miércoles, 20 de junio de 2012

CARROÑERAS EN BOUMORT

La primera semana de junio era el momento esperado durante un año: me iba a la sierra de Boumort a fotografiar carroñeras. Además, por esas fechas tendría la posibilidad de observar e inmortalizar a los cuatro buitres ibéricos: alimoche, buitre negro, buitre leonado y quebrantahuesos, que era mi principal objetivo. 

El lunes cogí un AVE que me llevó a Lérida y, tras un día de conexiones y viajes, por fin llego a mi destino: el pequeño pueblo de Conques. Allí me alojé en Casa Ramona, una coqueta casa rural donde su dueña, Ramona, fue una perfecta anfitriona. También conocí a Modesto, guarda mayor de la Reserva, Marc y Juliá. A todos ellos mi más sincero agradecimiento por su profesionalidad, trato y amabilidad. Gracias.

Al día siguiente, casi sin darme cuenta, estábamos camino del hide. Los nervios estaban presentes, me hacía ideas de cómo sería el sitio, cómo se darían los dos días que pasaría en el hide... Tras una media hora en coche, llegamos al lugar. Un lugar mágico, precioso, presidido por la imponente sierra del Carreu. A medida que avanzábamos al muladar, los buitres ya planeaban por encima sabiendo que hoy era día de pitanza. La nube de rapaces iba en aumento. El hide tenía buena presencia desde fuera, y no era muy pequeño. Me metí en él a preparar el equipo mientras ellos iban esparciendo los animales muertos por la zona. No terminarían su trabajo y los buitres ya estaban en el suelo dando cuenta de los primeros pedazos. Tras desearme suerte, Modesto y Juliá se marcharon, dejándome solo delante de esos bichos, que, como posesos, bajaban por cientos como si no hubieran comido en días. El sonido de las alas y sus gruñidos te ponían el vello de punta. No había quién parara eso. Y, poco a poco, fueron cayendo el resto de carroñeras. A lo largo del día, tuve a los cuatro buitres delante, más cerca o más lejos, pero a buena distancia para disfrutar de ellos. El más receloso, como no, fue el quebrantahuesos, pero pude fotografiarlo más o menos bien. El buitre negro posaba como un modelo, una especie reintroducida en el Pirineo y que, según me contaba Modesto, se ha reproducido con éxito. El alimoche iba a su bola, contentándose con los restos que salpicaban de la buitrada. Incluso algún zorro se atrevía a asomar el hocico por si algo caía.

Llegaba la noche y, con ello, el cese de movimiento en el muladar. Y con la oscuridad, los sonidos nocturnos: chotacabras europeo, autillo... El cansancio acumulado durante la jornada hizo que cayera como un bendito en el saco de dormir. Mañana, segunda y última jornada. 

Y como avisó Modesto, la algarabía no iba a ser tanta, ya que la mayoría de animales ya comieron el día anterior. Efectivamente, quitando a los buitres leonados, el resto apenas se asomó al muladar. Los buitres negros se mostraron distantes, igual que los alimoches, y los quebrantahuesos aparecían a cuentagotas. Como dato resaltaré que, por la tarde, llegué a tener cinco quebrantahuesos juntos en el muladar, cuando ya apenas quedaban buitres en la zona. Está claro que cada animal sabe cuál es su estatus allí y conocen el turno que les toca a la hora de comer. La vuelta pasó entre comentarios y anécdotas hasta llegar de nuevo a Conques, y me despedí de Modesto y Marc. Sin duda, y ya se lo comenté, repetiré.



Alimoche



Buitre leonado



Buitre negro



Quebrantahuesos


El jueves, día de descanso, dediqué la mañana a realizar una ruta por los Estanys de Basturs. Lo forman dos lagunas de origen cárstico, de las mejor conservadas de Cataluña. La laguna grande se encuentra rodeada de choperas que le dan el aspecto de un mini oasis, con buena representación de flora y fauna. Desde Conques por una pista rural sin asfaltar se llega a este lugar tras 3,5 km de cómodo recorrido. Próximamente publicaré aquí fotos de flora, incluidas un par de orquídeas. Buen lugar para observar aves asociadas a bosques de ribera, como la oropéndola, el mosquitero papialbo, el trepador azul, el agateador común, el carricero común, el pico picapinos o el escribano soteño, por citar algunas. 





6 comentarios:

  1. Bonita sesión y resultados... Un lugar para tener en cuenta. Un abrazo.

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  2. Gabriel, el texto como siempre engancha y te hace vivir tus aventuras y ls fotos me parecen geniales. Imagino que sería un momento inolvidable.
    Saludos!!

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  3. Gracias, Javi y Ramón, por vuestros comentarios. Un lugar que encontré por casualidad en internet y que he vivido con especial emoción. En una palabra, espectacular. Y encima, el hide, de 10. Ya lo publicaré...
    Un abrazo.

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  4. Gabriel, una sesión impresionante. Se debe salir el corazón del pecho teniendo a estas aves a una distancia buena para hacer fotos. Las fotos preciosas y la narración engancha, ya me gustaría a mi.
    Un abrazo, Juan Carlos

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  5. Impresionante, pero no entiendo como se pudo acercar un zorro, no han de estar vallados los muladares?

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  6. Hola Pilar. Pues sí deberían estar vallados, cosa que no aprecié cuando estuve allí. Sólo había un camino de acceso y éste sólo para vehículos y personal autorizado. De todos modos, estaba en un lugar apartado de todo...

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