domingo, 2 de enero de 2011

INVERNANTES INTERESANTES PARA DESPEDIR EL AÑO

Decidimos Mariajo y yo volver a orillas del Mediterráneo para comer las uvas y comenzar un nuevo año que esté a la altura o más de este que ya es historia. Montamos nuestra base de operaciones en San Pedro del Pinatar, y nuestro principal objetivo era visitar a Tönn y compañía en el cercano Parque Natural del Hondo. Así pues, el último día del año 2010 emprendimos viaje hacia el lugar con la esperanza puesta en su observación. Como no conocíamos la zona (habíamos estado en 2007, pero de paso), decidimos empezar nuestras pesquisas en el Centro de Interpretación del parque, cerca de San Felipe Neri. El centro, como esperábamos, estaba cerrado, así que nos instalamos en el merendero semicubierto que hay al lado, y que da a una pequeña laguna. A lo lejos veíamos eucaliptos, y echamos rápidamente un vistazo para ver si estaba por allí. Nada de nada. El cielo se estaba cubriendo peligrosamente mientras observábamos zampullín chico y agachadiza común en la pequeña charca. Los mosquiteros comunes eran muy abundantes, y algún alcaudón real se dejaba ver posado en alguna valla. Yo tuve la suerte de ver pechiazul y torcecuellos. En el cielo, cruzaban cada dos por tres aguiluchos laguneros y cormoranes grandes, mientras una hembra de aguilucho pálido se posaba en una lejana estaca para sacudirse el agua que ya empezaba a caer. Mientras esperábamos que escampara, una confiada hembra de cernícalo vulgar se posaba en la barandilla de la pasarela de acceso a las lagunas interiores.



Cernícalo vulgar (hembra)


Corrimos al coche para no mojarnos y pusimos rumbo a la puerta norte, que distaba unos tres kilómetros del Centro. Nada más pasar un puente que se eleva sobre un canal parte una pista de tierra que acaba en una puerta metálica. Varios eucaliptos en la entrada daban la posibilidad de verla pero, de nuevo, resultado negativo. 

La última opción era dirigirse a la puerta sur, donde también había posibilidades de observarla. Nos dirigimos hacia el lugar, no sin problemas (por la señalización vial), y llegamos al canal del Riatxo. Allí caminamos un rato hasta llegar a otra puerta metálica. Se podía seguir a pie, pero desisitimos, y decidimos comer allí. Vimos multitud de gallinetas comunes, un calamón común y un martín pescador cruzando el canal.

En el cruce con la carretera, en una hilera de eucaliptos, observamos un aguililla calzada en plumaje claro descansar plácidamente. Saqué los trastos, con la esperanza de que no echara a volar según llegara a una distancia prudente. Tan confiada era que, a veces, no entraba en el encuadre del telescopio, y me tenía que retirar un poco. Suena increible, pero sucedió así.



Aguililla calzada


Por supuesto, la sesión fotográfica duró un buen rato. Pensé que la rapaz estaba así de tranquila con mi presencia porque andaba más pendiente del acoso de un gran bando de grajillas, que se posaban en grupos numerosos en los árboles contiguos, y no la dejaban en paz. Llegó un momento en que los córvidos se posaron encima de ella, lanzándola excrementos y haciendo picados e, irremediablemente, provocó que la rapaz se fuera volando y se perdiera de vista. Intentaba seguirla con los prismáticos pero, entre tanta grajilla, era imposible.



Aguililla calzada


Con el buen sabor de boca que da una buena observación, alcanzamos la llamada puerta sur, donde realizaríamos una espera para observar al águila moteada. Nos encontramos con un hombre que sí tenía autorización para entrar (tenía llave del candado). Nos comentó que esa zona era la mejor para verla pero, aún así, era difícil dar con ellas. Sí, digo ellas, porque se han llegado a observar tres águilas distintas en la zona. Cuando la luz ya no era favorable, decidimos marcharnos sin haber podido verla.

En año nuevo pensamos que una buena manera de empezarlo era intentándolo otra vez. Rumbo a El Hondo, directos a la puerta sur. En los aledaños campos de Vistabella, al sur del Parque, un grupito de grullas nos amenizaba la espera. Las alondras comunes, verderones comunes y lavanderas blancas eran abundantísimas. Un juvenil de halcón peregrino se mostraba posado en un lejano árbol desnudo de hojas.

En una ocasión en que volví la cabeza para coger el telescopio, observé algo oscuro y grande en la copa de un eucalipto. "Pero si es la moteada", grité para mi. Acto seguido llamé a Mariajo, que cruzó la carretera para llegar a mi altura y observarla también. Hice una foto algo lejana, y cuando iba a hacerla con más aumentos, apareció el hombre del día anterior con el vehículo venir hacia nosotros. "Joder, me tengo que quitar de aquí", pensé. El águila moteada levantó el vuelo al paso del coche y planeó lentamente hasta los campos de Vistabella, hasta que la perdimos de vista. No era Tönn (no vimos radiotransmisor) ni el supuesto ejemplar anillado. Era un bello subadulto que nos hizo pasar un verdadero momentazo. ¿Se podía empezar mejor el 2011?



Águila moteada


Al rato la volvimos a ver en dirección contraria, pero no apareció. Se nos unió un chico (Arturo), que había estado grabando a primera hora a las grullas, para intentar ver a la rapaz venida de Centroeuropa. Con él conversamos y hablamos de diversos temas mientras aguardábamos la llegada de Tönn o compañía. No hubo éxito.

Para la hora de comer ya estábamos en San Pedro del Pinatar, y la tarde la dedicamos para relajarnos observando aves en sus salinas. Los flamencos y los tarros blancos nunca fallan. Movimiento de avoceta y cigüeñuela, y algunos limícolas. Un asomo a la playa de la Torre Derribada nos permitió ver alcatraz atlántico, chorlitejo grande y un posible chorlito gris.

NOTA: según desvela Ricard Gutiérrez, se trata de un subadulto de tercer año bautizado con el nombre de "Not Tönn".






2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, no se puede comenzar el año de mejor manera,
    besos, Mariajo

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  2. Joder que suerte !!! claro que la suerte hay que buscarla...Enhorabuena!!!, pues que siga así el 2011

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