lunes, 25 de mayo de 2015

SEGUNDA VISITA A LOS HIDES DE EL TARAY

Tres hides diferentes en día y medio. Volver a disfrutar de la naturaleza y las aves en estado puro. Además, la climatología dio una tregua aquel pasado puente de San Isidro, con un paréntesis entre el agobiante calor primaveral que permitió entrar a los escondites sin agobios, incluso echando mano de alguna prenda de abrigo. Se presentaba pues una jornada y media con altas expectativas y con muchas ganas de disfrutar. Antes que nada, dar las gracias a Máximo y a Pedro por su hospitalidad y buen hacer, no es de extrañar que haya repetido de nuevo. Gracias chicos.

Sin más preámbulos, vamos a centrarnos en el meollo del asunto. La primera mañana tocaba el llamado hide de La Isla, al que accedí por medio de la laguna gracias a unas botas de caña alta que Máximo tenía preparadas para mi. En un hide cercano, una pareja de holandeses se afanaban también en pasar la mañana entre aves. Con las primeras luces asomando por el horizonte, colocaba el equipo dentro del escondite mientras me indicaban las últimas indicaciones. Aquí tenía altas expectativas pues un par de días antes, una cigüeña negra se había estado paseando por la zona. También había posibilidades de alguna ardeida tipo garceta grande o garcilla cangrejera pero nada de esto apareció. Mientras esperaba a que la luz ganase terreno y calentara el lugar, me entretuve oyendo a la invisible buscarla unicolor emitir su monótono canto, a los bigotudos recorriendo los carrizos a toda velocidad y a las gallinetas comunes dando caña a los inocentes rascones. Una pareja de ganga ibérica sobrevoló la charca con su característico reclamo, al igual que las pagazas piconegras. A media mañana ya había suficiente luz para empezar con la faena. Había algo de movimiento, quizás algo menos del esperado. La dueña de la isleta, la cigüeñuela común, no dejaba acercarse a nadie, ni siquiera a los de su propia especie, con lo que pocas opciones me dejaba a la hora de fotografiar algo decente a buena distancia. Solo se pusieron a tiro de objetivo una pareja de ánade friso, tarro blanco, alguna focha común, un andarríos chico, un archibebe claro (breve aparición) y las propias cigüeñuelas. Poco más pude retratar pero, eso sí, disfruté a corta distancia de, por ejemplo, una lavandera boyera que casi se mete conmigo dentro o un fugaz martín pescador que utilizó el propio hide de percha para lanzarse a la captura de pececillos. Algunas agachadizas comunes permanecían a cierta distancia de mi escondite, sin posibilidades de retrato. La mañana pasó rápida y a mediodía apareció Máximo para recogernos y marchar a la finca. Curiosamente, mientras hacía tiempo por las afueras de la casa, pude ver una cigüeña negra en vuelo. ¡Hay que ver!



Ánade friso Anas strepera



Andarríos chico Actitis hypoleucos



Archibebe claro Tringa nebularia



Cigüeñuela común Himantopus himantopus



Focha común Fulica atra



Pato colorado Netta rufina


Para la mañana del segundo día, un viejo conocido del año pasado. El ahora rebautizado hide de limícolas me esperaba para una buena jornada limicolera. El escondite estaba, literalmente, rodeado de agua, lo que presagiaba una buena presencia de aves a distancias cortas o muy cortas. En general, el día estuvo más entretenido y con más variedad que la anterior, con alguna que otra sorpresa, como mostraré en las fotos. Mientras fotografiaba limícolas varios, el carricero tordal volaba como un misil de entre la vegetación palustre, la garza imperial (que pena que no se acercara más) se movía sigilosa por el margen del carrizo, esperando la oportunidad de cazar alimento. Aunque recelosos al principio, los limícolas, poco a poco, se dejaron ver a placer y pasearon por delante del hide sin pudor alguno.



Archibebe común Tringa totanus



Avefría europea Vanellus vanellus



Avoceta común Recurvirostra avosetta



Combatiente Philomachus pugnax



Canastera común Glareola pratincola



Chorlitejo grande Charadrius hiaticula



Chorlitejo patinegro Charadrius alexandrinus


También pasaron por el photocall otras aves de interés.



Tarro blanco Tadorna tadorna


Y dejo para el final la sorpresa de la mañana, que me dejó con una sonrisa de oreja a oreja. Tanto la disfruté, que dejo dos imágenes de ella.



Espátula común Platalea leucorodia



Espátula común Platalea leucorodia


¿Y la tarde del primer día no hiciste ningún hide?, se preguntará alguno. Pues sí, estuve fotografiando, como no, y es que el friki que llevo dentro estaba en pleno auge. Pero lo que fotografié esa tarde lo dejo para la próxima entrada…

Gracias por pasaros por aquí, un saludo.



















8 comentarios:

  1. Has vuelto por tus fueros a los grandes relatos ...
    Menudas fotosss, la luz increíble y a corta distancia..
    Supongo que disfrutaste de lo lindo

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    1. Se ha hecho lo que se ha podido ;-)
      Disfruté como un enano, no puedo negarlo.

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  2. Pedazo reportaje, Gabriel, todas las fotos buenas y una selección magnífica. Enhorabuena, me cuadra que pasarais un día redondo!

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    1. Y todavía queda un monográfico ;-)
      Gracias, son jornadas siempre reconfortantes y que ayudan a quitarte el "mono".

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  3. Menudo lujo esos hides...Las fotos magníficas. Un abrazo.

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  4. No había leído esta entrada aún Gabriel. Gracias a tí, y suerte en esta nueva etapa!
    Máximo

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