco y un juvenil de águila crestilarga. 



Tejedor-gorrión coronicastaño Plocepasser superciliosus


El día no dio más de sí y regresamos al hotel con la mente ya puesta en afrontar nuestro último día en Gambia.


26-10-2013

Los arrozales de Lamin fue la primera parada este último día en tierras africanas. Nada más empezar a caminar, una pareja de cosifas coroniníveas salieron a saludar. Una vez dentro del lugar, nada destacable, a excepción de un par de avemartillos muy bien vistos.

Nuestro siguiente objetivo era el Parque Nacional de Abuko. Varias especies de interés se nos mostraron en este peculiar y atractivo lugar. Un buitre palmero posó para nosotros mientras accedíamos a un observatorio elevado sobre una zona húmeda. Siguiendo el paseo por ensombrecidas sendas, una pareja de monarcas colilargos africanos cumplió con nuestras expectativas ya que era un ave que deseábamos ver y este era uno de los mejores sitios para ello. Un macho de estrilda piquigorda cabecinegra se mostró en todo su esplendor en mitad del camino después de un rato sin apenas ver nada destacable. 

En un claro del camino paramos en seco y en silencio. Una de las aves más esquivas del continente africano iba a presentarse en sociedad. En Pirang sólo la pudimos oir, pero aquí pudimos observar al malcoha africano como pocas oportunidades se presentarán en el futuro. 

Seguimos caminando hasta llegar a un lugar con jaulones, donde tienen en cautiverio varias especies como papiones y hienas, un kiosco donde vendían refrescos y un par de puestos de artesanía local que aproveché para adquirir algunos souvenirs. Cuando emprendíamos de nuevo la vuelta, una pareja de turacos de Guinea aparecieron entre la maraña de ramas de una gran higuera, y hasta los vimos volar. Una verdadera preciosidad. Ya de vuelta, algunos monos verdes se acercaban con curiosidad, y algunos del grupo consiguieron ver cercopitecos rojos.

Nuestra última comida en Gambia iba a ser muy especial. En mitad del caos de Serrekunda bajamos del bus y entramos en una casa particular. Era el hogar de Lamin, que nos había invitado a comer. Un precioso detalle por su parte. Y decir que todo, preparado por su mujer, estaba buenísimo. Con muy buen ambiente dimos cuenta de las viandas y, tras agradecer a la familia su hospitalidad, nos dirigimos al mercado local a "empaparnos" de cultura gambiana. Después de realizar las últimas compras y vivir esta peculiar experiencia, nos dirigimos al último lugar que visitaríamos en Gambia para observar aves. En Kotu Creek visitamos el camino que lleva al casino y, después, un cercano puente sobre el río, que deparó aves tan curiosas como halcón borní o buitre palmero.

Con gran tristeza regresamos al hotel para asearnos y recoger las maletas. Nos esperaba el vuelo nocturno que nos llevaría a la dura realidad de un viaje acabado y, creo yo, muy bien disfrutado. De camino, ya de noche, al aeropuerto, una lechuza común (curiosamente la primera ave que vimos al llegar) nos despedía y nos deseaba buen viaje. 

Una experiencia única, vivida a tope, de una cultura y una forma de ver la vida distinta a la nuestra, y que deberíamos valorar porque, durante el viaje, muchas lecciones aprendidas por parte de esta gente, pobre, humilde pero con un corazón que no les cabe en el pecho. Debemos aprender de ellos en muchas cosas. 

Y dar las gracias, como no podía ser de otra manera, a Lamin, Baba, Ousman, Abba y Manju por hacernos el viaje más fácil, mostrar los encantos de Gambia y sentirnos como si realmente estuviéramos en casa. Gracias hermanos...

Gracias a Steve por ser nuestro "padre" allí, preocuparse de nosotros y porque sin él este viaje no hubiese sido posible.

Y, por supuesto, muy agradecido a Santi, René, Luis, Jesús, Francisco Javier, Miguel, Isidro, Antonio Guadilla, Cristina, Fernando, Josemi, Oriol, Antonio Tristán y Maribel por hacer de este viaje algo especial. Gracias a tod@s.

Sin duda, un viaje lleno de experiencias y detalles que perdurarán para siempre en mi recuerdo.

Gracias por seguir mi blog, un saludo.


jueves, 19 de diciembre de 2013

VIAJE ORNITOLÓGICO A GAMBIA (I)

Antes que nada, pedir disculpas por haber abandonado el blog un tiempo pero he tenido que atender obligaciones personales y un cierto aire de desgana a la hora de ponerme a escribir que me han impedido ponerme antes. Pero es una obligación tener al día este diario naturalista para regocijo de numerosos seguidores y del mío propio. Y tened por seguro que tengo unas cuantas entradas pendientes.

La primera parada será en la tan ansiada visita a Gambia que realicé con SPAINBIRDS a finales de octubre. Ya aviso que el viaje lo dividiré en dos entradas para no aburrir al personal. Precisamente en el blog de Santi Villa podéis ver un completo resumen del viaje con excelentes fotografías. En mi caso, el resumen lo desglosaré por días, con breves resumenes y algunas fotos, aunque podéis ver más en el enlace de la derecha del blog, en el apartado "Viajes internacionales". Tengo en mente hacer un trip report de los que se encuentran colgados en la red pero llevará su tiempo. Ya veremos...

Un breve prólogo antes de comenzar con datos generales del viaje. Salimos el día 19 de octubre desde Barcelona en vuelo directo  de tarde a Banjul, llegando Gambia a eso de las 22:00 horas, hora local (allí eran dos horas menos que en España) tras cinco horas de vuelo con la compañía Vueling. Con nosotros viajó Steve, amigo de Santi, conocedor del país y verdadero artífice del viaje. Y una persona encantadora. Incluso hice mis pinitos con el inglés charlando con él. Allí nos esperaban Baba, nuestro conductor, y Lamin, nuestro hombre de confianza allí. Tras los pertinentes trámites en el aeropuerto, nos dirigimos a nuestro hotel en Kololi, el SunSwing Hotel, correcto y apropiado alojamiento los días que íbamos a estar allí. Tras una ligera cena nos deseamos buenas noches y a descansar para iniciar la aventura al día siguiente.


20-10-2013

Yo apenas pude pegar ojo esa noche, no tanto por el cansancio sino por las ganas de conocer y observar todo lo que se nos presentaba allí. Recuerdo las primeras imágenes desde la ventana de mi habitación, apenas despuntaba el sol, y los murciélagos fruteros volaban hacia una gran palmera para descansar mientras los primeros gorriones cabecigrises entonaban las primeras notas. Yo ya estaba vestido y dispuesto a bajar y comerme el mundo, eso sí, con un calor de aupa, tónica habitual durante el viaje. Antes de desayunar, ya estaba con mis prismáticos y mi cámara disfrutando de los numerosos cuervos píos, tórtolas senegalesas y ojirrojas, vencejos palmeros, alimoches sombríos y tejedores comunes, por citar algunas especies. Tras el desayuno y la presentación de nuestro guía local Ousman Joku, partimos en el bus hacia nuestro primer destino: la reserva de aves de Tanji y su famosa playa. Como norma general durante el viaje, las paradas a pie de carretera fueron constantes. No en vano, para la mayoría todo era novedoso y atrayente. Yo ya alucinaba, y era el primer día. Llegábamos a Tanji a mitad de mañana para buscar a la primera protagonista del día: la gaviota cocinera. Y entre un numerosísimo grupo de charranes reales y pagazas piquirrojas, una gaviota de patas verdosas disparó las alarmas. Allí estaba, inmóvil, y nos facilitó la tarea de observarla a placer. 



Gaviota cocinera Larus dominicanus



Pagaza piquirroja Hydroprogne caspia


Dedicamos parte de la mañana a disfrutar también de la cultura y tradición local visitando la playa donde se agolpaban los cayucos y la pesca, en una especie de lonja donde se almacenaban las especies en montañas, inaudito, bajo el bullicio de las gentes que viven de ello. Entre toda esta vorágine, las gaviotas cabecigrises daban buena cuenta de las sobras sin importarles nuestra presencia. 



Cayuco faenando en Tanji



Gaviota cabecigris Larus cirrocephalus



Mercado de pescado en Tanji


Tras esta impactante vivencia, y el disfrute de una colonia de tejedores comunes bajo nosotros antes de embarcar, nos dirigimos al Footsteps Eco Lodge, donde comeríamos. Tuvimos tiempo también de pajarear por dentro del complejo, donde la especie estrella fue, sin duda, el martín pigmeo africano. También destaco la observación, entre otras numerosas especies, del bubú coronigualdo, batis carunculado ojipardo, palomita aliazul y suimanga colilargo. 



Martín pigmeo africano Ceyx pictus


Después de la comida, regada con la cerveza local JulBrew, nos dirigimos casi a la frontera con Senegal para acabar el día en Kartong, una reserva de aves con numerosos humedales. En un agradable paseo que se alargó hasta la misma playa, pudimos deleitarnos con especies tan llamativas como el chorlitejo frentiblanco, picabueyes piquigualdo, ganga cuadricinta, carraca blanquiazul, suirirí cariblanco o cormorán africano. El bus nos recogió a pie de mar, con el sol prácticamente escondido, de vuelta al hotel. En la cena, agradable bajo el rugido del mar, comentamos la excelente jornada vivida y lo que haríamos al día siguiente. 



Cormorán africano Phalacrocorax africanus



Carraca blanquiazul Coracias cyanogaster




21-10-2013

Los bosques y humedales de Pirang eran los siguientes lugares a visitar nuestro segundo día en Gambia. Primero visitamos los humedales, que presentaba poco movimiento. Como más destacado, un lejano grupo de flamencos rosados, martín pescador pío, cucal senegalés, garceta azabache y alcaraván senegalés. 



Alcaraván senegalés Burhinus senegalensis



Cucal senegalés Centropus senegalensis



Martín pescador pío Ceryle rudis


Una primera incursión en los bosques antes de la comida nos deparó buenas observaciones de azor-lagartijero oscuro, vinago africano y busardo gavilán, entre otras especies. Tras un excelente picnic preparado por Lamin y degustado en la entrada de la reserva, nada mejor que bajar la comida con un paseo entre árboles de interminable talla y senderos cubiertos de maleza en busca de las especialidades del bosque subtropical. El primer objetivo era el autillo cariblanco norteño, que localizamos dormitando en un árbol en el borde de un camino. El segundo objetivo se nos escapó a la mayoría, y tan solo un par de personas vieron la fugaz figura en vuelo del búho lechoso. Una lástima porque yo contaba con esta especie. Otra vez será. Y el tercer protagonista, el cárabo africano, lo vimos posado entre sombras y ramas, habiendo sido imposible su observación sin la ayuda y pericia de Ousman y las gentes locales.



Autillo cariblanco norteño Ptilopsis leucotis



Cárabo africano Strix woodfordii


En este segundo día el calor ya hacía mella en el grupo y decidimos volver antes al hotel para que la gente pudiera tener más tiempo de descanso y ocio, porque al día siguiente el madrugón y el periplo iban a ser tremendos. Unos pocos intrépidos realizamos una incursión en el cercano hotel Senegambia para localizar a la hermosa cosifa coroniblanca, además de papamoscas drongo, estornino colibronceado y suimanga espléndido.



Cosifa coroniblanca Cossypha albicapillus



22-10-2013

Ese día el madrugón fue importante. A las 7 de la mañana salía el primer ferry desde Banjul para cruzar el río Gambia y llegar a la orilla norte. Y era ese el que debíamos coger. De hecho, nuestro conductor pasó la noche en el bus para coger sitio. Pero ni por esas. Las diligencias de Lamin permitieron a nuestros vehículos acceder al barco cuando ya nos veíamos esperando al siguiente y, por tanto, haber perdido la mañana. Afortunadamente no iba a ser así y en una hora de trayecto, con dos charranes sombríos como observación estrella, nos permitía llegar a Barra y empezar nuestro periplo por el norte del río. Otros paisajes, otras aves. El zorzal-hormiguero septentrional fue la primera especie de interés de este nuevo día. A lo largo de la mañana se fueron sucediendo observaciones interesantes como cernícalo pizarroso, alción estriado, turaco gris occidental o francolín biespolado. Nos internamos a pie por una frondosa senda hasta alcanza un claro en el bosque, donde Ousman imitó a la perfección el reclamo del mochuelo perlado, que no tardó demasiado en presentarse ante nosotros. 



Turaco gris occidental Crinifer piscator


Numerosas paradas depararon otras numerosas buenas observaciones de aves tan interesantes como carraca abisinia o suimanga pechiescarlata.



Suimanga pechiescarlata Chalcomitra senegalensis


También aparecían las primeras viudas del viaje, como la viuda colicinta, senegalesa o chillona. Ya era también lugar de rapaces, como la culebrera sudanesa y sombría o azor-lagartijero oscuro. Los humedales de Jahur, después de comer, se nos abrió de pronto en la carretera, y deseábamos bajar y empezar a explorar todas esas láminas de agua rebosantes de vida. El objetivo era claro y este era el mejor lugar para observarlo: el pluvial egipcio. Nada más poner el pie en tierra, allí estaba el primero, desconfiado, que se alejaba de nosotros sin quitarnos ojo. Era una de las observaciones que deseaba de este viaje y ya estaba cumplido. Ahora tocaba disfrutarlo. Las especies interesantes iban saliendo a la palestra sin apenas poder digerirlo. Una hembra de terrera orejiblanca o, por fin, una estrilda codorniz bien vista fueron reclamos suficientes para deleitar al personal. Incluso unos cuantos vieron una lejana grulla coronada posarse entre la alta vegetación. No había tiempo que perder, debíamos marcharnos para coger el ferry en Farafenni que nos permitiría cruzar el río hacia la orilla sur. Nuestro siguiente emplazamiento: Tendaba Camp. Allí pasaríamos la noche y nos permitiría realizar una excursión mañanera por sus manglares. Pero esto y más lo dejo para la siguiente entrega...

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