lunes, 28 de noviembre de 2011

OASIS ORNITOLÓGICO EN LA A-2

Y no es tontería lo que digo. Un lugar al lado mismo de la autovía del Nordeste donde se han catalogado más de 200 especies de aves. Hablamos de la Reserva Ornitológica Municipal de Azuqueca de Henares. Ocupa una superficie de casi 100.000 metros cuadrados, de los que 59.469 metros cuadrados corresponden a las cuatro lagunas interconectadas (del Chorlitejo, del Calamón, de la Focha y de la Garza), que funcionaron como depuradora de la población hasta el año 2003, cuando entró en funcionamiento la nueva, dando lugar a una progresiva naturalización de las lagunas debido al abandono, hasta convertirse en lo que son hoy. Ubicado en pleno corredor del Henares, fue declarado Refugio de Fauna y Zona Sensible de Protección Concertada. Este lugar se dio a conocer, además, gracias a un documental llamado "Un oasis cercano", premiado en el Festival de Cine Ornitológico de Ménigoute (Francia) en 2010.

Este lugar posee varios observatorios a lo largo del recorrido donde se pueden detectar diversas especies de aves, especialmente acuáticas, y una serie de hides para la fotografía. Varias charcas artificiales permiten la observación de reptiles y anfibios.

Para visitar la Reserva hay que solicitar cita con antelación a la siguiente dirección de correo electrónico: equipamientosambientales@azuqueca.net, dando el nombre, edad, número de participantes, fecha de la visita y un número de teléfono de contacto.

El número máximo de personas cuando son grupos organizados es de 25. De lunes a viernes, de 9 a 14 horas. La visita dura aproximadamente unas dos horas y es con guía. Si la visita es particular, el último sábado de cada mes, previa reserva.

Para llegar a este idílico lugar, desviarse en el p.k. 42 de la A-2 para, sin llegar a coger el puente que cruza la autovía en dirección al pueblo, girar a la derecha por una pista que lleva hasta la misma depuradora. Cuidado con las numerosas obras que existen en la actualidad, te puedes pasar el desvío con facilidad.

Os dejo a continuación con unas fotos de las aves que pudimos observar en este paraje, aunque estaba aún pobre de especies. Pero merece la pena.



Ánade real o azulón



Carbonero común



Garceta grande




jueves, 24 de noviembre de 2011

PASEO POR EL PARDO

El pasado 13 de noviembre, y a iniciativa de SEO Sierra de Guadarrama, un grupo de intrépidos pajareros, incluidos varios niños, que aguantaron fenomenalmente la caminata, nos citamos en el parking del área recreativa de Somontes para realizar un bonito paseo siguiendo el curso del río Manzanares, y acabar en Mingorrubio. 

Una vez reunidos todas las personas implicadas en la actividad, se formaron dos grupos: en primer lugar saldríamos los adultos; detrás, las familias con niños. Cabe destacar que este segundo grupo, comandados por Javi y Luis, consiguieron observar visón americano, cuya presencia en esta parte del río no es rara. A medida que avanzábamos, las aves iban saliendo a nuestro paso. Ya se hacían numerosos los bandos de gorrión molinero, carbonero común, mito o herrerillo común; el monótono reclamo del mosquitero común era, el sonido más habitual a lo largo de la jornada, quizás más que el también característico reclamo del jilguero. Con menor presencia, el pinzón vulgar y lavandera blanca. Grandes bandos de paloma torcaz y estornino negro amenizaban la marcha con sus frecuentes vuelos de aquí para allá. Afinando un poco la vista conseguimos observar las evoluciones del agateador común subiendo en espiral por el tronco de los árboles. Oímos al pito real, y además conseguimos ver también al pico picapinos. 

Nos salió al paso un pequeño bando de grullas, algo lejanas, pero que conseguimos observar sin problemas. Al llegar al puente por donde pasa el tren, gran presencia de grajillas, y algún cernícalo vulgar. Mirando al río, presencia de ánade real y gallineta común. 

A lo lejos vimos los primeros buitres leonados levantando el vuelo, y pronto se nos mostraron enfrente nuestro, con varios buitres negros, la mayoría jóvenes, para nuestro deleite. 



Buitre negro


Algunos integrantes consiguieron ver martín pescador, y entre los buitres evolucionaban hasta cuatro águilas imperiales, halcón peregrino y gavilán. Ahí queda eso.

Los cormoranes grandes remontaban el río, y numerosos grupos de gaviotas sombrías y reidoras abandonaban el embalse para alimentarse más al sur. A mitad de recorrido, uno de los momentos de la excursión: el gruñido inconfundible del rascón europeo, un rálido nada fácil de observar. Y lo escuchamos en ese recodo un par de veces. 

Avanzada la mañana, se iban sumando más especies a la lista: cotorra argentina, verderón común, verdecillo, lavandera cascadeña, mirlo común...

El otro momentazo de la jornada fue la aparición, casi por sorpresa, de un damero de imperial (4º a 5º año calcularon los expertos) que hizo las delicias de los presentes, observándose a poca distancia.



Águila imperial (damero de 4º a 5º año)



Con este subidón de adrenalina, casi llegando a Mingorrubio, pudimos añadir a la lista busardo ratonero, un juvenil de garza real, numerosos petirrojos, urracas, y hasta un lejanísimo aguilucho pálido, solo observado y distinguido por los más avezados de vista. Ya llegados al punto final de la ruta, zorzal charlo y triguero como especies nuevas para el cuaderno de campo.

En definitiva, una ruta sin dificultad que te asoma a un paraje interesante en lo ornitológico y que recomiendo sin duda. Lástima de que el cielo estuviera cubierto, no tuvimos la fortuna de disfrutar de mejor luz para, sobre todo, fotografiar. Cuidado con la senda que circula paralela al río, ya que los fines de semana se masifica de viandantes y ciclistas.



jueves, 10 de noviembre de 2011

LAGUNAS DE VELILLA DE SAN ANTONIO


El tiempo pronosticaba cielos parcialmente cubiertos pero sin predicción de lluvia. Pues que mejor manera de celebrar la Almudena que acercarse a estas lagunas ideales para la observación de aves. Carretera y a patear por la zona. El acceso no es el mejor del mundo, tomad de referencia la última rotonda antes de entrar en el pueblo y girad a la izquierda y avanzad hasta que encontréis una industria papelera. A partir de aquí salváis una barrera (ya a pie) y giráis a la izquierda para empezar a recorrer la laguna de El Raso, la única donde está permitida la pesca recreativa. Aparcando el coche nos encontramos con Miguel, al que no veíamos hace tiempo. Unos saludos y juntos empezamos la aventura. En general las lagunas estaban aún pobres de invernantes, sobre todo anátidas, pero irán llegando poco a poco. Tanto en el río Jarama (a mano izquierda) como en la laguna, la presencia de focha común era patente. En una de estas prospecciones, Mariajo canta lo que parece un mamífero alargado que no tarda ni medio segundo en esconderse bajo unas raíces, sin dar oportunidad a los demás de observarlo. La cosa andaba entre nutria y visón americano. Tras un pequeño debate, dimos por bueno este último. Los ánades frisos y cucharas europeos se dejaban observar, así como los zampullines chicos y las gallinetas. Al llegar a la laguna del Picón de los Conejos existe la posibilidad de seguir de frente o girar a la derecha por camino de tierra. Decidimos girar para rodear la laguna en el sentido contrario a las agujas del reloj. Se notaba ya la presencia abundante de mosquiteros comunes y petirrojos llegados del centro de Europa. Reclamaban los jilgueros, y a lo lejos divisamos un aguilucho lagunero del que no pudimos determinar el sexo: tenía rasgos de ambos. El reclamo y el vuelo de un andarríos grande hizo que miráramos al cielo una vez más. El limi que Mariajo quería ver ya estaba en el bote. Y aquí llegó el mejor momento de la jornada: el trompeteo característico de la grulla común nos hizo alzar la vista al cielo en su busca. "¿Dónde estarán? Se las oye pero no las veo". Enfrente nuestro aparecen un trío de ellas, y se van acercando a nuestra posición. Las primeras que vemos Mariajo y yo esta temporada, ya era hora. Pero aparecieron más. Otro bando más lejano de unos 50 individuos vuelan en la misma dirección que las primeras que observamos: hacia el oeste. Os dejo una foto testimonial.



Grullas en vuelo


Plenamente satisfechos continuamos el camino, en un tramo donde no se ve la laguna, y sí el río en algunos tramos, lo que aprovechamos para echar un ojo. Añadimos cerceta común, miles de mitos, carbonero común, ruiseñores bastardos a reventar y un gavilán en vuelo, mientras las grajillas y alguna cigüeña blanca nos sobrevuela. Y buscamos en los cortados al búho real, sin éxito. Al enfilar el camino de vuelta, dejando los cortados a nuestra espalda, Miguel se desvía por un caminito a la derecha para llegar hasta la misma orilla del río, pero la perspectiva es nula. Sin embargo, observamos el maullido típico del busardo ratonero, y observamos dos ejemplares volando en círculos. Casi a la vez, una pareja de pitos reales vuelan onduladamente hasta posarse brevemente en un árbol. El vuelo majestuoso de la garza real hizo las delicias de los allí presentes.

A mediodía Miguel se tuvo que marchar rápidamente, y nosotros nos lo tomamos con más calma hasta llegar de nuevo al punto de inicio. Aquí nos pasó por encima una garcilla bueyera, y en el río observamos de nuevo a la lavandera cascadeña. Buena manera de acabar una placentera y relajada jornada pajarera para ayudar a quitarnos un poco el mono. Yo lo agradecí, la verdad. Y si no pasa nada raro, el domingo a El Pardo, y con ello otra entrada en el blog.

viernes, 14 de octubre de 2011

LAGUNA DE MECO Y EL PARDO

El día del Pilar decidimos Mariajo y yo pasar la mañana en la laguna de Meco, de reciente creación, y de paso saber dónde está y cómo llegar. Nos costó un poco pero allí estábamos gracias a las indicaciones de un ciclista muy amable que nos indicó muy bien. No es que estuviera rebosante de agua pero algo tenía. Y si tenía agua, tendría que haber bichos. Pues efectivamente, algo se movía por ahí. En total sacamos 31 especies de aves, casi nada. No es habitual lo que voy a hacer, pero como creo que merece la pena comentar lo que allí se cuece, para darla a conocer, a continuación escribo la lista completa de las aves observadas esa mañana en la laguna y alrededores. La cifra entre paréntesis indica, en su caso, el número de individuos observados.

  • Zampullín chico (10).
  • Cormorán grande (1).
  • Garcilla bueyera (4).
  • Aguilucho lagunero (1 hembra).
  • Busardo ratonero (2).
  • Gallineta común (sin contabilizar).
  • Focha común (3).
  • Chorlitejo chico (6).
  • Chorlitejo grande (2).
  • Avefría europea (1).
  • Andarríos chico (2).
  • Archibebe claro (5).
  • Gaviota sombría (2).
  • Paloma doméstica (sin contabilizar).
  • Paloma torcaz (sin contabilizar).
  • Martín pescador (1).
  • Cogujada común (varios ejemplares, sin contabilizar).
  • Lavandera blanca (varios ejemplares, sin contabilizar).
  • Lavandera cascadeña (1).
  • Pechiazul (1, bimbo para Mariajo).
  • Mirlo común (sin contabilizar).
  • Curruca cabecinegra (sin contabilizar).
  • Ruiseñor bastardo (sin contabilizar).
  • Mosquitero común (sin contabilizar).
  • Pájaro moscón (oído un individuo).
  • Urraca (sin contabilizar).
  • Estornino negro (sin contabilizar).
  • Gorrión común.
  • Pardillo común.
  • Jilguero.
  • Verderón común.
A destacar la presencia de un zorro que sembró el pánico entre las aves de la zona huyendo, seguramente, de los disparos de los numerosos cazadores que había por la zona.

Ya por la tarde nos acercamos a El Pardo, por Mingorrubio, para oír la berrea. Cero patatero, pero es que, además, el puente que permitía cruzar el río para ir pegado a la valla ya no existe. Así que nos tuvimos que conformar con echar un vistazo a la dehesa desde la zona por donde se mueve todo el gentío. Lamentable. Pues eso, de berrea, nada de nada, algunas gamas y ciervas con cervatillos, una piara de jabalíes de una docena de miembros, pero ni un solo macho de cérvido. En cuanto a pájaros, mucho ánade real, algunos buitres leonados a bastante altura, mucho mosquitero común (ya van llegando), papamoscas cerrojillo (a punto de irse) y poco más. Mejor dejarlo para otra ocasión, buscando alguna alternativa para acceder al otro lado del río. Ya os contaré.

PAJAREO, PAJAREO...

... y más pajareo. Así calificaría el fin de semana (8 y 9 de octubre) que he pasado a caballo entre Albacete y mis adoradas Salinas de San Pedro del Pinatar que, como siempre, me han deparado excepcionales momentos ornitológicos. Pero vayamos por partes.

Mariajo y yo bajamos el viernes día 8 hacia la zona conocida como "Área esteparia del este de Albacete, donde habíamos quedado con Rafa Torralba, que fue el perfecto anfitrión, llevándonos a un punto concreto donde se concentraban un nutrido grupo de chorlitos carambolos, del orden de 160 aunque, como bien menciona Rafa en su blog, debían ser más, pues había movimiento hacia una zona de rastrojos donde seguramente pasarían la noche. De todos modos, los vimos privilegiadamente, sin fotos, eso sí, y es que llegamos a última hora de la tarde. Desde aquí agradecemos enormemente a Rafa el haber dedicado parte de su tiempo en acompañarnos y sentirnos afortunados con la observación y su compañía. Gracias. Y también dar las gracias a Álvaro por habernos presentado jeje. Con los deberes hechos llegamos a nuestro destino un poco tarde, y a descansar.

Hacía tiempo que no dedicaba un rato a pajarear por la zona de Las Encañizadas, y de verdad que no defraudó en absoluto. Recomiendo esta ruta a todo pajarero que se precie, sean las fechas que sean porque siempre depara buenas observaciones. Se parte desde Lo Pagán, junto al molino de Quintín, en un agradable paseo custodiado por las propias salinas a la izquierda y el Mar Menor a la derecha. En las charcas salineras encontramos movimiento de limícolas, principalmente correlimos (menudo, tridáctilo y común), zampullín cuellinegro (empiezan a formarse los grandes bandos característicos del invierno), flamenco y chorlitejo grande, como especies más destacadas. Cuando llegamos al molino de la Calcetera, el camino se estrecha y ahora lo más destacado lo tenemos de frente y a nuestra derecha: nos encontramos ante Las Encañizadas, cuyo nombre proviene de una antigua forma de pesca originaria del pueblo árabe, que consistía en un laberinto de caños por donde se metían los peces, pero luego no sabían salir. De este arte solo se conservan las dos edificaciones (casa del Ventorrillo y casa de la Torre, rehabilitada) que se usaban para tal menester. Pues es en esta zona donde te puedes dar un atracón de aves, pues observé en una mañana, como más destacado, grandes bandos de garceta común (que utilizan la zona de dormidero), flamenco (de nuevo el ave estrella del parque), charrán patinegro (ya empiezan a llegar para pasar el invierno), hasta cinco zarapitos reales alimentándose en la zona, un trío de espátulas, bandos numerosos de cormorán grande y una majestuosa águila pescadora en plena faena (foto testimonial como prueba). Mención aparte merece comentar el enorme gavioteo que se formó en la zona, apareciendo cientos de gaviotas (reidoras, picofinas y, sobre todo, patiamarillas) de todos los rincones del lugar. No había palabras para describir lo que estaba viviendo en ese momento, no daba crédito. Lástima que no llevara el telescopio porque seguramente habría sacado más especies.



Correlimos tridáctilo juvenil



Correlimos tridáctilo en plumaje invernal



Vuelvepiedras



Águila pescadora


A mediodía, con un calor de justicia a pesar del aire, me dirijo a las salinas propiamente dichas. Bastante paso de limícolas (archibebes, andarríos, combatientes y correlimos varios), agujas colinegras (bando de cerca de 50 individuos descansando junto a avocetas), la siempre abundante cigüeñuela y el omnipresente flamenco, por citar algunas especies. La sorpresa me la llevo cuando descubro en una de las charcas salineras un macho de serreta mediana nadando entre flamencos. La observación es lejana pero puedo confirmar que se trataba de esa especie. En el pinar de El Coterillo destaco la presencia de tres especies de currucas: cabecinegra, capirotada y rabilarga. 



Gaviota patiamarilla




Aguja colinegra en plumaje invernal


Al día siguiente Mariajo y yo volvimos a las salinas para pajarear un rato antes de salir hacia Madrid. De camino, me pareció observar una extraña figura en los taludes del canal perimetral. Paramos y fuimos a investigar. Para regocijo de Mariajo, nos encontramos con un alcaraván común, que se había escondido, viéndole solo el cuello y la cabeza.



Alcaraván común


Esta vez sí realicé un recuento de flamencos para el Anuario Ornitológico de Murcia, registrando la cifra de 250 individuos entre las charcas salineras y la de interpretación. También de tarro blanco, con un total de 6 individuos. La mañana la acabamos en la charca de interpretación, donde tuvimos buenas observaciones de chorlitejo grande y martín pescador. Bastante más lejos descubrimos un chorlito gris en plumaje invernal. Las últimas golondrinas comunes sobrevolaban las salinas antes de partir hacia tierras africanas, y nosotros volvíamos a la capital de España con una gran sonrisa después de lo vivido en este paraje que nos encanta más cada día que pasa. Hasta la próxima.



Chorlitejo grande en plumaje invernal



Garceta común










sábado, 24 de septiembre de 2011

FIN DE SEMANA ENTRE FLAMENCOS Y LIMÍCOLAS

Pues eso, recién llegado de Tarifa, quise seguir la inercia que llevaba con la observación de limícolas y demás, y aterricé casi sin solución de continuidad en mis queridas Salinas de San Pedro del Pinatar. Y no sé cuántas veces habré ido allí este año, pero es que pienso dejarme caer un par de veces más, por lo menos. Aunque sólo pude salir el viernes día 9 de septiembre y un rato al día siguiente con unos amigos, y no realicé la ruta de las Encañizadas, no estuvo mal la cosa.

Ese viernes salí muy temprano desde Cartagena para llegar con las primeras luces y tener la oportunidad de observar y fotografiar algunas especies antes de que se masificara la zona, como así ocurrió más tarde. Destacaremos la poca presencia de tarro blanco, que aumentará en invierno y, sobe todo, en primavera. El paso de limícolas era escaso en número de individuos pero interesante en cuanto a especies detectadas. Cuatro especies de correlimos (común, menudo, tridáctilo y zarapitín), archibebe común, claro y oscuro, cigüeñuela común, avoceta común, las tres especies de chorlitejo (patinegro, grande y chico), combatiente y andarríos chico como resumen de lo visto de este grupo de aves. Han llegado los charranes patinegros en buen número, y se veía aún algunos charrancitos picando sobre el agua. Pero dos de las aves emblemáticas de las salinas son la gaviota picofina y el flamenco. De la primera contabilicé cerca de 220 ejemplares, entre adultos y jóvenes, dando cuenta de su buena aclimatación con la zona. El flamenco es la estrella, llegué a contabilizar cerca de 600 individuos entre adultos y jóvenes. Está presente todo el año aunque no cría en el Parque. Para rematar la lista, zampullín cuellinegro (abundante sobre todo en invierno), martín pescador, garceta común, garza real y dos hembras de cuchara europeo, por citar algunas más.



Gaviota picofina de primer invierno



Correlimos zarapitín juvenil



Correlimos menudo con plumaje casi invernal



Flamenco común joven



Flamenco común joven


Por la tarde, una breve parada en las salinas de Lo Poyo, donde destaca un enorme carrizal costero en el que es habitual encontrar aguilucho lagunero, que utiliza la zona de dormidero, al igual que la lavandera boyera o numerosos fringílidos.

El sábado acompañé a unos amigos (Juan y Mamen), que se han iniciado en esto de las aves de nuevo a las salinas de San Pedro, pudiendo dar los primeros pasos en el apasionante mundo de la ornitología. Van por buen camino. ¡¡¡Ánimo!!!.





jueves, 22 de septiembre de 2011

LEVANTE Y PONIENTE

Asociados siempre a la zona del Estrecho y Tarifa, el mejor punto del Paleártico Occidental para disfrutar de uno de los acontecimientos más impresionantes del mundo animal: la migración de las aves. Y como reza el título, sin estos dos tipos de vientos, la migración no sería la misma. Si sopla Levante (viento que sopla de Este a Oeste, y que empujaría mar adentro), la mayoría de las aves no cruzarán, y se formarán tapones en las zonas costeras. Si hay Poniente (sopla de Oeste a Este, los desplazarían a tierra firme en África), largas escuadras y grupos se juntarán y nos dirán adiós hasta la primavera siguiente. Y en nuestro recorrido por esta privilegiada zona nos encontramos con ambas vertientes.

Lo primero que visitamos, ya que bajamos vía Málaga, fue la desembocadura del Guadalhorce, cercana a la urbanización Guadalmar. Se accede desde la misma playa o desde un puente que cruza el río. Lo componen varias lagunas inundables que, pese a la proximidad de una gran ciudad, alberga gran riqueza ornitológica, por su proximidad al estrecho de Gibraltar y, por tanto, permite ver especies residentes y migrantes. Es un buen lugar para detectar limícolas, ardeidas, gaviotas y anátidas, incluida la malvasía cabeciblanca. 

Para el segundo día ya emprenderíamos la visita orientada a la zona del estrecho. Concretamente, visitando varios de sus observatorios. Empezamos la mañana en el del Algarrobo, donde casi pasamos el día entero. Destacamos el paso de abejero europeo, aguililla calzada, culebrera europea y cigüeña blanca. La nota la pusieron el grupo de unos 30 alimoches que nos sobrevolaron y tres de las cinco especies de vencejo (común, pálido y real) que podemos encontrar en la Península Ibérica, permitiendo ver las diferencias entre ellas. A mediodía paramos en Cazalla, donde nos deleitó un gran bando de cigüeña blanca que se dirigía ya a África, y la presencia de un juvenil de águila perdicera. Por la tarde nos dirigimos al observatorio de La Peña, con la intención de localizar alzacola, pero no hubo éxito. El resto de la tarde la dedicamos a visitar el río Palmones, con su ya habitual pareja de águila pescadora.



Culebrera europea, Algarrobo




Águila perdicera juvenil, Cazalla



Bando de cigüeñas blancas, Cazalla




Alimoche, Algarrobo


Al día siguiente visitamos la playa de Los Lances, aprovechando que a esas horas no había gente aún. Nos encontramos, desde el observatorio que hay accediendo por una plataforma de madera, con un solitario flamenco juvenil, un par de agujas colipintas y varias especies de gaviotas, entre la que se encontraba la de Audouin. A las 11 teníamos una salida en barco para observar cetáceos, así que nos dirigimos a Tarifa. Puedo decir que tuvimos observaciones más interesantes de aves que de mamíferos marinos. De lo primero, pardela cenicienta y balear, paíño común, numerosos charranes, charrancitos y fumareles, alcatraces y págalo pomarino. De lo segundo, sólo calderón común y delfín mular. 



Calderón común



Delfín mular



Págalo pomarino


Comimos en la sierra de la Plata, accediendo desde Bolonia, intentando ver vencejo moro, pero no hubo suerte.

La tarde la pasamos en La Janda, gran extensión de arrozales que ocupaba una antigua laguna desecada. Destacaremos la observación de un gran bando de moritos, dos espátulas, un solitario calamón, algún aguilucho cenizo, cigüeña blanca a rebosar y lavanderas boyeras y golondrinas comunes acudiendo a su habitual dormidero.



Cigüeña blanca, La Janda


Con fuerte viento de Levante empezamos la mañana siguiente, y de nuevo desde la playa de Los Lances, con buenas observaciones de limícolas. Una breve parada en Cazalla nos deparó pocas sorpresas, así que nos dirigimos a las marismas de Barbate. De camino, en las afueras de La Zarzuela, un bando de ibis eremita se alimentaban en el suelo. De nuevo, llegando a Barbate, en una propiedad privada, otro bando de ibis eremita se alimentaban y descansaban junto al ganado, con el mismo comportamiento que la garcilla bueyera. Por supuesto, no podíamos desaprovechar una oportunidad así, y les dedicamos un rato de observación. 



Correlimos gordo, Los Lances



Correlimos tridáctilo juvenil, Los Lances




Ibis eremita, Barbate



Ya en las marismas, clases prácticas de identificación de limícolas, que permitió al grupo identificar y reconocer a las numerosas especies que allí se congregaban: varias especies de correlimos (común, menudo, zarapitín y tridáctilo), chorlito gris en plumaje estival, chorlitejo patinegro y grande, archibebe común y claro, zarapito real y trinador, y una hermosa pareja de águila pescadora, ya habitual en este lugar. Aprovechamos la última hora de la tarde para volver a La Janda, donde volvimos a observar de nuevo especies vistas anteriormente, además de andarríos grande y aguilucho lagunero, como más destacado. 

Nuestra última mañana en la zona del Estrecho la dedicamos a visitar el Centro de Visitantes "Huerta Grande", donde realizamos una ruta circular para detectar reyezuelo listado, agateador común y herrerillo capuchino, por citar algunos, y un breve asomo al observatorio del Algarrobo, con buen paso de calzadas. Así concluía nuestro encuentro con la migración, y ya de vuelta para Madrid.