miércoles, 14 de diciembre de 2011

SIN MALVASÍAS

Sin malvasías. Así apareció la laguna del Pueblo, en Pedro Muñoz, este último fin de semana. Un sábado que aproveché para acercarme a este lugar para quitarme un poco el mono de pajareo que corre por mis venas. Y con toda la ilusión del mundo me levanto temprano y, a pesar de la niebla, salgo para empezar a deleitarme con los sonidos del invierno dando margen para que levantara. El frío era intenso, y yo, hasta arriba de abrigo, aguantaba estoico mientras caminaba de aquí para allá en busca de aves. Empecé las pesquisas en la parte oeste de la laguna, donde el camino desaparece por su parte izquierda. Allí me encontré en un carrizal con el común escribano palustre y hasta ocho pájaros moscones vistos simultáneamente. No está mal para empezar. En los campos circundantes se escuchaba el reclamo típico de la alondra común, y pasaban por encima de mi cabeza bandos mixtos de pardillos comunes y jilgueros. La niebla no daba tregua y no desaparecía, así que volví sobre mis pasos y me asomé a los observatorios cercanos al Centro de Interpretación. Mucho paterío, con mayoría absoluta para el cuchara europeo, muy abundante, seguido del ánade real, la cerceta común y el ánade friso. Contabilicé hasta treinta y cinco tarros blancos en la zona que permanecía inundada. Una solitaria cigüeñuela común compartía zona de alimentación con las abundantes gallinetas. Dedicaría mis esfuerzos ahora en recorrer el lado este, más abierto, para observar mejor a las anátidas y poder localizar alguna especie más que hubiera por ahí. Salieron al paso zampullín común y cuellinegro, gallinetas comunes y focha común. Pero había algo que no me cuadraba: "¿dónde están las malvasías?", me pregunté. En un lugar acostumbrado a verlas hasta aburrirte, resulta que no aparecía ninguna. No le encontraba explicación alguna. Mientras volvían a salir al paso escribanos palustres, pájaros moscones y los primeros aguiluchos laguneros (dos machos y dos hembras), yo insistía en buscar y rebuscar al pato del pico azul. El resultado no podía ser más desastroso. Nada de nada.

A lo lejos, un par de busardos ratoneros sobrevolaban la zona donde me hallaba un rato antes. Me alejé de la laguna para buscar esteparias en los campos de los alrededores, con resultado negativo. Con la frustración en el cuerpo, me fui al pueblo a comer. Reanudaría las observaciones por la tarde.

Además de todo lo visto por la mañana, que no es poco, la tarde depararía tres gratas sorpresas. Camino de uno de los observatorios, observo un ave en el suelo, que me hace pensar en una gallineta, cuyo comportamiento muchas veces coincide con lo observado. Cuando miro por los prismáticos, resulta ser un rascón europeo que, tras darse cuenta de que yo lo observaba, no tardó ni medio segundo en salir zumbando hasta la orilla. Cuando llegué al observatorio, el ave ya no estaba. 

Volví al lado más despejado, dando otra oportunidad a las malvasías. Pero la oportunidad, y que oportunidad, me la ofreció otra ave que no esperaba de ninguna manera. Hablaba por teléfono con Mariajo cuando observo una pequeña ave posada en lo alto de una pequeña cota que sirve de elevado oteadero sobre la laguna. "Oye, ahora te llamo, que estoy viendo un gavilán". Dispuse el equipo fotográfico y poco a poco fui subiendo ladera arriba, disparando alguna ráfaga por si al bicho le daba por largarse. El ave en cuestión no se inmutaba y seguía a lo suyo. Pues había que aprovecharlo, y seguí escalando. Yo seguía fotografiando convencido de que se trataba de un gavilán. No me paré ni un instante en corroborarlo. Cuando lo tuve enfrente, a unos 15 metros, me di cuenta que se trataba de otra especie.



Macho de esmerejón


Siempre había visto a esta especie como una lejana bala en mitad de un prado o posado lejos, lejos, y siempre coincidiendo por sus características que se trataba de esta pequeña rapaz venida del centro y norte de Europa. De momento cuelgo la imagen original (con algo de recorte) esperando que pronto pueda tratarla para eliminar algo de ruido y dejarla mejor, pues tuve que tirar de ISO alto ya que la luz era pésima.

Esta observación, y la posterior de un grupito de cuatro alcaravanes en vuelo dirigiéndose a su dormidero, sirvieron para cerrar un buen día de pajareo y aliviar un poco el pesar que tenía de estar en un lugar sin malvasías.

7 comentarios:

  1. Pues al pato del pico azul no lo viste pero a cambio creo que observaste todo lo observable. El esmerejón una pasada y el rascón para rizar el rizo. Ese lugar debe ser espectacular. Gracias por compartir tus andanzas.
    Saludos Gabriel!!

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  2. Gracias por vuestros comentarios. Para una persona que no conduce como yo, tener un lugar así de accesible para pajarear es un sueño hecho realidad. A ver si en primavera puedo escaparme de nuevo y no me fallan las malvasías...
    Saludos!!

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  3. ¿pero no me la ibas a dedicar? expléndido como siempre aunque te agarraste buen catarro en el intento,
    besos,
    Mariajo

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  4. Muy bueno el Esmerejón, ¿Estabas tumbado para la foto?

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  5. Permanecí de rodillas para la foto. Cuando me tumbé para coger mejor encuadre, salió volando. Pura ley de Murphy.

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  6. Precioso el macho de esmerejón, un ave a la que admiro mucho!!
    Por cierto, me guata mucho el blog, ahora mismo me hago seguidor!
    Salu2

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