jueves, 2 de junio de 2011

ENCUENTRO CON EL DIABLO

Fue un encuentro emocionante. Breve pero emocionante. Era una especie que se me resistía desde hace unos años, contentándome sólo con escuchar su peculiar e hipnótico canto. Siempre le esperaba al borde de los caminos a que se posara encima de un pequeño matorral o una piedra, pero siempre me había dado esquinazo. Hasta ahora, que lo pude observar brevemente encima de una piedra (estampa típica) emitir ese canto único en la avifauna paleártica. Aunque el sol daba de frente y el animal estaba algo lejos, contemplé su silueta típica de largo pico curvo, estilizado cuerpo y gran tamaño en comparación con sus primas las alondras y terreras. Y es que las parameras que rodean el Parque Natural de las Hoces del Duratón son de las mejores zonas de España para observar o, al menos, intentar observar a la alondra ricotí (o de Dupont), que encuentra en esta zona su hábitat preferido. Estuvimos un buen rato desde que llegamos oyendo el canto del "diablo", nombre conque se conoce a esta ave en el extranjero. Y por fin la pudimos contemplar en un comportamiento habitual. Bajó poco después y desapareció entre la maleza. 



Alondra ricotí


Cuando ya apretaba el calor decidimos cambiar de aires y cambiar de ecosistema. El cambio fue radical. Atravesamos una carretera que nos llevó a una pequeña pared de roca, donde pudimos deleitarnos con las idas y venidas de ambos roqueros (solitario y rojo), curruca mirlona y escribanos montesino y hortelano. 



Roquero rojo (macho)



Roquero rojo (hembra)




En Burgomillodo hicimos un alto para comer y, además, añadir lavandera cascadeña, mosquitero papialbo, carbonero común y papamoscas gris a la lista, entre otras especies. Después nos movimos en vehículo siguiendo el río para intentar observar oropéndola y cuco, que se dejaban oír, y cumplimos la operación con éxito: ambas especies vistas en vuelo. Realizamos una pequeña caminata por la carretera que lleva al pueblo de Tabladillo, donde observamos zarcero común y escribano soteño, especies no vistas anteriormente.

Acabamos el día donde lo empezamos, en la paramera del Duratón dando una segunda oportunidad a la alondra ricotí, pero esta vez sólo la pudimos oír. La curruca tomillera, la bisbita campestre y el resto de aláudidos peninsulares (menos la terrera marismeña) sí se dejaban sentir y ver en todo su esplendor con sus variados cantos, cerrando así una jornada que se recordará por el breve pero emocionante encuentro con el "diablo".



Bisbita campestre



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