jueves, 26 de septiembre de 2013

TABLAS DE ALARCOS Y EMBALSE DEL VICARIO

En plenas fechas de migración, estos dos enclaves cercanos a Ciudad Real pueden ser la perfecta opción para pasar una jornada de observación de aves, en este comportamiento espectacular, admirado y necesario para miles de individuos que abandonarán nuestras tierras hasta la siguiente primavera. El pasado sábado, un grupo de entusiastas de las aves  visitamos las tablas de Alarcos y el embalse del Vicario gracias a SPAINBIRDS NATURE TOURS S. L. para disfrutar de este fenómeno natural en primera persona. Muchos humedales son usados por las aves como escala en tan largo y agotador viaje, y los lugares que visitamos no eran una excepción, como pudimos comprobar en una agradable y calurosa jornada.

Por la mañana nos acercamos a las tablas de Alarcos, un pequeño humedal producto del ensanchamiento del cauce del río Guadiana, donde observamos especies muy interesantes, como garceta grande, un grupito de espátulas, calamón, ganga ibérica, mochuelo europeo, gorrión molinero, aguilucho lagunero y lavandera boyera, por citar las más interesantes. El calor apretaba de lo lindo y pusimos rumbo al otro enclave a visitar para comer y descansar un rato.

Al norte de Ciudad Real se encuentra el embalse del Vicario, embalsamiento artificial del Guadiana y un paraíso para los amantes de la pesca… y de las aves. Accediendo desde la población de Peralvillo, donde comimos, por un camino de tierra existen dos opciones para observar aves; en ambos casos existen observatorios pero la mejor elección fue girar a la derecha y dirigirse hasta la cola del embalse, en una zona de encharcamientos rodeados de praderas y árboles y que dio mucho de sí. Las especies iban apareciendo, haciendo la tarde muy entretenida: garceta grande, martín pescador, chorlitejo chico, morito, cigüeña blanca, agachadiza común, cigüeñuela común, pagaza piconegra, varias garcillas cangrejeras, fumarel cariblanco, un joven de garza imperial, pleno de andarríos (grande, chico y bastardo), rascón, somormujo lavanco y zampullín cuellinegro, como representación de lo que pudimos observar y disfrutar esa tarde. 

Un total de 81 especies observadas en una gran jornada pajarera amenizada por el buen ambiente y el sofocante calor veraniego que ya reparte sus últimos coletazos. Nos despedimos de La Mancha esperando volver a reunirnos y disfrutar, una vez más, de las aves. A continuación, una fotos de la jornada.

Gracias por seguir mi blog. Un saludo.



Garcilla cangrejera Ardeola ralloides



Somormujo lavanco Podiceps cristatus



Aguilucho lagunero Circus aeruginosus



PASARELA PEATONAL EN LAS ENCAÑIZADAS: SÍ O NO

Me hago eco de una noticia que lleva coleando este mes de septiembre sobre la aprobación de una pasarela peatonal que uniría las Encañizadas con el norte de La Manga. Os dejo varios enlaces de la noticia. Empieza el debate.




miércoles, 18 de septiembre de 2013

SIN ÉXITO CON CARAMBOLOS Y PESCADORA

Quedamos el pasado sábado Richard Howard y yo en Cartagena para acercarnos a pajarear a los saladares del Guadalentín, un espacio protegido que tenía muchas ganas de visitar. Nos acompañó en la escapada Antonio Fernández-Caro, al que tuve el placer de conocer. 

El calor ya apretaba cuando hicimos una primera parada en el EDAR de Alhama. Tampoco conocía el lugar y me sorprendió gratamente por la variedad de aves observadas en tan poco espacio. Lo primero que nos encontramos fue un pequeño dormidero de garcilla bueyera, bastante desconfiadas. Destacaban, por número, un grupo de cigüeñuelas comunes y porrón europeo. Un par de calamones se dejaron ver tímidamente mientras una agachadiza común se alimentaba en la orilla más lejana a nuestro punto de observación. Dos hembras de cuchara europeo y malvasía cabeciblanca, y dos cercetas comunes completaron una primera toma de contacto muy productiva. Volviendo al coche, un joven alcaudón hizo saltar las alarmas. Lo que aparentaba ser un dorsirrojo resultó ser, observándolo más detenidamente, un común que abandonará el territorio en breve. En uno de los edificios altos del polígono industrial, un trío de cernícalos primilla se alimentaban en las alturas.

No perdimos más tiempo y nos embarcamos hacia la prioridad ese día. Uno de los mejores, si no el mejor, lugar de la Región para observar carraca europea, aunque en estas fechas ya volaba camino de África. Este espacio protegido acoge en la mayoría del territorio extensos saladares rodeados a su vez de plantaciones de cereal, olivares y barbechos, en un entramado complejo que, parece mentira, acoge una variedad de aves verdaderamente interesante. Impacatado por el paisaje, penetramos en el lugar por sus estrechas carreteras, visitando algunas albercas y oteando todos los lugares en busca de aves. Mochuelos, currucas tomilleras, archibebe claro, papamoscas gris, aguililla calzada y collalba gris, entre otras especies, iban saliendo a la palestra. Cerca del mediodía nos acercamos a una praderas aptas para la observación de chorlito carambolo, que Richard ya había observado días atrás allí. Mientras los buscábamos, calandrias y terreras común y marismeña nos envolvían con sus típicos reclamos. No hubo suerte con los chorlitos, pero lo compensamos observando, a la vuelta, un subadulto de águila real y varios aguiluchos laguneros. 

Después de comer bajo la reparadora sombra de unos algarrobos (gracias por el bocata, Antonio), decidimos regresar a la costa para buscar un águila pescadora que también se estuvo observando días atrás por la zona de El Algar y El Carmolí. Tras recorrer los campos anexos al Carmolí, no lo localizamos y nos fuimos a la desembocadura de la rambla del Albujón a hacer una espera. Mientras esperábamos, numerosos charrancitos pescaban delante de nuestra posición mientras un grupo de vuelvepiedras se bañaban en la orilla. La pescadora no apareció, y para rematar el día, Antonio propuso ir al club de regatas de los Urrutias. En sus orillas es posible observar y fotografiar, con ciertas garantías, diferentes limícolas, entre otras especies. Allí nos encontramos chorlitejo grande y patinegro, lavandera boyera, gaviota picofina, garceta común, un grupito mixto de charrán patinegro, común y fumarel común, y una confiada aguja colipinta. 

Con el regreso a Cartagena a última hora de la tarde concluimos una fructífera jornada pajarera en compañía de dos cracks de la ornitología, y mejores personas. Gracias Richard y Antonio por esta fantástica jornada.

Os dejo una fotos de la jornada, esperando sea de vuestro agrado. Gracias por seguir mi blog. Un saludo.



Chorlitejo grande Charadrius hiaticula



Chorlitejo patinegro Charadrius alexandrinus



Aguja colipinta Limosa lapponica



jueves, 12 de septiembre de 2013

VÍA VERDE DEL ALBERCHE

El pasado 7 de septiembre, un grupo de 25 personas realizamos una excursión organizada por SPAINBIRDS NATURE TOURS y guiada por John Muddeman a la Vía Verde del Alberche. Dividimos el recorrido en dos tramos: por la mañana caminamos parte de la ruta que se inicia en San Martín de Valdeiglesias y por la tarde, un tramo paralelo al río Alberche desde el embalse de Picadas. 

El recorrido discurre en su mayoría por pistas de tierra anchas y sin apenas desniveles, por lo que es una buena opción para hacerla con niños o en bici. El tramo mañanero deparó buenas observaciones ya que, sin apenas haber andado 50 metros, ya disfrutábamos de las evoluciones de algunas currucas zarceras mientras intentábamos localizar a un escribano soteño que cantaba sin parar pero no se dejaba ver. Pero la primera ave de interés fue también la primera en ser localizada, gracias al ojo de Félix. Un precioso torcecuello posado en un almendro para deleite de los allí presentes. Al rato, ya con un calor considerable, empezamos a dirigir la vista al cielo, las rapaces no tardarían en aparecer. Así nos lo hizo saber algunos buitres leonados que ya surcaban por encima de nuestras cabezas. Como no podía ser de otra manera, el buitre negro también se dejó ver, al igual que las primeras águilas imperiales ibéricas, concretamente dos jóvenes y un subadulto. Entre este movimiento de rapaces, dio tiempo a añadir a la lista especies tan interesantes como varios jóvenes de oropéndola y un grupo de picogordos, todos en el mismo árbol, y buen paso de golondrina dáurica. Con este saco de especies emprendimos la vuelta al bus y nos fuimos a Pelayos de la Presa a tomar un refrigerio. Para hacer tiempo hasta la hora de comer realizamos, en el mismo pueblo, una breve ruta por una zona de pinar, destacando rabilargo y papamoscas cerrojillo. 

La comida la realizamos en el merendero del embalse de Picadas para, posteriormente, realizar otra caminata por la Vía Verde a través de un bonito cañón fluvial repleto, principalmente, de pinar. La ruta fue muy agradable aunque escasa en cuanto a número de especies. Llegamos a un puente donde encontramos excrementos de nutria. El cielo se tornó gris y encapotado, amenazando lluvia, y regresamos con celeridad. Algunas gotas cayeron en nuestro regreso para que, de pronto, volviera el sol, casi finalizando. 

Como íbamos bien de tiempo, John decidió parar en las afueras de Navas del Rey y caminar por algún camino próximo al centro de fauna, esperando ver rapaces pues es, al parecer, buen lugar para observarlas. Personalmente fue la mejor parada de todas, con buenos momentos como la observación de tarabilla norteña, cogujada montesina (didácticas observaciones para que la gente pudiera apreciar las diferencias con su prima), alcotán europeo con una presa entre las garras y varios ejemplares de águila imperial ibérica (una pareja de adultos y un subadulto). Este lugar en primavera debe ser una mina, así que ya está marcado en rojo en mi cuaderno de campo para futuras visitas. 

Con un buen cierre de jornada regresamos a Madrid sin contratiempos. Dar las gracias a John por su buen hacer y su entusiasmo, y al grupo por el buen rollo demostrado, una vez más, en estas salidas ornitológicas.

Para cerrar el post os dejo algunas fotos de la jornada. Gracias por seguir mi blog. Un  saludo.



Buitre leonado Gyps fulvus



Tarabilla norteña Saxicola rubetra



Águila imperial ibérica Aquila adalberti



jueves, 22 de agosto de 2013

EL PASO POSTNUPCIAL SE RESISTE

A mediados de este mes de agosto el paso postnupcial en las Salinas de San Pedro del Pinatar se deja notar a cuentagotas, y más viendo las interesantes observaciones que se registran a diario en el resto de la Península. El grupo que más se nota cuando el paso está en pleno apogeo es el de los limícolas, pero a estas alturas van apareciendo ejemplares sin alcanzar cifras contundentes. Posiblemente se esté retrasando más que otros años.

No voy a extenderme mucho ya que no hay demasiado que contar, así que os resumo un poco lo que aconteció los dos ratos que pude asomarme y lo que se vio.

El día 15 de agosto bajé por primera vez a las salinas a ver qué se cocía. Con respecto a años anteriores, los falaropos picofinos aun no se habían dejado ver por aquí, y tenía la esperanza de localizar alguno. También mantenía esperanzas con respecto a algún fumarel aliblanco o algún correlimos raro, pero nada de nada en ese aspecto. Pues nada, a contentarse con lo que había, que no era moco de pavo. Había cientos de flamencos, como viene siendo habitual, al igual que el charrancito, ya con jóvenes. Es una delicia verlos suspendidos en el aire a tu lado para después caer en picado al agua y emerger con su botín. Las omnipresentes avocetas y cigüeñuelas comunes aparecían por todos lados, al igual que el simpático chorlitejo patinegro. Empiezan a aparecer archibebes comunes y oscuros, agujas colinegras y combatientes. Los correlimos zarapitín, menudo y común también se dejan observar en grupos no muy numerosos. La sorpresa del día fue observar una pareja de alcaravanes en una de las motas junto a un solitario zarapito trinador. Y de gaviotas, hasta cinco especies diferentes (reidora, patiamarilla, de Audouin, cabecinegra y picofina) se pueden observar sin mucho esfuerzo. En la charca de interpretación, ya por la tarde, saltó la observación del día: un grupo de 15 ostreros euroasiáticos descansaban en un lejano islote. 



Charrancito Sternula albifrons



Gaviota picofina Chroicocephalus genei



Combatiente Philomachus pugnax



Gaviota patiamarilla Larus michahellis



Ostrero euroasiático Haematopus ostralegus


El día 16 solo pude acercarme por la tarde, destacando el gran número de fumareles comunes pescando entre los flamencos, el aumento del número de garcetas comunes y la técnica de pesca del avetorillo, consistente en esperar posado entre cañas semisumergidas en el agua y esperar que los pececillos busquen la sombra para lanzar su pico como un arpón y atraparlos. 



Cigüeñuela común Himantopus himantopus
(juvenil)



Fumarel común Chlidonias niger
(en plumaje de transición verano-invierno)



Avetorillo Ixobrychus minutus


A pesar de haber estado, como dije al principio, dos raticos en las salinas, fueron suficiente para pasar momentos únicos observando aves aunque puedo asegurar que en cuanto esto se anime más los momentos pueden ser gloriosos. Las Salinas de San Pedro del Pinatar son una garantía para ver aves porque nunca te vas de vacío. Espero bajar de nuevo el mes que viene y pasar otro buen rato observando aves que es, en definitiva, de lo que se trata. 

Gracias por seguir mi blog, hasta pronto.







miércoles, 21 de agosto de 2013

DESCANSO BURGALÉS… SIN OLVIDAR EL PAJAREO

Agradecer, antes de empezar, la enorme amabilidad de Carlos y Marisa por haber ofrecido su casa para que pudiéramos pasar el fin de semana en tierras burgalesas, por haberse preocupado en que todo estuviera perfecto y del diseño de las rutas pajareras, para no perder la costumbre.

Así que el segundo fin de semana de agosto nos presentamos en Belorado, coqueto pueblo próximo a La Rioja y a faldas de la sierra de la Demanda, para iniciar el descanso y los planes que, a bien, hubiesen preparado nuestros perfectos anfitriones. 

Después de comer y a la espera de la llegada de María y Ángel, ya iniciamos algún recorrido por las afueras del pueblo en busca de seres alados. La senda del visón europeo fue la ruta elegida para tomar contacto con el medio natural del lugar. Se trata de uno de los mejores lugares, de ahí el nombre, para observar a este amenazado mustélido. Ni que decir tiene que no tuvimos suerte en este lance, sabiendo de la enorme dificultad de su observación. Volviendo a las aves, a medida que caminábamos por su excelente bosque de ribera, iban saliendo especies hasta anotar una interesante lista. El río Tirón, paralelo al sendero, es el hogar de las lavanderas blanca y cascadeña, que observando con jóvenes pidiendo comida incesantemente. Los mosquiteros musicales empezaban a abundar y con sus reclamos ponían banda sonora al bosque mientras observábamos jóvenes de petirrojo, zorzal común y colirrojo tizón, por poner algunos ejemplos. Pero el momento culminante fue cuando estábamos parados junto a un panel informativo escuchando un peculiar reclamo. "Parece un pito real, pero no lo es! No suena igual", exclamaba sin saber qué era lo que sonaba. A la vez que oíamos esa llamada, un trío de aves nos pasó por encima, y pensé que serían ellos los autores del canto. Sin llegar a corroborarlo, intuí que esas aves eran jóvenes oropéndolas. Pero no eran ellas las causantes de tal alboroto. Se oían hasta tres a la vez. De pronto, en un árbol cercano, se posó un pequeño pájaro al que observé con los prismáticos. "¡Eso es, es él el autor de esa voz! ¡Cómo no me di cuenta antes!" Y esa fue la observación de la tarde aunque, desgraciadamente, no todos pudieron observar. Un precioso torcecuellos posaba tranquilo entre las ramas hasta que voló para desaparecer unos minutos después. Sin duda, un ejemplar ya en migración.

El sábado por la mañana, Carlos, Ángel y yo madrugamos para realizar otra escapada al río, viendo prácticamente lo mismo del día anterior pero sin suerte con el mimético pícido. Después de desayunar, ya reunidos con nuestras damas, emprendimos marcha a Garganchón, un escondido pueblo cercano a Pradoluengo con una interesante ruta paralela al río. Empezamos el tranquilo paseo dentro de un incomparable marco, con otro bosque de ribera excelente y uno de los mejores sotos de la provincia. Al poco de haber comenzado, la oropéndola ya nos daba la bienvenida pero no se dejó ver por mucho que la buscamos. Según avanzaban los kilómetros, el entorno se volvía más salvaje, solitario. Una parejita de aviones roqueros se afanaban en capturar todos los insectos habidos y por haber en una pequeña pared rocosa. Más mosquiteros musicales y papamoscas cerrojillos volvían a poner de manifiesto el período de paso en el que nos encontrábamos.   En este lugar volvimos a encontrarnos con agradables sorpresas. Un macho de aguilucho cenizo sobrevolaba la lejana ladera de un monte buscando presas que llevarse al pico y, a la vuelta, encontramos un territorio de alcaudón dorsirrojo, gracias al buen ojo de Ángel, con el macho cebando casi sin descanso a tres jóvenes. También hubo tiempo para observar flora y recolectar orégano.



Rosal silvestre Rosa canina


Tras un agradecido refrigerio en Pradoluengo, volvimos a Belorado para comer. Por la tarde visitaríamos la presa de Leiva y su entorno. Una senda junto a cerros arcillosos poblados de bosque bajo y matorral sería nuestro camino esa tarde. Nada más cruzar la pared de la presa, hicimos un alto para probar suerte con el halcón peregrino, que no apareció. Sí observamos tórtola europea y culebrera europea. La marcha fue, de nuevo, un agradable paseo, azotados aun por el calor, pero todo se nos pasó cuando hicimos parada en un punto que resultó ser el epicentro de la observación ornitológica de la tarde. Ya se oía algún mosquitero papialbo por las inmediaciones, los ánades reales sobrevolaban la presa en sus idas y venidas y los bandos de pardillos comunes jugaban a esconderse cuando intentábamos localizarlos. Pero lo mejor fue cuando dirigimos la mirada hacia una cercana zona de arbolillos. Ángel, con su ojo de azor, vuelve a localizar una familia de alcaudones dorsirrojos, de nuevo con el macho cebando a dos jóvenes. Las idas y venidas eran constantes y nos daba mucho juego. De pronto, un pájaro se posa en el mismo árbol seco que el patriarca alcaudonil. Telescopio y… no me lo podía creer. Otro torcecuellos. Estuvo con nosotros casi hasta la noche y, ahora sí, todos pudimos disfrutarlo como se merece un ave así. Pero de nuevo Ángel (no sé cómo lo hace el mozo) vuelve los prismáticos hacia las paredes arcillosas y exclama: "Anda, si eso es un búho real." "Sí, sí que es un búho real." Pidiendo referencias exactas, el ave emerge de la pared con una extensión de alas que lo transformaba en un fantasma. El búho real realizó un escorzo de última hora, cambió de dirección y desapareció detrás de la loma. No dábamos crédito a lo que había sucedido ese ratito que paramos a observar plácidamente lo que se nos pusiera delante. Pues mira tú lo que se puso delante… y detrás. Acordamos volver más tarde al mismo punto por si la rapaz volvía a posarse en el mismo punto y, mientras tanto, avanzaríamos un poco más hacia la cola del embalse para ver qué deparaba lo poco de tarde que quedaba. Algunas garzas reales, somormujos lavancos, una docena de andarríos chicos posados en un semisumergido tronco, carriceros tordal y común (más oídos que vistos), abejarucos europeos y una parejita de collalbas grises. A la vuelta, ni rastro del búho, pero aquello ya no se podía mejorar y nos dábamos por satisfechos. Vuelta a casa y a cenar.

Para la mañana del domingo, una pequeña incursión cultural antes de asomarnos a las lagunas de Atapuerca, con visitas a la ermita de Valdefuentes y el Monasterio de San Juan de Ortega.



Monasterio de San Juan de Ortega



Lagunas de Atapuerca


Una pequeña incursión a esta zona húmeda, clave en el paso migratorio, antes de comer y regresar a Madrid, unos, y a Segovia, otros. Partiendo de la iglesia, con una magnífica panorámica, iniciamos el camino hacia el observatorio 1. De camino, aguiluchos laguneros y una curruca que no pude identificar con garantías pero que, seguramente, fuera mirlona. Para nuestra sorpresa, llegados al observatorio, nos lo encontramos cerrado y con pinta de haber intentado forzar el cerrojo y el pomo. Encima, con la vegetación tan alta como estaba, apenas se podía ver algo. Con dificultad, conseguimos observar avefría europea, andarríos grande, cigüeñuela común y zampullín chico. Con un gran disgusto encima, emprendimos la vuelta donde observamos una lejana hembra de aguilucho cenizo, una hembra de escribano soteño, lavanderas boyeras juveniles y, curiosamente, la única urraca del fin de semana. Sin duda, un lugar a tener en cuenta para futuras visitas ornitológicas. El fin de semana no daba para más y, después de comer y tomar un café, nos despedimos de nuestros amigos Marisa y Carlos, perfectos anfitriones de un lugar que ya hemos apuntado para futuras visitas. Gracias por todo.

Gracias por seguir mi blog. Un saludo.



jueves, 1 de agosto de 2013

PISTOLETAZO DE SALIDA AL PASO POSTNUPCIAL

Son los primeros coletazos en las Salinas de San Pedro del Pinatar, donde aproveché el último fin de semana de julio para acercarme por allí. Esperando que lo gordo aparezca en la primera quincena de agosto, se dejaron ver algunas cosillas que quitaron mi hambre de pajareo en mi tierra. 

La tarde del sábado estuve un rato observando aves en el Parque donde los flamencos comunes destacaban por su número. Los tarros blancos ya andan con sus pollos arriba y abajo. La colonia de charrancitos está en pleno apogeo y algún fumarel común cruzaba las charcas en vuelo. Pero yo iba con la idea de ver qué pasaba con los limícolas, cómo andarían de número. Por eso he titulado esta entrada así, flojo, muy flojo todavía. Lo mejor está por llegar. 



Flamenco común Phoenicopterus roseus



Tarro blanco Tadorna tadorna
(macho a la izquierda, hembra a la derecha)



Charrancito común Sternula albifrons


En los tres ratos que pude asomarme el fin de semana, la lista no ha sido muy amplia: un solitario correlimos zarapitín, chorlitejo patinegro (abundante, con jóvenes), otro solitario archibebe común, aguja colinegra (dos ejemplares), avoceta, combatiente (tres ejemplares, alguno conservando parte de su plumaje nupcial) y cigüeñuela común (abundante, también con pollos y jóvenes) como citas más destacadas. Pero la estrella positiva fue la presencia de dos machos de avetorillo persiguiéndose y ocultándose entre los carrizos, dando todo un espectáculo. Gracias a las indicaciones de Paco Picón, a quien conocí, cámara en mano, recorriendo las salinas, pude observar las evoluciones de esta pequeña ardeida a todo detalle. Gracias, Paco, y un placer. Espero nos veamos en pleno paso postnupcial.




Combatiente Philomachus pugnax


Pero la nota triste de esos días la pusieron las gaviotas de Audouin. En las motas que separan las charcas del canal perimetral me encontré con una escena dantesca. Un adulto reclamaba posado y realizando vuelos circulares sobre un juvenil, que también piaba, con un ala rota. A pocos metros, un juvenil de la misma especie yacía muerto. Estos hechos los puse inmediatamente en conocimiento del Centro de Interpretación del Parque. A continuación, unas imágenes del hecho.



Gaviota de Audouin Larus (Ichthyaetus) audouinii
(ejemplar adulto que no paraba de reclamar)



Juvenil de gaviota de Audouin con el ala rota



Cadáver de gaviota de Audouin juvenil


Para acabar esta entrega destacaré las citas de gaviota cabecinegra, reidora, pagaza piconegra y charrán patinegro en la charca de interpretación, y la práctica ausencia de limícolas en la zona, esperando que la presencia de aves se acentúe a medida que avance el paso postnupcial en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.



Gaviota cabecinegra Larus (Ichthyaetus) melanocephalus
(adulto mudando a plumaje invernal)


Gracias por seguir mi blog. Un saludo.