jueves, 19 de diciembre de 2013

VIAJE ORNITOLÓGICO A GAMBIA (I)

Antes que nada, pedir disculpas por haber abandonado el blog un tiempo pero he tenido que atender obligaciones personales y un cierto aire de desgana a la hora de ponerme a escribir que me han impedido ponerme antes. Pero es una obligación tener al día este diario naturalista para regocijo de numerosos seguidores y del mío propio. Y tened por seguro que tengo unas cuantas entradas pendientes.

La primera parada será en la tan ansiada visita a Gambia que realicé con SPAINBIRDS a finales de octubre. Ya aviso que el viaje lo dividiré en dos entradas para no aburrir al personal. Precisamente en el blog de Santi Villa podéis ver un completo resumen del viaje con excelentes fotografías. En mi caso, el resumen lo desglosaré por días, con breves resumenes y algunas fotos, aunque podéis ver más en el enlace de la derecha del blog, en el apartado "Viajes internacionales". Tengo en mente hacer un trip report de los que se encuentran colgados en la red pero llevará su tiempo. Ya veremos...

Un breve prólogo antes de comenzar con datos generales del viaje. Salimos el día 19 de octubre desde Barcelona en vuelo directo  de tarde a Banjul, llegando Gambia a eso de las 22:00 horas, hora local (allí eran dos horas menos que en España) tras cinco horas de vuelo con la compañía Vueling. Con nosotros viajó Steve, amigo de Santi, conocedor del país y verdadero artífice del viaje. Y una persona encantadora. Incluso hice mis pinitos con el inglés charlando con él. Allí nos esperaban Baba, nuestro conductor, y Lamin, nuestro hombre de confianza allí. Tras los pertinentes trámites en el aeropuerto, nos dirigimos a nuestro hotel en Kololi, el SunSwing Hotel, correcto y apropiado alojamiento los días que íbamos a estar allí. Tras una ligera cena nos deseamos buenas noches y a descansar para iniciar la aventura al día siguiente.


20-10-2013

Yo apenas pude pegar ojo esa noche, no tanto por el cansancio sino por las ganas de conocer y observar todo lo que se nos presentaba allí. Recuerdo las primeras imágenes desde la ventana de mi habitación, apenas despuntaba el sol, y los murciélagos fruteros volaban hacia una gran palmera para descansar mientras los primeros gorriones cabecigrises entonaban las primeras notas. Yo ya estaba vestido y dispuesto a bajar y comerme el mundo, eso sí, con un calor de aupa, tónica habitual durante el viaje. Antes de desayunar, ya estaba con mis prismáticos y mi cámara disfrutando de los numerosos cuervos píos, tórtolas senegalesas y ojirrojas, vencejos palmeros, alimoches sombríos y tejedores comunes, por citar algunas especies. Tras el desayuno y la presentación de nuestro guía local Ousman Joku, partimos en el bus hacia nuestro primer destino: la reserva de aves de Tanji y su famosa playa. Como norma general durante el viaje, las paradas a pie de carretera fueron constantes. No en vano, para la mayoría todo era novedoso y atrayente. Yo ya alucinaba, y era el primer día. Llegábamos a Tanji a mitad de mañana para buscar a la primera protagonista del día: la gaviota cocinera. Y entre un numerosísimo grupo de charranes reales y pagazas piquirrojas, una gaviota de patas verdosas disparó las alarmas. Allí estaba, inmóvil, y nos facilitó la tarea de observarla a placer. 



Gaviota cocinera Larus dominicanus



Pagaza piquirroja Hydroprogne caspia


Dedicamos parte de la mañana a disfrutar también de la cultura y tradición local visitando la playa donde se agolpaban los cayucos y la pesca, en una especie de lonja donde se almacenaban las especies en montañas, inaudito, bajo el bullicio de las gentes que viven de ello. Entre toda esta vorágine, las gaviotas cabecigrises daban buena cuenta de las sobras sin importarles nuestra presencia. 



Cayuco faenando en Tanji



Gaviota cabecigris Larus cirrocephalus



Mercado de pescado en Tanji


Tras esta impactante vivencia, y el disfrute de una colonia de tejedores comunes bajo nosotros antes de embarcar, nos dirigimos al Footsteps Eco Lodge, donde comeríamos. Tuvimos tiempo también de pajarear por dentro del complejo, donde la especie estrella fue, sin duda, el martín pigmeo africano. También destaco la observación, entre otras numerosas especies, del bubú coronigualdo, batis carunculado ojipardo, palomita aliazul y suimanga colilargo. 



Martín pigmeo africano Ceyx pictus


Después de la comida, regada con la cerveza local JulBrew, nos dirigimos casi a la frontera con Senegal para acabar el día en Kartong, una reserva de aves con numerosos humedales. En un agradable paseo que se alargó hasta la misma playa, pudimos deleitarnos con especies tan llamativas como el chorlitejo frentiblanco, picabueyes piquigualdo, ganga cuadricinta, carraca blanquiazul, suirirí cariblanco o cormorán africano. El bus nos recogió a pie de mar, con el sol prácticamente escondido, de vuelta al hotel. En la cena, agradable bajo el rugido del mar, comentamos la excelente jornada vivida y lo que haríamos al día siguiente. 



Cormorán africano Phalacrocorax africanus



Carraca blanquiazul Coracias cyanogaster




21-10-2013

Los bosques y humedales de Pirang eran los siguientes lugares a visitar nuestro segundo día en Gambia. Primero visitamos los humedales, que presentaba poco movimiento. Como más destacado, un lejano grupo de flamencos rosados, martín pescador pío, cucal senegalés, garceta azabache y alcaraván senegalés. 



Alcaraván senegalés Burhinus senegalensis



Cucal senegalés Centropus senegalensis



Martín pescador pío Ceryle rudis


Una primera incursión en los bosques antes de la comida nos deparó buenas observaciones de azor-lagartijero oscuro, vinago africano y busardo gavilán, entre otras especies. Tras un excelente picnic preparado por Lamin y degustado en la entrada de la reserva, nada mejor que bajar la comida con un paseo entre árboles de interminable talla y senderos cubiertos de maleza en busca de las especialidades del bosque subtropical. El primer objetivo era el autillo cariblanco norteño, que localizamos dormitando en un árbol en el borde de un camino. El segundo objetivo se nos escapó a la mayoría, y tan solo un par de personas vieron la fugaz figura en vuelo del búho lechoso. Una lástima porque yo contaba con esta especie. Otra vez será. Y el tercer protagonista, el cárabo africano, lo vimos posado entre sombras y ramas, habiendo sido imposible su observación sin la ayuda y pericia de Ousman y las gentes locales.



Autillo cariblanco norteño Ptilopsis leucotis



Cárabo africano Strix woodfordii


En este segundo día el calor ya hacía mella en el grupo y decidimos volver antes al hotel para que la gente pudiera tener más tiempo de descanso y ocio, porque al día siguiente el madrugón y el periplo iban a ser tremendos. Unos pocos intrépidos realizamos una incursión en el cercano hotel Senegambia para localizar a la hermosa cosifa coroniblanca, además de papamoscas drongo, estornino colibronceado y suimanga espléndido.



Cosifa coroniblanca Cossypha albicapillus



22-10-2013

Ese día el madrugón fue importante. A las 7 de la mañana salía el primer ferry desde Banjul para cruzar el río Gambia y llegar a la orilla norte. Y era ese el que debíamos coger. De hecho, nuestro conductor pasó la noche en el bus para coger sitio. Pero ni por esas. Las diligencias de Lamin permitieron a nuestros vehículos acceder al barco cuando ya nos veíamos esperando al siguiente y, por tanto, haber perdido la mañana. Afortunadamente no iba a ser así y en una hora de trayecto, con dos charranes sombríos como observación estrella, nos permitía llegar a Barra y empezar nuestro periplo por el norte del río. Otros paisajes, otras aves. El zorzal-hormiguero septentrional fue la primera especie de interés de este nuevo día. A lo largo de la mañana se fueron sucediendo observaciones interesantes como cernícalo pizarroso, alción estriado, turaco gris occidental o francolín biespolado. Nos internamos a pie por una frondosa senda hasta alcanza un claro en el bosque, donde Ousman imitó a la perfección el reclamo del mochuelo perlado, que no tardó demasiado en presentarse ante nosotros. 



Turaco gris occidental Crinifer piscator


Numerosas paradas depararon otras numerosas buenas observaciones de aves tan interesantes como carraca abisinia o suimanga pechiescarlata.



Suimanga pechiescarlata Chalcomitra senegalensis


También aparecían las primeras viudas del viaje, como la viuda colicinta, senegalesa o chillona. Ya era también lugar de rapaces, como la culebrera sudanesa y sombría o azor-lagartijero oscuro. Los humedales de Jahur, después de comer, se nos abrió de pronto en la carretera, y deseábamos bajar y empezar a explorar todas esas láminas de agua rebosantes de vida. El objetivo era claro y este era el mejor lugar para observarlo: el pluvial egipcio. Nada más poner el pie en tierra, allí estaba el primero, desconfiado, que se alejaba de nosotros sin quitarnos ojo. Era una de las observaciones que deseaba de este viaje y ya estaba cumplido. Ahora tocaba disfrutarlo. Las especies interesantes iban saliendo a la palestra sin apenas poder digerirlo. Una hembra de terrera orejiblanca o, por fin, una estrilda codorniz bien vista fueron reclamos suficientes para deleitar al personal. Incluso unos cuantos vieron una lejana grulla coronada posarse entre la alta vegetación. No había tiempo que perder, debíamos marcharnos para coger el ferry en Farafenni que nos permitiría cruzar el río hacia la orilla sur. Nuestro siguiente emplazamiento: Tendaba Camp. Allí pasaríamos la noche y nos permitiría realizar una excursión mañanera por sus manglares. Pero esto y más lo dejo para la siguiente entrega...

Gracias por seguir mi blog.











1 comentario:

  1. Tenemos fotos casi idénticas...Me parece que has ganado bastante con la nueva cámara. Supongo que recibiste bien la foto del lince.
    Un abrazo
    Josemi

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