martes, 16 de abril de 2013

POR EL SUR DE MADRID

El pasado domingo, con sol, calor y muchas ganas por delante, salimos desde Madrid Rafa, Fede, Rosa y yo en busca de aves por diversas localidades del sur madrileño. Rafa hizo de perfecto guía, dándonos a conocer sitios nuevos para pajarear. Y no estuvo nada mal. Salimos desde Méndez Álvaro a eso de las nueve y media de la mañana y nuestros primeros objetivos se encontraban en Torrejón de Velasco. El primillar existente en las ruinas de su castillo estaba exultante. La población de cernícalo primilla aquí alcanza las 50 parejas, siendo la más alta de la Comunidad. La colocación en 2003 de vasijas-nido adaptadas a la reproducción de la especie contribuyó a su éxito reproductor. Estuvimos un buen rato deleitándonos con sus idas y venidas, llegando incluso a ver cópulas. 



Castillo de Puñonrostro



Cernícalo primilla Falco naumanni
(macho junto a vasija-nido)



Cernícalo primilla Falco naumanni
(cópula)


Cumplido el primer objetivo, nos encaminamos hacia las afueras del pueblo para buscar al siguiente protagonista: la avutarda común. Torrejón de Velasco ofrece uno de los últimos reductos esteparios para esta y otras especies en la Comunidad de Madrid, con un combinado mosaico de estepa cerealista, repoblaciones de pino carrasco, olivares y zonas húmedas, gracias al aporte del arroyo Guatén. Mientras la buscábamos, y bajo un sofocante calor, otras especies iban saliendo a la palestra: collalba gris, buitre negro, aguilucho cenizo, avefría europea y triguero, como muestra de lo importante de la zona, como ya hemos comentado. Tras un rato de caminata, Fede descubre un ave que levanta el vuelo tras una vaguada y se pierde un poco más adelante. Avanzamos con la esperanza de que fuera lo que deseábamos, y así fue. A lo largo de una lejana pradera localizamos hasta tres ejemplares, uno de ellos un precioso macho. Lástima de reverberación.



Estepa cerealista


Con los deberes hechos en esta primera parte del día, comimos a la sombra de un techado en el pueblo para después relajarnos con un café.

La siguiente parada fue en Titulcia, pequeño municipio de origen romano, con importantes yacimientos arqueológicos. Jalonado por el río Jarama y cortados yesíferos, ofrecía suficiente interés para pasar una tarde buscando aves en ambos lugares. A pesar del calor reinante, la lista de aves incrementó su número con lo que aquí vimos. En el río, ánade real y friso, gallineta común, focha común, cigüeñuela común, garceta común, andarríos chico y ruiseñor común como especies más significativas. En los cortados y arboledas cercanas: grajilla, collalba negra, gorrión molinero, alcaudón común, curruca capirotada y papamoscas cerrojillo (precioso macho en plumaje estival) entre otras especies. Interesante lugar a tener en cuenta.



Cortados de Titulcia y río Jarama



Golondrina común Hirundo rustica
(macho)



Papamoscas cerrojillo Ficedula hypoleuca
(macho en plumaje estival)


Para acabar la jornada, el Espartal de Valdemoro bien merecía una visita. Se trata de una finca privada de unas 1300 hectáreas (de las cuales la mitad están integradas en el Parque Regional del Sureste), constituida por un sinfín de cerros yesíferos de alto valor arqueológico (declarada como de Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid con la categoría de Zona Arqueológica), botánico y faunístico y que se encuentra en grave peligro por su futura urbanización. Fuera del recinto vallado cruza una vía pecuaria que permite recorrerla desde Valdemoro a Ciempozuelos. Paralelo a esta vía se encuentra el arroyo de la Cañada, con alto valor ornitológico. De hecho, es zona ZEPA (Cortados y cantiles de los ríos Manzanares y Jarama). 

Como ejemplo de lo que allí vimos el rato que estuvimos caminando: abejaruco europeo, andarríos grande, milano negro, grajilla, milano real y curruca tomillera como ejemplos del alto valor ecológico del lugar, y con presencia de críalo, alcaudón común y meridional, curruca carrasqueña, tarabilla norteña y alcaraván común, entre otras. Sin olvidar, por supuesto, de otras clases animales, como el sapillo moteado o la importante presencia de mariposas e insectos, y de plantas, donde se han catalogado unas 140 especies.



Espartal de Valdemoro


Para acabar, dar las gracias a Rafa por hacer de guía y compartir sus conocimientos de sitios para disfrutar de una jornada de campo, y a Fede y Rosa por su compañía y amistad. Disfruté junto a ellos una barbaridad.

Gracias por seguir mi blog. Un saludo.











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