jueves, 22 de agosto de 2013

EL PASO POSTNUPCIAL SE RESISTE

A mediados de este mes de agosto el paso postnupcial en las Salinas de San Pedro del Pinatar se deja notar a cuentagotas, y más viendo las interesantes observaciones que se registran a diario en el resto de la Península. El grupo que más se nota cuando el paso está en pleno apogeo es el de los limícolas, pero a estas alturas van apareciendo ejemplares sin alcanzar cifras contundentes. Posiblemente se esté retrasando más que otros años.

No voy a extenderme mucho ya que no hay demasiado que contar, así que os resumo un poco lo que aconteció los dos ratos que pude asomarme y lo que se vio.

El día 15 de agosto bajé por primera vez a las salinas a ver qué se cocía. Con respecto a años anteriores, los falaropos picofinos aun no se habían dejado ver por aquí, y tenía la esperanza de localizar alguno. También mantenía esperanzas con respecto a algún fumarel aliblanco o algún correlimos raro, pero nada de nada en ese aspecto. Pues nada, a contentarse con lo que había, que no era moco de pavo. Había cientos de flamencos, como viene siendo habitual, al igual que el charrancito, ya con jóvenes. Es una delicia verlos suspendidos en el aire a tu lado para después caer en picado al agua y emerger con su botín. Las omnipresentes avocetas y cigüeñuelas comunes aparecían por todos lados, al igual que el simpático chorlitejo patinegro. Empiezan a aparecer archibebes comunes y oscuros, agujas colinegras y combatientes. Los correlimos zarapitín, menudo y común también se dejan observar en grupos no muy numerosos. La sorpresa del día fue observar una pareja de alcaravanes en una de las motas junto a un solitario zarapito trinador. Y de gaviotas, hasta cinco especies diferentes (reidora, patiamarilla, de Audouin, cabecinegra y picofina) se pueden observar sin mucho esfuerzo. En la charca de interpretación, ya por la tarde, saltó la observación del día: un grupo de 15 ostreros euroasiáticos descansaban en un lejano islote. 



Charrancito Sternula albifrons



Gaviota picofina Chroicocephalus genei



Combatiente Philomachus pugnax



Gaviota patiamarilla Larus michahellis



Ostrero euroasiático Haematopus ostralegus


El día 16 solo pude acercarme por la tarde, destacando el gran número de fumareles comunes pescando entre los flamencos, el aumento del número de garcetas comunes y la técnica de pesca del avetorillo, consistente en esperar posado entre cañas semisumergidas en el agua y esperar que los pececillos busquen la sombra para lanzar su pico como un arpón y atraparlos. 



Cigüeñuela común Himantopus himantopus
(juvenil)



Fumarel común Chlidonias niger
(en plumaje de transición verano-invierno)



Avetorillo Ixobrychus minutus


A pesar de haber estado, como dije al principio, dos raticos en las salinas, fueron suficiente para pasar momentos únicos observando aves aunque puedo asegurar que en cuanto esto se anime más los momentos pueden ser gloriosos. Las Salinas de San Pedro del Pinatar son una garantía para ver aves porque nunca te vas de vacío. Espero bajar de nuevo el mes que viene y pasar otro buen rato observando aves que es, en definitiva, de lo que se trata. 

Gracias por seguir mi blog, hasta pronto.







miércoles, 21 de agosto de 2013

DESCANSO BURGALÉS… SIN OLVIDAR EL PAJAREO

Agradecer, antes de empezar, la enorme amabilidad de Carlos y Marisa por haber ofrecido su casa para que pudiéramos pasar el fin de semana en tierras burgalesas, por haberse preocupado en que todo estuviera perfecto y del diseño de las rutas pajareras, para no perder la costumbre.

Así que el segundo fin de semana de agosto nos presentamos en Belorado, coqueto pueblo próximo a La Rioja y a faldas de la sierra de la Demanda, para iniciar el descanso y los planes que, a bien, hubiesen preparado nuestros perfectos anfitriones. 

Después de comer y a la espera de la llegada de María y Ángel, ya iniciamos algún recorrido por las afueras del pueblo en busca de seres alados. La senda del visón europeo fue la ruta elegida para tomar contacto con el medio natural del lugar. Se trata de uno de los mejores lugares, de ahí el nombre, para observar a este amenazado mustélido. Ni que decir tiene que no tuvimos suerte en este lance, sabiendo de la enorme dificultad de su observación. Volviendo a las aves, a medida que caminábamos por su excelente bosque de ribera, iban saliendo especies hasta anotar una interesante lista. El río Tirón, paralelo al sendero, es el hogar de las lavanderas blanca y cascadeña, que observando con jóvenes pidiendo comida incesantemente. Los mosquiteros musicales empezaban a abundar y con sus reclamos ponían banda sonora al bosque mientras observábamos jóvenes de petirrojo, zorzal común y colirrojo tizón, por poner algunos ejemplos. Pero el momento culminante fue cuando estábamos parados junto a un panel informativo escuchando un peculiar reclamo. "Parece un pito real, pero no lo es! No suena igual", exclamaba sin saber qué era lo que sonaba. A la vez que oíamos esa llamada, un trío de aves nos pasó por encima, y pensé que serían ellos los autores del canto. Sin llegar a corroborarlo, intuí que esas aves eran jóvenes oropéndolas. Pero no eran ellas las causantes de tal alboroto. Se oían hasta tres a la vez. De pronto, en un árbol cercano, se posó un pequeño pájaro al que observé con los prismáticos. "¡Eso es, es él el autor de esa voz! ¡Cómo no me di cuenta antes!" Y esa fue la observación de la tarde aunque, desgraciadamente, no todos pudieron observar. Un precioso torcecuellos posaba tranquilo entre las ramas hasta que voló para desaparecer unos minutos después. Sin duda, un ejemplar ya en migración.

El sábado por la mañana, Carlos, Ángel y yo madrugamos para realizar otra escapada al río, viendo prácticamente lo mismo del día anterior pero sin suerte con el mimético pícido. Después de desayunar, ya reunidos con nuestras damas, emprendimos marcha a Garganchón, un escondido pueblo cercano a Pradoluengo con una interesante ruta paralela al río. Empezamos el tranquilo paseo dentro de un incomparable marco, con otro bosque de ribera excelente y uno de los mejores sotos de la provincia. Al poco de haber comenzado, la oropéndola ya nos daba la bienvenida pero no se dejó ver por mucho que la buscamos. Según avanzaban los kilómetros, el entorno se volvía más salvaje, solitario. Una parejita de aviones roqueros se afanaban en capturar todos los insectos habidos y por haber en una pequeña pared rocosa. Más mosquiteros musicales y papamoscas cerrojillos volvían a poner de manifiesto el período de paso en el que nos encontrábamos.   En este lugar volvimos a encontrarnos con agradables sorpresas. Un macho de aguilucho cenizo sobrevolaba la lejana ladera de un monte buscando presas que llevarse al pico y, a la vuelta, encontramos un territorio de alcaudón dorsirrojo, gracias al buen ojo de Ángel, con el macho cebando casi sin descanso a tres jóvenes. También hubo tiempo para observar flora y recolectar orégano.



Rosal silvestre Rosa canina


Tras un agradecido refrigerio en Pradoluengo, volvimos a Belorado para comer. Por la tarde visitaríamos la presa de Leiva y su entorno. Una senda junto a cerros arcillosos poblados de bosque bajo y matorral sería nuestro camino esa tarde. Nada más cruzar la pared de la presa, hicimos un alto para probar suerte con el halcón peregrino, que no apareció. Sí observamos tórtola europea y culebrera europea. La marcha fue, de nuevo, un agradable paseo, azotados aun por el calor, pero todo se nos pasó cuando hicimos parada en un punto que resultó ser el epicentro de la observación ornitológica de la tarde. Ya se oía algún mosquitero papialbo por las inmediaciones, los ánades reales sobrevolaban la presa en sus idas y venidas y los bandos de pardillos comunes jugaban a esconderse cuando intentábamos localizarlos. Pero lo mejor fue cuando dirigimos la mirada hacia una cercana zona de arbolillos. Ángel, con su ojo de azor, vuelve a localizar una familia de alcaudones dorsirrojos, de nuevo con el macho cebando a dos jóvenes. Las idas y venidas eran constantes y nos daba mucho juego. De pronto, un pájaro se posa en el mismo árbol seco que el patriarca alcaudonil. Telescopio y… no me lo podía creer. Otro torcecuellos. Estuvo con nosotros casi hasta la noche y, ahora sí, todos pudimos disfrutarlo como se merece un ave así. Pero de nuevo Ángel (no sé cómo lo hace el mozo) vuelve los prismáticos hacia las paredes arcillosas y exclama: "Anda, si eso es un búho real." "Sí, sí que es un búho real." Pidiendo referencias exactas, el ave emerge de la pared con una extensión de alas que lo transformaba en un fantasma. El búho real realizó un escorzo de última hora, cambió de dirección y desapareció detrás de la loma. No dábamos crédito a lo que había sucedido ese ratito que paramos a observar plácidamente lo que se nos pusiera delante. Pues mira tú lo que se puso delante… y detrás. Acordamos volver más tarde al mismo punto por si la rapaz volvía a posarse en el mismo punto y, mientras tanto, avanzaríamos un poco más hacia la cola del embalse para ver qué deparaba lo poco de tarde que quedaba. Algunas garzas reales, somormujos lavancos, una docena de andarríos chicos posados en un semisumergido tronco, carriceros tordal y común (más oídos que vistos), abejarucos europeos y una parejita de collalbas grises. A la vuelta, ni rastro del búho, pero aquello ya no se podía mejorar y nos dábamos por satisfechos. Vuelta a casa y a cenar.

Para la mañana del domingo, una pequeña incursión cultural antes de asomarnos a las lagunas de Atapuerca, con visitas a la ermita de Valdefuentes y el Monasterio de San Juan de Ortega.



Monasterio de San Juan de Ortega



Lagunas de Atapuerca


Una pequeña incursión a esta zona húmeda, clave en el paso migratorio, antes de comer y regresar a Madrid, unos, y a Segovia, otros. Partiendo de la iglesia, con una magnífica panorámica, iniciamos el camino hacia el observatorio 1. De camino, aguiluchos laguneros y una curruca que no pude identificar con garantías pero que, seguramente, fuera mirlona. Para nuestra sorpresa, llegados al observatorio, nos lo encontramos cerrado y con pinta de haber intentado forzar el cerrojo y el pomo. Encima, con la vegetación tan alta como estaba, apenas se podía ver algo. Con dificultad, conseguimos observar avefría europea, andarríos grande, cigüeñuela común y zampullín chico. Con un gran disgusto encima, emprendimos la vuelta donde observamos una lejana hembra de aguilucho cenizo, una hembra de escribano soteño, lavanderas boyeras juveniles y, curiosamente, la única urraca del fin de semana. Sin duda, un lugar a tener en cuenta para futuras visitas ornitológicas. El fin de semana no daba para más y, después de comer y tomar un café, nos despedimos de nuestros amigos Marisa y Carlos, perfectos anfitriones de un lugar que ya hemos apuntado para futuras visitas. Gracias por todo.

Gracias por seguir mi blog. Un saludo.



jueves, 1 de agosto de 2013

PISTOLETAZO DE SALIDA AL PASO POSTNUPCIAL

Son los primeros coletazos en las Salinas de San Pedro del Pinatar, donde aproveché el último fin de semana de julio para acercarme por allí. Esperando que lo gordo aparezca en la primera quincena de agosto, se dejaron ver algunas cosillas que quitaron mi hambre de pajareo en mi tierra. 

La tarde del sábado estuve un rato observando aves en el Parque donde los flamencos comunes destacaban por su número. Los tarros blancos ya andan con sus pollos arriba y abajo. La colonia de charrancitos está en pleno apogeo y algún fumarel común cruzaba las charcas en vuelo. Pero yo iba con la idea de ver qué pasaba con los limícolas, cómo andarían de número. Por eso he titulado esta entrada así, flojo, muy flojo todavía. Lo mejor está por llegar. 



Flamenco común Phoenicopterus roseus



Tarro blanco Tadorna tadorna
(macho a la izquierda, hembra a la derecha)



Charrancito común Sternula albifrons


En los tres ratos que pude asomarme el fin de semana, la lista no ha sido muy amplia: un solitario correlimos zarapitín, chorlitejo patinegro (abundante, con jóvenes), otro solitario archibebe común, aguja colinegra (dos ejemplares), avoceta, combatiente (tres ejemplares, alguno conservando parte de su plumaje nupcial) y cigüeñuela común (abundante, también con pollos y jóvenes) como citas más destacadas. Pero la estrella positiva fue la presencia de dos machos de avetorillo persiguiéndose y ocultándose entre los carrizos, dando todo un espectáculo. Gracias a las indicaciones de Paco Picón, a quien conocí, cámara en mano, recorriendo las salinas, pude observar las evoluciones de esta pequeña ardeida a todo detalle. Gracias, Paco, y un placer. Espero nos veamos en pleno paso postnupcial.




Combatiente Philomachus pugnax


Pero la nota triste de esos días la pusieron las gaviotas de Audouin. En las motas que separan las charcas del canal perimetral me encontré con una escena dantesca. Un adulto reclamaba posado y realizando vuelos circulares sobre un juvenil, que también piaba, con un ala rota. A pocos metros, un juvenil de la misma especie yacía muerto. Estos hechos los puse inmediatamente en conocimiento del Centro de Interpretación del Parque. A continuación, unas imágenes del hecho.



Gaviota de Audouin Larus (Ichthyaetus) audouinii
(ejemplar adulto que no paraba de reclamar)



Juvenil de gaviota de Audouin con el ala rota



Cadáver de gaviota de Audouin juvenil


Para acabar esta entrega destacaré las citas de gaviota cabecinegra, reidora, pagaza piconegra y charrán patinegro en la charca de interpretación, y la práctica ausencia de limícolas en la zona, esperando que la presencia de aves se acentúe a medida que avance el paso postnupcial en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar.



Gaviota cabecinegra Larus (Ichthyaetus) melanocephalus
(adulto mudando a plumaje invernal)


Gracias por seguir mi blog. Un saludo.




jueves, 4 de julio de 2013

CASI MÁS MARIPOSAS QUE AVES

En nuestra, en principio, última salida de la temporada, el calor y el buen rollo, nuevamente, fueron las protagonistas de una jornada excelente para la observación de aves y, sobre todo, de mariposas. Gracias a Edu, Félix, Fernando, José G. y José W. por el día vivido. Ya planificaremos las siguientes.

La primera parada fue en el alto de Navacerrada, donde desayunamos. La presencia de gente era ya numerosa. El buen tiempo animaba a salir al campo a caminar y disfrutar del día. Nosotros así lo hicimos también, sumando nuestras primeras especies interesantes del día: una preciosa Arctia caja, un par de buitres negros en vuelo y otra pareja de verderones serranos sin apenas haber dado diez pasos. Empezaba bien el día. 



Buitre negro Aegypius monachus



Verderón serrano Carduelis citrinella


Con el primer objetivo cumplido nos dirigimos al puerto de Cotos, a escasos kilómetros. Una sencilla ruta entre bosques y un asomo a la pradera eran las propuestas para el rato que íbamos a estar allí. Las mariposas fueron las protagonistas, observando bastantes especies. La apolo, nuestro principal objetivo, no apareció. Una lástima. Para despedirnos, un herrerillo capuchino cebando a sus pollos y un bisbita arbóreo recitando unas notas desde la copa de un pino.




Sofía Issoria lathonia



Pandora Argynnis pandora



Blanquita de la col Artogeia rapae


Al lado prácticamente se encuentra la estación de Valdesquí, donde nos asomamos para buscar roquero rojo. El fuerte calor hizo mella y no pusimos mucho ahínco en su búsqueda. Los verderones serranos volvieron a aparecer; de hecho, este es un buen lugar para observarlos. 

La última parada antes de comer fue para comprobar que los picos menores siguen por la zona del nido descubierto hace un tiempo. Y, efectivamente, el macho apareció por espacio de unos minutos, deleitándonos con su presencia. Por otra parte, los alcaudones dorsirrojos han sacado adelante a su prole, como verificamos al observar al macho cebando a una pareja de pollos. Otra buena noticia.



Pico menor Dendrocopos minor
(macho)


Tras una buena oreja y otras raciones, comprobamos con alegría que las águilas perdiceras habían sacado otro pollo adelante, pues este no estaba en el nido. Seguramente, y queremos pensar eso, ya habrá realizado sus primeros vuelos y se dispersará en un tiempo. El resto de la tarde la pasamos identificando mariposas y otros insectos. Aquí va la lista de mariposas observadas durante la jornada (cortesía de Félix). Gracias por currártelo. Posiblemente falte alguna que se nos ha pasado por alto.
  • Manto bicolor (Lycaena phalaeas).
  • Chupaleches (Iphiclides polalirius).
  • Lobito anillado (Hyponephele lupina).
  • Lobito listado (Pyronia bathseba).
  • Pardo-rubia (Hipparchia semele).
  • Rey moro (Kanetisa cirse).
  • Pandora (Argynnis pandora).
  • Nacarada (Arginnis paphia).
  • Sofia (Issoria lathonia).
  • Fabiola (Agrodiaetus escheri).
  • Amarilla (Colias crocea).
  • Colias de Berger (Colias alfacariensis).
  • Pavo real (Inachis io).
  • Cardera (Vanessa cardui).
  • Numerada (Vanessa atalanta).
  • Ortiguera (Aglais urticae).
  • Saltacercas (Lasiommata megera).
  • Medioluto ibérica (Melanargia lachesis).
  • Blanquiverdosa (Pontia daplidice).
  • Blanquita de la col (Artogeia rapae).
  • Blanca del majuelo (Aporia crataegi).
  • Doncella mayor (Melitaea phoebe).
  • Cleopatra (Gonepteryx cleopatra).
  • Macaón (Papilio machaon).
Y otros insectos presentes, además de la mencionada al principio del post: Nemoptera bipennis.




Doncella mayor Melitaea phoebe



Lobito listado Pyronia bathseba



Duende Nemoptera bipennis


Y, por supuesto, gracias a esta jornada, quizás la última de la temporada, por la currada, el buen ambiente, el compañerismo y la amistad. Espero que en futuras ocasiones nos podamos volver a juntar todos de nuevo e ir organizando nuevas jornadas con nuevas propuestas.

Esto es, en resumen, lo que dio de sí el último día del mes de junio. Gracias por seguir mi blog.



lunes, 17 de junio de 2013

PLAN A MEDIAS: BUSCANDO PECHIAZULES EN GREDOS

La otra mitad del plan, los alzacolas extremeños, los tuve que dejar para otra ocasión. Me contenté con volver a Gredos a por los pechiazules, con buen tiempo y excelente compañía. Ya en la Plataforma, a media mañana y con una inmensa marea humana, Álvaro, Mery, Alicia y yo iniciamos la marcha hacia los piornales. Desde el propio parking ya nos pudimos deleitar con los numerosos escribanos hortelanos y algún macho de cabra montes descansando en lo alto de los roquedos, ajenos a tal movimiento de gente y vehículos. Mientras subíamos, las especies iban saliendo a la luz, y no solo aves. También reptiles y mariposas, viendo y disfrutando de varias especies. Tras un rato de ascenso con ritmo pajarero, llegamos a los primeros piornales de la ruta. Apostados estratégicamente, solo podíamos esperar que los protagonistas aparecieran. Y aparecieron, pero, para nuestra sorpresa, aun no cantaban en lo alto del piorno, en clásica foto; solo ofrecían algún canto en vuelo (con su característico descenso en paracaídas) y una innata curiosidad por saber quién osaba adentrarse en sus dominios. Un par de veces se aproximó a escasa distancia, y otras me rodeaba, con precaución, y se alejaba. Cuando me quise dar cuenta, ya tocaba relajarse y comer algo, y di por concluida la jornada. A esa hora, el pechiazul ya no se asomó más. En las horas centrales del día, la actividad bajó considerablemente. Ya estamos pensando en  volver el mes que viene…



Escribano hortelano Emberiza hortulana



Escribano montesino Emberiza cia



Pechiazul Luscinia svecica
(plumaje nupcial)



Pechiazul Luscinia svecica
(plumaje nupcial)


Como el día era, principalmente, dedicado a esta joya alada, decidimos seguir subiendo, siguiendo la ruta de la Laguna Grande, buscando piornales más arriba. Más bonitas y espectaculares eran las vistas a medida que ascendíamos. Los blancos neveros contrastaban con el verde y amarillo del piorno y el gris plomizo de la roca, hogar del roquero rojo. La ligera brisa nos traía paz y sosiego mientras el ronco reclamo del cuervo llamaba nuestra atención. La endémica lagartija carpetana se soleaba en alguna roca al borde del camino para desaparecer ante cualquier movimiento furtivo. 



Lagartija carpetana Iberolacerta cyreni
(macho)


La bajada, algo tortuosa por las innumerables piedras que formaban el camino y el calor, nos devolvió a la cruda realidad del gentío que ya regresaba, como nosotros, al parking tras un día entre naturaleza en estado puro. El reclamo del bisbita alpino nos permitió observarlo con ceba. Mientras buscamos roquero rojo en una pared donde no suele fallar, Mery localiza un mirlo acuático en el río. La primera vez que lo veo ahí. El roquero no falla y aparece, con ceba, moviéndose por las escarpadas paredes, mientras el chochín reclama sin parar y las lavanderas cascadeña y boyera se dejan ver también. Tras un reparador refrigerio en el bar del parking, una hembra de lagarto verdinegro pone el punto y final a un excelente día en la sierra de Gredos esperando, como he mencionado antes, repetir en un mes, a ver si el pajarito del collar azul nos deleita con su canto desde su privilegiada posición.



Roquero rojo Monticola saxatilis
(macho)



Lagarto verdinegro Lacerta schreiberi
(hembra)



Cabra montesa Capra pyrenaica victoriae


Y, por lo que tengo entendido, hubo suerte con los alzacolas en Extremadura. Eso sí, sobre la bocina. Enhorabuena.

Gracias chic@s por este día y por las molestias de acercarme a Talavera de la Reina para que pudiera volver a Madrid. Mil gracias.

Y gracias por seguir mi blog. Un saludo.







miércoles, 12 de junio de 2013

LAGUNA, ALBUFERA Y MARJAL

Uno de estos viajes que no prevés, que salen de sopetón pero que los coges con ganas. Álvaro lo pone encima de la mesa, María lo secunda, Virginia nos pica para que vayamos, y Mariajo y yo picamos y nos apuntamos. Ya no había quién lo parara. Tres ecosistemas en tres días. Cuadrar, cuadraba. Gracias al grupo por el "pique" y el buen rollo y, una vez más, a Álvaro y María por currárselo de verdad. 

Pues el pasado viernes cogimos carretera hacia tierras levantinas, con la primera parada prevista en la laguna de Manjavacas para que las damas del viaje bimbaran el flamenco enano que se está viendo por allí. Con cielo amenazando lluvia, los telescopios barrían la lámina de agua buscándolo. La numerosa colonia de flamencos comunes ha criado de nuevo, observando muchos pollitos de gris plumón. Tras un rato buscando, Virgi lo saca. Entre la maraña de flamencos, ahí estaba; ligeramente más pequeño, de un rosado más oscuro y pico y ojo oscuros. Bimbado quedaba. Con los deberes hechos, disfrutamos de otras especies presentes en el lugar: fumarel común y cariblanco, tarro blanco, pato colorado, sisón, alcaraván común, avefría europea y mochuelo europeo fueron algunas de las especies representadas en la laguna y sus campos circundantes. Llegamos a la Albufera de Valencia con el tiempo justo de instalarnos en el camping, cenar algo y acostarnos. Mañana sería un largo día de observaciones.

El sábado amaneció soleado con fuertes rachas de viento del oeste, lo que no aventuraba buenas especies de palustres o en vuelo. Bueno, a ver qué tal se daba el día. Tras concertar cita previa, a las diez nos esperaban en el Tancat de la Pipa para realizar una visita por nuestra cuenta. Tras un recorrido fácil y accesible, destacaremos en el aspecto ornitológico la magnífica observación de un macho de avetorillo común que tuvimos en el embarcadero, el constante vuelo de las garzas real e imperial, el monótono canto de la buscarla unicolor y la aparición fantasmal del calamón entre el carrizo. Como el lugar no daba más de sí, decidimos ganar tiempo y marchar al Racó de l'Olla para observar la gran colonia de charrán común que, en estas fechas, se encuentra en plena cría. Para ello debemos caminar unos minutos hasta el último observatorio, provistos de cristales para preservar la intimidad de las especies. 



Avetorillo común Ixobrychus minutus
(macho)



Porrón europeo Aythya ferina
(hembra)



Charrán común Sterna hirundo
(plumaje reproductor)


Ya era prácticamente la hora de comer y buscamos un restaurante en la urbanización Les Gavines. La sorpresa saltó cuando apenas habíamos bajado del coche. Primero uno, después tres más, allí iba otro… ¡Abejeros europeos! Cerca de una docena de individuos nos sobrevolaron luchando contra el fuerte viento del oeste que presidía el día. Cita tardía, sin duda. 



Abejero europeo Pernis apivorus


Después de una reconfortante comida, Álvaro había diseñado un circuito vespertino por los arrozales cercanos al Perelló. Las especies caían poco a poco, a cuentagotas. Las pagazas piconegras y fumareles cariblancos sobrevolaban las zonas abnegadas de agua mientras las gaviotas cabecinegras y reidoras reclamaban sin parar. Los charranes patinegros se agrupaban en zonas alejadas mientras alguna que otra tórtola europea se nos cruzaba en los caminos. Los moritos se distribuían por todo el arrozal. Álvaro y el resto del grupo tuvieron la santa paciencia de parar cada dos por tres para que yo pudiera fotografiar alguna de las abundantes garcillas cangrejeras que aparecían al borde de las pistas de tránsito. Gracias una vez más, chicos. En el Tancat de la Ratlla localizamos un campo lleno de canasteras comunes. Para acabar el día, paramos en el faro de Cullera, con un par de alcatraces como más destacado, y en la Gola de Pujol, donde comprobamos de primera mano que la importante colonia de gaviota de Audouin existente ahí también ha sacado pollos este año. 



Morito Plegadis falcinellus
(adulto)



Garcilla cangrejera Ardeola ralloides



Garcilla cangrejera Ardeola ralloides



Cardera Vanessa cardui



El domingo lo teníamos reservado para una visita al Marjal del Moro, cerca de Sagunto. Como en la Albufera, las aves se encuentran en pleno proceso reproductor. Tras una primera parada en la desembocadura de la Gola de l'Estany para observar al charrancito pescar y el primer observatorio, fue en el observatorio de los charadriformes donde el espectáculo estaba servido. Los charranes comunes volvían a ser los protagonistas con una numerosa y ruidosa colonia de cría. No le iban a la zaga las gaviotas cabecinegras y reidoras, los charrancitos y las canasteras, que usaban el camino de acceso para posarse y descansar. Hasta un solitario chorlitejo chico, descubierto por Mariajo, protegía a su descendencia de la agresividad de los charranes. Durante toda la mañana, el paso de moritos fue constante. En la torre observatorio, donde luego comeríamos, intentamos varias veces localizar al escaso y difícil carricerín real, sin suerte. Los carriceros comunes y tordales reclamaban sin apenas descanso, así como el infatigable buitrón, con ese reclamo en vuelo tan característico. En el observatorio de la laguna de las fochas, encontramos varios fumareles cariblancos posados en estacas cercanas, soportando el acoso de los charranes comunes, que los echaban de los posaderos. Tras varios barridos con los prismáticos, no dimos con ninguna focha cornuda, pero sí con unos abejarucos europeos que utilizaban un gran árbol seco como posadero. Y, de pronto, salió otro plan alternativo que hizo las delicias del grupo: carracas. No se hable más. Partimos de vuelta después de comer y fuimos al lugar en cuestión. Las carracas estaban allí, usando sus caja-nido. La sorpresa apareció de nuevo cuando un juvenil de águila real surgió desde detrás de una colina para nuestro regocijo. Tras seguirla con los prismáticos, vimos que se posaba en lo alto de una loma. ¿Podía haber mejor colofón a un gran fin de semana?



Fumarel cariblanco Chlidonias hybridus



Canastera común Glareola pratincola



Carraca europea Coracias garrulus



Águila real Aquila chrysaetos
(juvenil)


Reitero mi agradecimiento al fantástico grupo que me permitió disfrutar de este fin de semana cerca del Mediterráneo. Álvaro, María, Virginia y mi amor, Mariajo, gracias.

Gracias por seguir mi blog. Un saludo.