lunes, 17 de septiembre de 2012

SE NOTA EL PASO

Y es que en estas fechas el movimiento de aves se hace patente, sobre todo de las que pasarán el invierno en el continente africano. Esto lo he comprobado de primera mano en Segovia, Madrid y Huelva, donde he podido observar aves que pronto nos abandonarán. Una pequeña lista de dichas especies.

  • Mosquitero musical.
  • Lavandera boyera.
  • Tarabilla norteña.
  • Aguililla calzada.
  • Papamoscas gris.
  • Papamoscas cerrojillo.
  • Collalba gris.
  • Abejaruco europeo.
  • Chotacabras cuellirrojo.
  • Avión común.
  • Golondrina común.
  • Golondrina dáurica.
  • Colirrojo real.
  • Bisbita arbóreo.
  • Curruca zarcera.

Unas fotos de algunas aves estivales, todas hechas en la provincia de Segovia.



Papamoscas cerrojillo



Tarabilla norteña



Mosquitero musical



Mosquitero musical


Por supuesto, sobre todo con estos últimos, se agradece cualquier corrección sobre su identificación. Gracias.




viernes, 14 de septiembre de 2012

EL CACHUCHO






El Cachucho



El Cachucho (o banco de Danois) es una gran montaña submarina del Cantábrico que se eleva bruscamente desde los más de cuatro mil metros de profundidad de la llanura abisal del golfo de Vizcaya hasta los 425 metros de profundidad de su cumbre. Se localiza en el mar Cantábrico, a unos 65 kilómetros de la costa asturiana de Ribadesella, en la plataforma continental española, de la que se encuentra separado por una cuenca interna. Mantiene una enorme diversidad biológica submarina y ha sido objeto de numerosos estudios oceanográficos que ponen e de manifiesto además la abundancia de aves marinas, especialmente en los pasos migratorios, y cetáceos. Recientemente, el Gobierno declaró a El Cachucho la primer "Área Marina Protegida" de España.


El primer fin de semana de septiembre, un grupo de intrépidos jóvenes embarcamos la noche del viernes en el puerto de Gijón para aventurarnos mar adentro y pasar el fin de semana en busca de aves marinas y cetáceos.

Reunidos todos el viernes por la noche procedentes de varios puntos de la Península, embarcamos en el catamarán (concretamente el modelo Lagoon 440) de la empresa Proastur y esperar con nervios el inicio del viaje. Aparte de los doce y nuestros respectivos equipajes, se vino con nosotros materia prima para preparar chum, con la intención de atraer a las inmediaciones del barco a diversas pelágicas.

A las ocho de la mañana del sábado, todo estaba preparado para partir. Algunos del grupo aprovecharon un momento para acercarse a ver la gaviota polar asentada en El Musel. Ya estaban con nosotros Gonzalo y Mario, que nos acompañarían en este viaje al mando de la embarcación. Gracias chicos por vuestra amabilidad y buen hacer. Pues a primera hora de la mañana no había quien parara esto. Nos poníamos rumbo a El Cachucho, en un viaje que nos llevaría toda la mañana. El sol iba tomando posiciones y avanzábamos dejando atrás la ciudad de Gijón y la costa asturiana, y la visión del inmenso mar ante nosotros dejaba patente lo minúsculo que, a veces, se siente el ser humano ante la naturaleza. Todos en cubierta, prismáticos en ristre, a la espera de que las especies empezaran a aparecer. Las abundantes gaviotas patiamarillas, sobre todo juveniles, fueron las primeras en aparecer, siguiendo la estela del barco. Las únicas dos alcas comunes del viaje aparecieron brevemente en su desplazamiento típico de "tren". El viaje transcurría sin mayor novedad, con momentos de actividad y ratos en los que parecía que los bichos hubieran desaparecido de pronto. Este día fue el mejor para aves, donde pudimos observar prácticamente todo lo observable. A medida que avanzaba el día, íbamos sumando especies a la lista. En sus típicos vuelos rasantes, las pardelas cenicientas, pichonetas, capirotadas y sombrías aparecían delante nuestro para deleite del personal. Alguna pardela balear (más escasa de lo que esperábamos) también se dejó ver. Los alcatraces atlánticos no podían faltar a la cita con sus espectaculares picados. Donde hay pájaros y chum, suele haber págalos al acecho para robar comida fácil a las demás aves. Esa tarde aparecieron págalo grande, rabero y parásito (tanto adultos como jóvenes) y la duda de un lejano pomarino. En uno de los intentos para atraer aves al chum, en mitad de una balsa de pardelas, aparecieron por fin los paíños, que no recordaba que fueran tan pequeños. Los abundantes paíños comunes mostraban su característico manejo del vuelo entre las olas y, entre ellos, algún paíño de Wilson, estrella de la jornada. Seguir a estas diminutas aves con la óptica era un verdadero ejercicio de habilidad y paciencia porque, aparte de su endiablada velocidad y pequeño tamaño, a veces es como si el mar se las tragara, y las perdías de vista. La observación de unos piececillos sobresaliendo por debajo de la cola te disparaba la adrenalina y todo el mundo pedía referencias. Y en diversos momentos del viaje, las gaviotas de Sabine y los charranes común y ártico también se mostraban para nuestra felicidad. Con este empacho de marinas y demás, hicimos noche en alta mar, donde, desgraciadamente para la mayoría, apareció el temible mareo y malestar. 

Fue precisamente esto lo que nos impidió a Mariajo y a mí disfrutar la mañana del domingo de los rorcuales comunes que, literalmente, acompañaron al barco durante un rato. Un zifio de Cuvier y un fulmar fueron otros protagonistas que nos perdimos, no así el resto del grupo, que sí lo pudieron disfrutar. El resto del viaje transcurrió tranquilo y sin mayor novedad hasta llegar a puerto a última hora de la tarde. Tras recoger y las despedidas, Álvaro, Mar, Mariajo, Virginia y yo tuvimos de nuevo la oportunidad de observar a la gaviota polar de El Musel. 

Una fotillos del viaje...



Pardela cenicienta



Pardela capirotada



Pardela sombría



Charrán ártico



Paíño de Wilson



Págalo grande



Págalo rabero juvenil



Rorcual común


Y para la última, el grupo cachuchero. Gracias a tod@s por el buen rollo del fin de semana y la excelente compañía, en un fin de semana de imborrable recuerdo. Y, sobre todo, a Álvaro Díaz Pastor, por devanarse los sesos montando este viaje, agenciando el chum, la pertinente reserva, el coche y qué se yo qué más jeje. 



1. María José Márquez; 2. Álvaro Díaz; 3. María del Mar Labrador; 4. Manu Santa Cruz; 5. Isaac Villaverde; 6. Luis Molina; 7. Germán Pérez; 8. Gonzalo (patrón del barco); 
9. Virginia de la Torre; 10. Álvaro Hurtado; 11. Gabriel Lorenzo
Faltan Juan Malo y Cristina Torres (la fotógrafa)


¡¡¡¡¡GRACIAS A TOD@S POR ESTE INOLVIDABLE FIN DE SEMANA!!!!!











miércoles, 22 de agosto de 2012

PASO POSTNUPCIAL EN SAN PEDRO DEL PINATAR

Pude bajar el pasado fin de semana a quitarme el "mono" de pajareo por mi tierra que me perseguía desde hacía meses. A pesar del sofocante calor reinante y el extraño cielo, que parecía que iba a descargar en cualquier momento (ya hace falta, ya), la cosa no se dio del todo mal. Ya en el canal perimetral me encontré con varias gallinetas comunes y un grupito de carriceros comunes. El indiscutible protagonista del humedal, el flamenco común, se contaba por cientos, al igual que el tarro blanco, ya con jóvenes. Dos interesantes citas de dos especies características del lugar. Igual de abundantes resultaban las cigüeñuelas comunes y las avocetas, y los zampullines cuellinegros empezaban a reunirse en grandes grupos para pasar el invierno aquí. Aunque no destacaban en número, sí resultaba grato comprobar la cantidad de especies que eligen este humedal para descansar en su ruta migratoria, destacando, por supuesto, los limícolas. Los omnipresentes correlimos, como el común, el menudo, el tridáctilo y el zarapitín, la aguja colinegra, los chorlitejos grande y patinegro, el combatiente o el andarríos chico, por citar algunas, se dejan ver en estas fechas del paso postnupcial, que no ha hecho nada más que comenzar. Y otro grupo igualmente interesante es el de los charranes y afines, como el charrán común, la pagaza piconegra, el charrancito o el charrán patinegro, todos ellos en buen número. La gaviota patiamarilla era la más abundante, seguida de la gaviota picofina, reidora y cabecinegra. Y para acabar, destacar la presencia de ardeidas, como numerosos grupos de garceta común o la observación de un macho de avetorillo común en el canal perimetral de las salinas. En definitiva, una buena mañana de observaciones, con buena presencia de especies, esperando un mayor movimiento de éstas a medida que avancemos hacia el final del verano. Procuraré volver en septiembre y ya os contaré. Y ahora, unas fotos de la jornada.



Cigüeñuela común



Cigüeñuela y combatiente



Charrancito común



Pagaza piconegra



Chorlitejo grande (plumaje invernal)



Juvenil de chorlitejo patinegro



Correlimos menudo







lunes, 20 de agosto de 2012

NUEVA GENERACIÓN

La playa nos permitió descansar y desconectar del mundanal ruido y la monotonía que nos acompaña durante casi todo el año. No es precisamente el mejor destino para aislarse, pero ayuda a pensar en otras cosas que no sean problemas o dudas. Por eso elegimos Matalascañas para pasar unos días, y de paso, no desconectar de nuestra afición: disfrutar de la naturaleza. No son las mejores fechas para ello, como pudimos comprobar en El Acebuche o en El Rocío, donde apenas había agua, pero sí vida, y eso lo comprobamos de primera mano en nuestra incursión en las entrañas de Doñana a última hora de la tarde de un caluroso día de agosto. Y da gusto comprobar cómo la vida sigue fluyendo, cómo la vida sigue su curso sin desviarse de la línea de la vida, y eso es una muy buena noticia para nosotros y para ellos, que no están pasando por su mejor momento pero que, poco a poco, van levantando cabeza. Una nueva generación se muestra al mundo y nos contempla, admiremos su belleza y respetemos su evolución. ¿No hay nada más bonito que observar la vida en su mirada y las ganas de disfrutarla?



Lince ibérico (cachorro nacido en 2012)


Cambiando radicalmente de lugar y paisaje, también disfrutamos de la belleza de la Sierra de Aracena, pasando unos días en Valdelarco (pueblo natal del padre de Mariajo) y paseando por sus únicos paisajes y mágicos caminos. Unos días, en definitiva, para el recuerdo.


Pieris brassicae



Orthetrum brunneum



Crocothemis erythraea






jueves, 16 de agosto de 2012

viernes, 27 de julio de 2012

VALLE DEL ALTO OJA

Bellos paisajes y tranquilidad se nos presentaba en estos lares poco frecuentados y poco conocidos, y me incluyo en esa lista, pues desconocía la existencia de este lugar que ya figura en rojo en mi cuaderno de campo, con la esperanza de poder repetir en el futuro. Esta zona concreta de la Sierra de la Demanda engancha por sus variados ecosistemas, su valiosa naturaleza y, como he dicho antes, por su enorme regocijo de calma y sosiego, invitando al viajero a meditar mientras se contempla sus infinitos horizontes y sus frondosos rincones. Descubrir la belleza de este valle es toda una aventura, y no defrauda. Vamos a desgranar lo acontecido el fin de semana del 14 y 15 julio cuando viajamos a lo desconocido y volvimos con la sensación de haber estado allí mucho tiempo.

El sábado llegamos al lugar poco antes de comer, lo que nos permitió realizar un pequeño paseo subiendo la carretera que conduce a la estación de esquí de Valdezcaray. Reseño antes que nada que el centro neurálgico y la referencia para moverse por allí es Ezcaray, bello pueblo enclavado en plena cabecera del valle del Oja. Después de este inciso, continuamos narrando lo que encontramos en la subida a las pistas de esquí. En plena subida, paramos en una carretera que accedía a unos repetidores, en lo alto de una cota. Es este un buen lugar para deleitarse con las idas y venidas del alcaudón dorsirrojo, el escribano cerillo y la curruca zarcera como aves más destacadas observadas ese ratito. La lista no podía empezar mejor, y con esa buena toma de contacto bajamos a Ezcaray para comer. El lugar elegido fue una zona verde pegada al río Oja, que nos deparó buenos momentos para la observación. Aquí se dejó ver el agateador común, el camachuelo común, la lavandera blanca y el mirlo acuático, por citar algunas. 



Alcaudón dorsirrojo



Río Oja a su paso por Ezcaray


La tarde la dedicaríamos a visitar un hayedo en el pueblo de Azarrulla, cuya ruta recibe el nombre de "Barranco de Usaya". Se trata de un camino que se interna en dicho hayedo, acompañando siempre al arroyo Usaya, afluente del Oja, y que salvaremos varias veces por medio de pasarelas de madera (en el momento de nuestra excursión, la segunda pasarela estaba rota, precaución). Tras 600 metros de caminata, la pista realiza un giro a izquierda de 180º, pero nosotros seguimos por una vereda que se internaba de frente en el bosque. El paisaje es idílico como en un cuento de hadas, frondoso en sus laderas y relajante en el susurro de sus aguas, que te acompaña durante el trayecto, envuelto en sombras y en paz. Merece la pena parar un momento y oír el silencio del bosque, el mecido de las ramas y el trino de los pájaros. Y tú alzas la vista intentando localizarlos, y te encuentras gigantes verdes que apenas dejan ver el cielo y que te invitan a continuar por sus húmedos pasillos de barro. Cuando llegas a la séptima y última pasarela, debes volver sobre tus pasos, disfrutando de nuevo de una belleza como pocas veces se podrá encontrar. En cuanto a aves, esta ruta es especialmente indicada para intentar agateador norteño, carbonero palustre, camachuelo común y reyezuelos sencillo y listado. 



Anacamptis pyramidalis


El domingo tocaba subir al collado de la Cruz de la Demanda, puerto de montaña propicio para intentar localizar a una de las aves más esquivas de nuestra fauna: la perdiz pardilla. La niebla permanecía en lo alto, e hicimos tiempo parando en un área recreativa en la subida para realizar un corto paseo a lo largo de la carretera. Volvió a salir a la palestra el carbonero palustre, además de añadir a la lista lavandera cascadeña. 

A media mañana la niebla disipó y llegamos a las increíbles vistas del collado con la clara misión de observar a la perdiz en cuestión. El lugar no se caracteriza por su diversidad faunística, sin embargo los dos bisbitas observados son una muestra de lo selecto del lugar: bisbitas campestre y alpino. Tras realizar la ruta de Pozo Negro, con la cumbre de Otero como testigo, llegamos al collado de Toborlaza donde a nuestra derecha y echando la vista hacia abajo, pudimos descubrir una laguna de verdes aguas. Ese es Pozo Negro, bello paraje en una sucesión de secos glaciares, donde nos encontrábamos. De pronto, alguien dio el aviso: perdiz pardilla a tomar viento. Y como suele pasar en estos casos, desbandada al lugar de los hechos. La cita es dudosa, la distancia y la reverberación no ayudaban a la observación, y lo tuvimos que dejar en interrogante, ya que quedaba volver al bus, bajar a Ezcaray y comer. Para colmo de males, Mercedes se cayó y se abrió el labio, además de varias contusiones por todo el cuerpo. A un médico rápidamente. Ya se encuentra bastante mejor, así que desde aquí muchos ánimos y a mejorarse. Muchos besos.

Y quería acabar esta entrada acordándome de la "Vieja Guardia", que los echábamos de menos, a Santi y a Miguel Ángel, y los buenos momentos que vivimos ese fin de semana. Y, como no, del reverso tenebroso que se iba apoderando de casi todos nosotros, dirigiendo los prismáticos y las cámaras a otros bichos igual de atractivos y bellos: las mariposas, presentes en todos los lugares visitados. Vaya carreritas que nos dábamos para identificar unas o fotografiar otras, somos unos frikis (¿verdad, Edu, Félix...?).



Melanargia lachesis




Argynnis pandora



       

Lycaena virgaureae miegii     







martes, 10 de julio de 2012

EL QUEBRANTAHUESOS Y SUS PLUMAJES

Tras mi visita a la sierra de Boumort y la observación del "pájaro de barro" y demás carroñeras, me he planteado una entrada sobre la identificación de esta bella rapaz en sus diferentes plumajes, algo que se echa de menos en la mayoría, por no decir todas, las guías de identificación. A la hora de identificar correctamente un ejemplar de quebrantahuesos para determinar su edad deberemos seguir unos criterios que son de utilidad para realizar la observación e identificación de forma satisfactoria. Existen seis clases de edad, según el plumaje y ciertos rasgos, que espero dejar claro en las siguientes líneas y sus correspondientes imágenes. 

JUVENIL 1º año (fase 1.1)

Silueta de vuelo macizo, sin presencia de muda (rémiges secundarias puntiagudas). Alas redondeadas y largas. Cola corta y su base en contacto con las rémiges secundarias. Cabeza y cuello negros, iris oscuro y barba apenas apreciable. Parte superior de la espalda con presencia de escudo blanco en forma de "V" muy visible. Espalda marrón, cobertoras marrones ocasionalmente salpicadas de plumas blancas. Plumaje del pecho, vientre y calzas marrones moteados de claro.





JOVEN 2º año (fase 1.2)

Silueta en vuelo todavía maciza con irregularidades, iniciando las primeras mudas en las rémiges primarias internas. Cabeza y cuello negros formando una capucha, contrastando fuertemente con el pecho marrón. Iris más claro. El escudo dorsal empieza a difuminarse. Espalda marrón, cobertoras marrones más claras salpicadas de plumas blancas. El moteado claro del pecho y calzas ha desaparecido o apenas se aprecia. Empieza la muda de las rectrices.





INMADURO 3º año (fase 2.1)

Silueta en vuelo de aspecto irregularmente dentado, creado por la muda de las rémiges secundarias (plumas viejas más largas y puntiagudas; plumas nuevas redondeadas, más cortas). Cabeza y cuello negros, contrastando fuertemente con el vientre marrón. La cara puede empezar a blanquear y la barba es más visible. El escudo dorsal ya no se distingue y la coloración de la espalda es más homogénea. Espalda marrón, cobertoras marrones más claras que las rémiges, ocasionalmente salpicadas de plumas blancas. La muda de las rectrices continúa.





SUBADULTO 4º año (fase 2.2)

Silueta esbelta como la del adulto, presentando a menudo mudas bien visibles de las rémiges primarias externas. Alas estrechas y puntiagudas, cola larga. Las plumas de la cara son blancas y la parte superior de la cabeza se aclara (las plumas negras desaparecen progresivamente). Se le aprecia la mancha auricular. El cuello todavía es negro (restos de plumas de la capucha del inmaduro) y la cabeza se vuelve blanquecina o anaranjada. La coloración marrón de la espalda es homogénea, las cobertoras, más claras que las rémiges, pueden estar salpicadas de plumas blancas.





ADULTO IMPERFECTO 5º-6º año (fase 2.3)

Silueta esbelta y plumaje abigarrado mezclando plumas marrones a las de color gris pizarra de adulto. Todavía están presentes algunas plumas oscuras en la región ventral y cuello. Cabeza blanca, presencia de collar mal dibujado y más ancho que en el adulto. La parte inferior de las alas todavía no presenta el contraste entre el aspecto negro de las cobertoras y el gris de las rémiges. Dorsalmente presenta menos negro que el adulto.





ADULTO > 7 años (fase 3)

La silueta en vuelo es esbelta y estilizada, alas estrechas y cola larga. Plumaje limpio y contrastado. La coloración de la cabeza, pecho y vientre varía del blanco al naranja. Presencia frecuente de collar fino en el pecho más o menos cerrado o marcado. Las plumas de la espalda son gris pizarra o de aspecto negro, el contraste con la cabeza es evidente. El raquis blanco sólo es visible desde muy cerca. La parte inferior de las alas presenta un contraste entre el aspecto negro de las cobertoras y el gris de las rémiges, que poseen el borde oscuro.









El otro tema a tratar es cómo hacer para poder fotografiar en este muladar desde el hide. No tiene complicación alguna. Este hide, ubicado en plena Reserva Nacional de Caza de Boumort, en la sierra homónima, es gestionado por la Generalitat de Cataluña, donde debéis dirigiros. En su web (www.gencat.cat) podéis obtener el formulario para rellenar y enviar a la dirección postal que viene en la propia hoja, así como las normas y pautas a seguir en el uso del hide y la tramitación del correspondiente papeleo.

Pues espero que esta entrada os sea de ayuda a la hora de identificar al quebrantahuesos y os facilite las cosas cuando tengáis que tramitar el permiso. Sólo puedo decir que el trato recibido allí por parte de la Guardería de la Reserva fue ejemplar, así como con el personal de la Generalitat a través del correo electrónico. Gracias a todos.