martes, 14 de febrero de 2012

MÁS NO SE PUEDE PEDIR

El fin de semana que pasamos Rafa, Yasmina, Alberto, Guille y yo en Santoña y la bahía de Santander perdurará para siempre en nuestra memoria... y en nuestros cuadernos de campo. Como reza el título, más no se puede pedir. Eso sí, acabamos machacados de cansancio, pero mereció la pena. Gracias, chicos por este viaje pajaril y por los buenos momentos vividos en vuestra compañía.

Alojados en el albergue de Santoña, no tuvimos que caminar mucho el sábado para empezar con nuestra particular fiesta pajarera. Los zarapitos reales y trinadores, los cormoranes moñudos y grandes, un grupo de 28 barnaclas carinegras y los numerosísimos silbones europeos fueron las primeras víctimas de nuestros telescopios. Al otro lado de la carretera, en una dársena natural en cuyo extremo se levanta una torreta, Guille localiza dos gaviotas canas adultas que, pese al frío y la escasa luz, no ofrece muchas dificultades a la hora de identificarlas. Además, correlimos menudos y gordos engrosan la lista. A nuestro lado, los archibebes comunes picotean en la orilla sin prestarnos mucha atención. La siguiente parada nos lleva a la plaza de toros, buen lugar para observar colimbos y álcidos. El tan ansiado arao común aparece y Killo lo bimba. La presencia de alca común es alta, contabilizando hasta 8 ejemplares. Aparecen los colimbos grandes, chicos y, para nuestra sorpresa y regocijo, dos árticos. A pesar de la lejana observación, y tras un interesante debate con guía de aves por medio, llegamos a la conclusión de que se trataban de dos ejemplares árticos. La presencia, a la vez, de los colimbos chicos disipó las dudas. Siguiendo con el rastreo con los telescopios, localizamos una hembra de éider común y un trío de negrones especulados. 



Gaviota sombría



Tras un merecido refrigerio en un bar del paseo marítimo, nos dirigimos al observatorio de La Arenilla para comer y refugiarnos un poco del frío que hacía en esos momentos. Mientras comíamos, un martín pescador se posa un momento en un cercano árbol, y nos deleitamos con las evoluciones de una espátula que nos acompañó durante toda la comida. 



Espátula común


Con el estómago lleno nos fuimos a Montehano, donde encontramos más espátulas, garceta grande junto a un grupito de garceta común, una pareja de éider común, una pareja de zampullines cuellirrojos, negrón común, mucho silbón europeo y algunos tarros blancos, y unas lejanas serreta mediana y águila pescadora. Cuando Killo echa una mirada al puente, localiza un grupo de moritos en vuelo. 



Zampullín cuellinegro


Ahora íbamos a Escalante a por los ánsares piquicortos, y allí estaban, como siempre, asociados a un buen número de ánsares comunes. Localizamos, además, un par de alcaravanes comunes, y seguimos a un bando grande de zarapitos reales y avefrías europeas. Gracias a los estridentes reclamos de la hembra de halcón peregrino, localizamos a ésta en lo alto de un cantil hasta que llegó el macho y... bueno, la primavera ha llegado para ellos jeje.



Ánsar piquicorto



Halcón peregrino hembra



Halcón peregrino macho


La última parada de esta exitosa jornada la realizamos en el molino de Cerroja, añadiendo a la lista chorlito gris, correlimos común y chorlitejo grande. Con un frío que pelaba, nos fuimos a reponer fuerzas al Peralbillo y a Don Vino.

El domingo, a primera hora, visitamos las charcas de Bengoa, con presencia de cisne vulgar, ánade friso y cuchara europeo, porrón europeo y moñudo, y pájaro moscón. 

A las nueve y media quedamos en Ajo con Javier Aizcorbe ("El Oteadero de Javi") y Ángel Ruiz Elizalde ("Aves de la ría de Ajo") para que nos hicieran de guías por diversos lugares del entorno de la bahía de Santander. Desde aquí agradecerles su excelente compañía y buen hacer en la visita a estos bellos lugares. Empezamos en la ría de Ajo, cercano al pueblo del mismo nombre, con sus meandros y praderías verdes. Numerosas especies nos salieron al paso: cisne vulgar, avefría europea, chorlito dorado europeo, cerceta común, aguilucho pálido hembra y zorzal real como especies más destacadas. 



Chorlito dorado europeo



Cisne vulgar



Zorzal real


Varios lugares en el entorno de Santander y su bahía, como La Junquera, la marisma del Conde, la ría de Cubas y la ensenada de San Bartolomé nos desvelaron lo poco conocido de estos sitios para la mayoría de ornitólogos y la enorme riqueza de aves que poseen. Aparecieron, por fin, los tan ansiados ostreros euroasiáticos, además de águila pescadora, bisbita costero, barnacla carinegra, ánade rabudo y cigüeña blanca. A mediodía nos despedimos de Javi y Ángel en la Marisma Blanca, donde echamos un ratillo en su observatorio.



Mosquitero común



Porrón moñudo macho




Zampullín chico


La gaviota polar en el puerto pesquero de Santander era nuestro siguiente objetivo. Mientras nos zampábamos el tremendo hornazo que esta gente había traído desde tierras charras, la gaviota reposaba tranquila en el agua. Más tarde la vimos mejor en el varadero. 

Nuestra última parada era la playa del Camello para intentar observar correlimos oscuro. Un único ejemplar permanecía escondido entre las rocas mientras la marea subía poco a poco. Los vuelvepiedras se mostraban muy confiadas, corriendo entre nosotros en el asfalto. Un grupito de gaviotas enanas en alta mar y el cicleo de un gavilán común cerraron este fin de semana, completo por muchos motivos, con más de 100 especies vistas. A ver si cae otro pronto. 



Vuelvepiedras










3 comentarios:

  1. Nunca mejor dicho, no se puede negar que ha sido una salida muy productiva, impresionante, además has visto gaviota polar,cana y zorzal real, para mí serían tres bimbos.Saludos.

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  2. Increíble entrada, increíbles fotos e increíble día el que pasasteis
    Saludos!!

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  3. Se nota que ya vas cogiéndole el tranquillo a esa camarita eh??? menudos fotones te están saliendo, yo creo que para las próximas salidas no tendré más remedio que acompañarte je je je que no me puedo perder tantos bimbos y a este paso me vas a ganar
    Besos, Mariajo

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