miércoles, 8 de julio de 2015

TÓRRIDA ESTANCIA EN CANTALEJO

A finales del pasado mes de junio tuve la oportunidad de volver a los hides de Cantalejo, magníficamente gestionados por Vultour (aquí tenéis el enlace a su blog), para fotografiar aves. Antes que nada, dar las gracias a Juan Matute y Miguel Pascual por las gestiones y por su encomiable trabajo para que podamos disfrutar de las aves de esta manera. Gracias.

Sin más preámbulos, paso directamente a los hides que usé y fotografías de algunas especies que bajan a los comederos y bebederos. El título da buena cuenta de lo que pude pasar ese fin de semana, en plena ola de calor, con lo que tuve algún dramático momento debido al calor. Pero nada que no se pudiera superar disfrutando con las aves delante del objetivo de la cámara.

Día 27 de junio. Hide del enebral

Hide de mañana en plena zona de enebro, principalmente, con un bebedero y óptimo para, sobre todo, paseriformes como fringílidos y currucas. Mi objetivo aquí era fotografiar macho de curruca mirlona pero solo bajó un ejemplar que creemos es hembra (se agradecen opiniones). Unos días antes aparecieron hasta cuatro especies de curruca, pero yo solo hice mirlona y curruca carrasqueña, que no está nada mal. Vamos con unas fotos.



Curruca carrasqueña Sylvia cantillans



Curruca mirlona Sylvia hortensis



Curruca mirlona Sylvia hortensis



Escribano soteño Emberiza cirlus



Estornino negro Sturnus unicolor



Mirlo común Turdus merula



Verdecillo Serinus serinus



Zarcero común o políglota Hippolais polyglotta



Día 27 de junio. Hide del pinar

Por la tarde tocaba este hide, viejo conocido, que da sorpresas porque cada día puede ser diferente con la aparición de especies nuevas. En mi caso, los rabilargos, por poner un ejemplo, comunes en esta zona de pinar, no bajaron. Supongo que debido al agobiante calor, la mayoría de especies esperaron hasta última hora para animar el bebedero.



Herrerillo capuchino Lophophanes cristatus



Herrerillo común Cyanistes caeruleus



Picogordo Coccothraustes coccothraustes



Verderón común Chloris chloris



Tórtola europea Streptopelia turtur



Zorzal charlo Turdus viscivorus



Día 28 de junio. Hide de carroñeras

Cómodo y espacioso hide para fotografiar especies carroñeras (depende de la época) como buitre negro y leonado, los dos milanos (real y negro), alimoche y ratonero, principalmente. Funciona todo el año.



Buitre leonado Gyps fulvus



Cuervo grande Corvus corax



Alimoche Neophron percnopterus



Alimoche Neophron percnopterus



Milano negro Milvus migrans



Milano negro Milvus migrans



Milano negro Milvus migrans



Milano negro Milvus migrans



Milano negro Milvus migrans



Milano negro Milvus migrans



Milano negro Milvus migrans


Día 28 de junio. Hide de abejaruco

Para completar la mañana. puesto que la carroña duró segundos en cuanto aparecieron los buitres, y la zona quedó desierta de aves, me ofrecieron la oportunidad de usar otro hide en una colonia de abejarucos. El hide, en realidad, era una silla-hide, de uso individual, frente a unos posaderos por los que mostraban querencia. La luz no era la mejor, cercana al mediodía, pero la experiencia y el probarlo me resultaron provechosos de cara a una futura visita.



Abejaruco europeo Merops apiaster



Abejaruco europeo Merops apiaster



Abejaruco europeo Merops apiaster


Pues esto es lo que dio de sí ese fin de semana en tierras segovianas, mi última salida campera en un tiempo. Ahora se avecina un cambio muy importante en mi vida al que hay que dedicarle todo mi tiempo y atención. Intentaré publicar alguna cosa anterior a la creación del blog, para no caer en el olvido, esperando volver pronto con aires renovados y con más ilusión y ganas si cabe. 

Gracias por seguir mi blog y, lo dicho, espero volver pronto y continuar llevando el teles a cuestas. Un abrazo a tod©s.





























lunes, 6 de julio de 2015

HACIA ARRIBA, QUE HACE CALOR

A la hora de planificar la salida del pasado día 20 de junio, todos estábamos pendientes del calor. Y todo apuntaba hacia la sierra como destino final de la jornada. Solo quedaba concretar hacia dónde ir. Algunos apuntaban hacia Collado Abierto para buscar pechiazul y otros un plan más relajado, visitando lugares ya típicos y conocidos pero que dejaban siempre buen sabor de boca. Algunos whatsapp después ya teníamos el recorrido trazado: empezamos en el puerto de la Morcuera, bajando a mediodía a Rascafría y terminando en Alameda del Valle. Ese sábado quedamos Edu, Félix, José y yo en Plaza de Castilla para subir a la sierra a ver qué nos deparaba el día.

Después de un reparador desayuno en Miraflores de la Sierra, llegamos a la Morcuera con buena temperatura y no demasiada gente. Las aves se hicieron de rogar pero fueron apareciendo poco a poco. Se notaba quizás que estaban en plena crianza y no se mostraban tanto como otras veces. Aun así tuvimos buenas observaciones de casi todas las especialidades de la zona: acentor común, escribano montesino, collalba gris, escribano hortelano, totovía… y nuestro principal objetivo aquí, roquero rojo. Para este tuvimos que tirar de telescopio.



Escribano hortelano Emberiza hortelana



Lagartija carpetana Iberolacerta cyreni


Justo debajo de la ladera, en pinares y prados abiertos, probamos suerte con los verderones serranos. Tuvimos éxito, aunque fueran en vuelo, pero los vimos. Ese rato en la zona deparó también buenas observaciones de otro de nuestros grupos favoritos: las mariposas.



Pedregosa Lasiommata maera



Ortiguera Aglais urticae



Manto púrpura Lycaena alciphron gordius



Manto púrpura Lycaena alciphron gordius


Nuestra siguiente parada fue en Rascafría, donde decidimos comer temprano e ir después a por la curruca mirlona. Así lo hicimos, comida al aire libre escuchando chochín y curruca capirotada (también vistos), despedida a José, que tenía que volver a Madrid, y a por la curruca en cuestión, que no tardó mucho en aparecer. Después de un rato buscando por la zona, pudimos observar muy bien, al menos, dos machos de la especie. Objetivo cumplido. Como curiosidad comentaré que, mientras nos deleitábamos con un escribano soteño camuflado entre las sombras de un árbol, un ciervo volante apareció y estuvo un buen rato delante nuestro volando, permitiendo incluso una observación posado, aunque fuera casi en la copa del árbol. Creo que es mi primera observación de este espléndido insecto. Alucinante.



Curruca mirlona Sylvia hortensis


Ya solo quedaba un objetivo para completar el repoker, y lo cumpliríamos en Alameda del Valle, hogar de, al menos, dos parejas de alcaudón dorsirrojo. No falló y las vimos en distintos puntos de la zona. Y el pico menor que descubrimos hace unos años parece que no ha vuelto por aquí, al menos a criar. Pero nos dimos por satisfechos, fue una magnífica jornada.



Cigüeña blanca Ciconia ciconia



Otra memorable jornada de los Madbirders, como suele ser ya habitual. Gracias chicos, hasta después de los calores (bueno, yo casi que hasta un tiempo después jaja).






viernes, 29 de mayo de 2015

¡¡¡POR FIN, CARRACA!!!

Comentaba en la anterior entrada que la tarde del primer día de mi estancia en El Taray, como no podía ser de otra manera, también iba a permanecer fotografiando a escondidas. El año pasado llegué en fechas tardías y esta ave ya había abandonado la zona. Pero este año iba a caer sí o sí. Así pues, esa primera tarde ya estaba metido en la torre hide habilitada para ella a la hora de comer y allí apareció, en todo su esplendor. Y, claro está, empecé la sesión sin más preámbulos. Tanto es así, que me olvidé comer hasta pasado un buen rato. Más que comer, casi que merendé allí metido.



Carraca europea Coracias garrulus


Es el primer monográfico que dedico a un ave en el blog. Creo que con todo merecimiento. Me parece un ave extraordinaria. Pocas aves presentan esa variedad de plumaje y colorido. Así que ahí va mi homenaje a la carraca, esa bella ave venida del África subsahariana.

Como acabo de comentar, esta ave migra en primavera desde el continente africano para criar, volviendo a sus cuarteles de invierno al comienzo del otoño. Declarada por SEO/Birdlife ave del año en 2012, lo que destaca de ella es su cromatismo en el plumaje, con tonos azules, turquesas, morados y castaños que la hacen única. 



Carraca europea Coracias garrulus


En la foto de arriba se observa perfectamente la variedad de colores del plumaje, mientras el ave se acicala.



Carraca europea Coracias garrulus


Es un ave verdaderamente preciosa…



Carraca europea Coracias garrulus




Carraca europea Coracias garrulus



El macho permanecía en su percha durante unos minutos atento a que nadie invadiera su territorio. Pude observar el mal carácter de la especie, no permitiendo que nadie se acercara siquiera a las inmediaciones del nido.



Carraca europea Coracias garrulus




Carraca europea Coracias garrulus


La dieta es básicamente insectívora, capturando al vuelo o en tierra libélulas, escarabajos o escolopendras, que capturaba con gran agilidad. Muchas veces, el macho llevaba la ceba a la hembra dentro de la caja nido. Otras, era la hembra la que salía a por el alimento, como se muestra en la siguiente imagen.



Carraca europea Coracias garrulus


En el momento de la sesión, a la pareja no le faltaba mucho para involucrarse en la puesta e incubación de los huevos, allá por junio, por lo que había que tener cuidado para evitar molestias innecesarias. El macho cambiaba de posadero constantemente, vigilando todo lo que sucedía alrededor.



Carraca europea Coracias garrulus




Carraca europea Coracias garrulus




Carraca europea Coracias garrulus




Carraca europea Coracias garrulus


Con la caída del sol dejamos al pájaro multicolor perchado en sus dominios, deseándole suerte en el futuro y dándole gracias por permitirme una sesión donde me permitió contemplar su belleza en todo su esplendor. ¡Hasta la próxima!






























lunes, 25 de mayo de 2015

SEGUNDA VISITA A LOS HIDES DE EL TARAY

Tres hides diferentes en día y medio. Volver a disfrutar de la naturaleza y las aves en estado puro. Además, la climatología dio una tregua aquel pasado puente de San Isidro, con un paréntesis entre el agobiante calor primaveral que permitió entrar a los escondites sin agobios, incluso echando mano de alguna prenda de abrigo. Se presentaba pues una jornada y media con altas expectativas y con muchas ganas de disfrutar. Antes que nada, dar las gracias a Máximo y a Pedro por su hospitalidad y buen hacer, no es de extrañar que haya repetido de nuevo. Gracias chicos.

Sin más preámbulos, vamos a centrarnos en el meollo del asunto. La primera mañana tocaba el llamado hide de La Isla, al que accedí por medio de la laguna gracias a unas botas de caña alta que Máximo tenía preparadas para mi. En un hide cercano, una pareja de holandeses se afanaban también en pasar la mañana entre aves. Con las primeras luces asomando por el horizonte, colocaba el equipo dentro del escondite mientras me indicaban las últimas indicaciones. Aquí tenía altas expectativas pues un par de días antes, una cigüeña negra se había estado paseando por la zona. También había posibilidades de alguna ardeida tipo garceta grande o garcilla cangrejera pero nada de esto apareció. Mientras esperaba a que la luz ganase terreno y calentara el lugar, me entretuve oyendo a la invisible buscarla unicolor emitir su monótono canto, a los bigotudos recorriendo los carrizos a toda velocidad y a las gallinetas comunes dando caña a los inocentes rascones. Una pareja de ganga ibérica sobrevoló la charca con su característico reclamo, al igual que las pagazas piconegras. A media mañana ya había suficiente luz para empezar con la faena. Había algo de movimiento, quizás algo menos del esperado. La dueña de la isleta, la cigüeñuela común, no dejaba acercarse a nadie, ni siquiera a los de su propia especie, con lo que pocas opciones me dejaba a la hora de fotografiar algo decente a buena distancia. Solo se pusieron a tiro de objetivo una pareja de ánade friso, tarro blanco, alguna focha común, un andarríos chico, un archibebe claro (breve aparición) y las propias cigüeñuelas. Poco más pude retratar pero, eso sí, disfruté a corta distancia de, por ejemplo, una lavandera boyera que casi se mete conmigo dentro o un fugaz martín pescador que utilizó el propio hide de percha para lanzarse a la captura de pececillos. Algunas agachadizas comunes permanecían a cierta distancia de mi escondite, sin posibilidades de retrato. La mañana pasó rápida y a mediodía apareció Máximo para recogernos y marchar a la finca. Curiosamente, mientras hacía tiempo por las afueras de la casa, pude ver una cigüeña negra en vuelo. ¡Hay que ver!



Ánade friso Anas strepera



Andarríos chico Actitis hypoleucos



Archibebe claro Tringa nebularia



Cigüeñuela común Himantopus himantopus



Focha común Fulica atra



Pato colorado Netta rufina


Para la mañana del segundo día, un viejo conocido del año pasado. El ahora rebautizado hide de limícolas me esperaba para una buena jornada limicolera. El escondite estaba, literalmente, rodeado de agua, lo que presagiaba una buena presencia de aves a distancias cortas o muy cortas. En general, el día estuvo más entretenido y con más variedad que la anterior, con alguna que otra sorpresa, como mostraré en las fotos. Mientras fotografiaba limícolas varios, el carricero tordal volaba como un misil de entre la vegetación palustre, la garza imperial (que pena que no se acercara más) se movía sigilosa por el margen del carrizo, esperando la oportunidad de cazar alimento. Aunque recelosos al principio, los limícolas, poco a poco, se dejaron ver a placer y pasearon por delante del hide sin pudor alguno.



Archibebe común Tringa totanus



Avefría europea Vanellus vanellus



Avoceta común Recurvirostra avosetta



Combatiente Philomachus pugnax



Canastera común Glareola pratincola



Chorlitejo grande Charadrius hiaticula



Chorlitejo patinegro Charadrius alexandrinus


También pasaron por el photocall otras aves de interés.



Tarro blanco Tadorna tadorna


Y dejo para el final la sorpresa de la mañana, que me dejó con una sonrisa de oreja a oreja. Tanto la disfruté, que dejo dos imágenes de ella.



Espátula común Platalea leucorodia



Espátula común Platalea leucorodia


¿Y la tarde del primer día no hiciste ningún hide?, se preguntará alguno. Pues sí, estuve fotografiando, como no, y es que el friki que llevo dentro estaba en pleno auge. Pero lo que fotografié esa tarde lo dejo para la próxima entrada…

Gracias por pasaros por aquí, un saludo.